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La inclusión social y educativa en los Trastornos del Espectro del Autismo

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Foto: Gabriella Fabbri

Este aspecto está en la mesa de debate de forma sostenida, aunque los avances que se consiguen son extremadamente tibios, puntuales, casi experimentales. La realidad nos dice que las personas con un Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) son segregadas y excluidas del sistema social casi por norma y por extensión también lo son sus familias. Esta problemática es una triste actualidad, y no parece conseguir el calado suficiente en los organismos responsables de su solución. Sin embargo, en otras discapacidades se han obtenido grandes avances, ¿por qué esto no es así en los TEA?

Desde que en los años 90 se inició el impulso de la inclusión educativa hasta el día de hoy ha llovido mucho, grandes especialistas han trabajado duro para dar pautas, modelos y sistemas -todos ellos posibles- para que la educación dé el salto final hacia un concepto de sociedad inclusiva, donde haya lugar para TODOS. Pero a pesar de esta gran profusión de protocolos, modelos, prácticas,…, no se ha convertido en un modelo a seguir. Las excusas son múltiples, pero las mismas no sirven más que para alargar una situación que es cómoda para muchos y terrible para unos “pocos”. Porque así parece entenderse la situación, que este problema afecta a unos pocos, y este es uno de los aspectos terribles del dogma que corre por los pasillos de parlamentos de diferentes gobiernos. Lo que parecen no advertir estos gobernantes es que esta perpetuación de un modelo de exclusión es algo bastante peligroso.

Pero centrándome en los aspectos más específicos de los Trastornos del Espectro del Autismo intentaré desgranar de forma sencilla (y con el gran riesgo de incurrir en generalizaciones) los aspectos más obvios de este terrible problema. En los TEA hay muchas especificidades, aunque la base genérica sea muy similar para todos, luego la realidad nos dice que cada persona es un mundo.

Estar socialmente incluido implica ser aceptado por el grupo mayoritario y convivir con cierto nivel de armonía con nuestros congéneres, usando una serie de acuerdos sociales establecidos, compartiendo modelos de actuación, aunque en determinados aspectos ciertas rarezas puedan ser -paradójicamente- una forma de superintegración inversa, es decir, que una rareza determinada acabe generando una tendencia social, esto es habitual verlo en el mundo de la música, por poner un ejemplo. Donde una estrella musical genera una tendencia social a diferentes niveles. Pero en cualquier caso existe un modelo de transmisión de comunicación de doble vía que conlleva que se den estas nuevas tendencias. No es así en el Autismo o Asperger, este es el caballo de batalla, la comunicación adecuada con el entorno y por tanto la inclusión natural en el mismo.

La inclusión educativa pretende ser un modelo donde hay que modificar el sistema escolar para que responda a las necesidades de todos los alumnos, en vez de que sean los alumnos quienes deban adaptarse al sistema. Así dicho parece fantástico. Ahora bien, este concepto ha sufrido una metamorfosis para adecuarlo a intereses particulares ¿Y qué es hoy la inclusión educativa? Pues para un niño o niña con autismo es sencillamente acudir a un colegio ordinario donde en mayor o menor medida se habrán dotado de unos medios humanos y materiales, a veces serán muchos a veces ninguno. Esta metamorfosis del modelo original también habría de alcanzar a la propia palabra, en vez de Inclusión habría que hablar de Incrustación, porque eso es lo que se hace, se incrusta al niño en el medio y buena suerte. Está obligado a sobrevivir en un entorno hostil, y es que un colegio es un ambiente hostil, claro que esta hostilidad del medio variará en función de los instrumentos y habilidades del niño o niña ¿Conocen a alguien que no le hayan pegado en el colegio? Yo no. Distinto es que esta hostilidad social sea básica y fundamental para un desarrollo correcto del niño, donde la hostilidad del ambiente (no tenemos a mamá o a papá a nuestro lado para ayudarnos) forma parte también del proceso de educación. Pero el niño con Autismo o Asperger no tiene esa capacidad innata para ser empático, adaptativo, social y por tanto hay que ayudarle.

En los TEA todo es específico, individual y personal -¿paradójico no creen?-, pretendemos normalizar la vida del niño para adecuarla a su entorno aunque todo el trabajo que hay que llevar a cabo debe ser específico e individual. Y esto nos lleva a los instrumentos que el niño requiere para poder afrontar este gran paso en su vida, un paso destinado a modelar el crecimiento social de la persona. Y aquí volvemos nuevamente a la individualidad necesaria para vivir en pluralidad. En repetidas ocasiones he insistido en la importancia que tiene diferenciar los aspectos socio-sanitarios (Terapias) de los socio-educativos (Escolarización), a mi modo de ver no son lo mismo, aunque tampoco pretendo establecer un dogma sobre este particular. No podemos pretender que un niño con Autismo que tenga un bajo nivel de comunicación, de respuesta social, o de interacción con sus pares, se incluya socialmente en el colegio si no hay una respuesta positiva del grupo social mayoritario. Debe haber un esfuerzo de ambas partes para conseguir establecer el marco social válido que genere esta conexión entre el niño con TEA y sus compañeros de colegio. Por ejemplo, veamos un caso inventado. Tomemos como ejemplo a Manuel, un niño de 7 años con Autismo y un bajo nivel de comunicación, con estereotipias, intereses restringidos, con problemas sensoriales (los ruidos los ponen muy nervioso) y lo dejamos a solas en el patio con 20 niños de su misma edad y que comparten aula con Manuel. Lo normal es que en menos que canta un gallo nuestro Manuel esté totalmente solo en alguna parte del patio del colegio ensimismado en algo que el guste (Seguir las lineas de la valla del patio, mover tiras de plástico en el aire, jugar con el agua, o lo que ustedes prefieran) mientras el resto de sus compañeros se lo estarán pasando en grande jugando al fútbol, al pilla pilla o a lo que sea. Porque no se olviden, donde un niño socializa en el colegio no es el aula, es el patio, el peor lugar del mundo para socializar es el aula de un colegio, donde debemos estar sentados, callados y prestando atención.



Bien el ejemplo de Manuel es algo así como el pan nuestro de cada día, Manuel está en Inclusión (Incrustación) Educativa, pero en realidad podía estar sentado en el comedor de su casa, el efecto iba a ser el mismo. Ni aprende ni avanza. Es más, sus niveles de estrés y ansiedad se disparan y sus conductas pueden incluso empeorar. La Inclusión Educativa de las personas con TEA debe tener una serie de adecuaciones básicas que conviertan al modelo en válido. Tanto en Autismo como en Asperger estamos obligados a darle al niño herramientas y preparación para poder incluirse, porque me van ustedes a permitir la siguiente afirmación: Quien está obligado a incluirse socialmente es el niño (o niña) con TEA, quien está obligado a dar el paso es el niño con TEA, los demás no lo van ha hacer, lo que podemos -y debemos- conseguir con el grupo mayoritario es concienciar, educar en la diversidad, pero no nos olvidemos, son niños y adolescentes, no un equipo de terapeutas profesionales. Si educamos al resto de niños en la aceptación de la diversidad prepararemos el campo para poder tener una buena cosecha, pero quien deberá sembrar no es el campo, es el agricultor, y en este caso el agricultor es nuestro niño con TEA. La calidad de la formación de nuestro “agricultor” será directamente proporcional a la calidad de la “cosecha”.

Y aquí entra el proceso de formación para la sociedad. El papel de la escuela no es (o al menos yo lo entiendo así) dar terapia al niño con Autismo, el papel de la escuela es formar parte del proceso educativo del niño. El colegio forma parte de la terapia, pero no es la terapia en sí. En un colegio podemos encontrar a estupendos profesionales que trabajen con el niño para conseguir los hitos académicos, para que mejore en su capacidad de comunicación, sociabilidad,…., pero no es su función el dar terapia, son educadores, no especialistas de atención temprana. Quiero con esto eximir de cierto nivel de responsabilidad a los educadores, sobre los cuales parece caer toda la responsabilidad de los avances del niño, y esto es un error. El niño con Autismo debe recibir una Atención Temprana de calidad que lo prepare para el proceso educativo (y por tanto social) de su desarrollo, no podemos pretender que el colegio asuma unas responsabilidades que no le competen, pero sí debemos exigir que asuma íntegramente las que sí son de su competencia. Y quizá aquí este el quid de la cuestión, quien debe hacer qué.

Si tenemos a un niño de tres años de edad, al que recientemente le han diagnosticado autismo y lo llevamos a un colegio (En España se puede escolarizar a partir de esa edad) para pasar la etapa de infantil (parvulario) en un colegio donde podamos tener apoyos adecuados, no vamos a cumplir el objetivo real, que es preparar al niño para todo su proceso posterior, si acaso pondremos pequeños parches, pero no resolvemos. El colegio no es un centro de Atención Temprana donde un niño va a ser intervenido de forma individual, donde se le van a realizar evaluaciones de sus capacidades desde el punto de vista específico del autismo, no se van a diseñar los planes de intervención centrados en las necesidades específicas del niño. Y uso mucho el término específico, porque es así, cada niño va a requerir de un modelo individual de trabajo. No es el colegio donde se va ha hacer esto, pero nos empeñamos en que es es el lugar del niño. Voy a utilizar nuevamente un ejemplo para ilustrar un poco mejor a qué me refiero, tomemos nuevamente a un niño imaginario, le llamaremos Carlos. Bien Carlos tiene ceguera de nacimiento, aunque el resto de sus capacidades son totalmente normales. ¿Que hacen los padres de Carlos? Lo llevan a un centro especializado para niños con discapacidad visual, donde le enseñan a moverse en espacios diversos, le enseñan a leer y escribir en braille, le enseñan a usar un dactilógrafo, a usar un bastón,…, en resumen, le dan una preparación de base para moverse por el mundo. Y en el momento en que Carlos está listo pues al colegio, que es donde debe estar. No obstante, Carlos recibe durante un tiempo determinado el apoyo de un profesional que le ayuda y acompaña durante el proceso de adaptación al entorno del colegio. Y una vez que Carlos ha conseguido dar ese paso, pues sencillamente sigue su vida como cualquier otro niño.

En este ejemplo Carlos no tiene ningún problema más allá de lo visual, y nadie piensa que Carlos esté en un modelo de inclusión educativa, sencillamente Carlos va al colegio como cualquier otro niño. Seguro que Carlos se dará tremendos porrazos, seguro que los compañeros de Carlos le gastarán alguna que otra broma aprovechando su discapacidad visual, pero lejos de pensar que sus amigos son unos sádicos por aprovecharse de la “limitación” de Carlos, sencillamente podemos entender que Carlos se está preparando también para el mundo real, donde este tipo de situaciones le van a pasar siempre, pero Carlos ha convivido con esto desde su infancia y ha aprendido a gestionar estas situaciones.

Bien, pues en el caso del niño con autismo es algo similar, lo que debemos darle es las herramientas y habilidades que le permitan moverse por su entorno, reducir su “ceguera” comunicativa y social de forma que nuestro amigo Manuel pueda aprender a moverse por el entorno, a pesar de que se dará porrazos o que sus compañeros aprovechen sus “carencias” para hacerle bromas. Pero llega un día en que Manuel juega en el patio con sus amigos, con mayor o menor destreza, pero juega, llegará un día en que uno de sus compañeros de colegio deseen de motu propio invitar a Manuel a su cumpleaños. Ese día Manuel empezará a estar incluido socialmente. Habremos desincrustado a Manuel del colegio. Si no preparamos a Manuel para el colegio, no pensemos que somos capaces de preparar al colegio para Manuel, esto es utópico. Podemos tener los mejores profesionales del mundo, pero al final, lo que deseamos es que Manuel juegue con sus compañeros de forma natural y no inducida. Deseamos que Manuel sea incluido, luego si saca unas notas extraordinarias o lamentables, eso ya es otra cuestión, creo que el mayor logro académico de un niño con autismo no es que saque matricula de honor en matemáticas (o en lo que sea), su mayor logro es tener amigos.

La inclusión social de las personas con Trastornos del Espectro del Autismo no es fácil, y además requiere del concurso de muchos, desde la implicación de la familia a todos los profesionales que trabajaran junto a ellos. Todo este cúmulo de trabajo ayudará a crear una sociedad mejor, la paradoja de todo esto es que la inclusión debe ser social y no educativa, pero para llegar a ello debemos empezar en los colegios. Pero también es responsabilidad de todos pretender cosas posibles, ojo a lo que pedimos, porque a lo mejor nos lo dan. Seamos muy reflexivos. Ahora se habla mucho de la inclusión en secundaria, yo creo que filosóficamente es precioso, realmente es otra cosa, es poner aulas de educación especial en colegios ordinarios, en lugar de segregar a las personas en centros específicos las segrego en aulas específicas, yo personalmente no le veo la diferencia. Dudo profundamente que un adolescente con un bajo nivel de funcionamiento consiga irse de paseo con sus “compañeros” de curso (Digo de curso y no de clase, ya que va a una clase específica y segregadora) Si Manuel tuviese 14 años por ejemplo, pero un bajo nivel de comunicación y lo llevásemos a un centro educativo donde existiese un aula específica (Y por tanto segregadora), sinceramente ¿ustedes creen que los otros chicos y chicas de 14 años van a perder ni un segundo en hacer algo con Manuel? Yo creo que no, salvo sentir lástima por él y llevarlo de la mano, poco más. Por eso es crucial que podamos entender estos aspectos, que nuestro amigo Manuel tenga acceso a los medios necesarios desde la infancia, para que cuando tenga 14 años pueda ir con chicos y chicas de su edad a hacer cosas fuera del colegio, que es donde está la verdadera sociedad, la sociedad donde pasará el resto de su vida.

ANEXOS:

Guías de inclusión educativa para infantil, primaria y secundaria

Educación Inclusiva – Infantil

Educación Inclusiva – Primaria

Educación Inclusiva – Secundaria


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Sobre El Autor

Daniel Comín
Director de la Fundación Autismo Diario

Ex-Director y Ex-Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos. Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica. Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Ex-supervisor de los programas de investigación de la Fundación Autismo Diario. Director Ejecutivo del Centro Iberoamericano de Referencia para la Atención de Desórdenes del Neurodesarrollo (CIRADEN) Miembro de AETAPI - Asociación Española de Profesionales del Autismo. Padre de un adolescente con autismo. @danielcomin en Twitter

23 Respuestas

  1. mercedes

    Muy buen articulo para seguir reflexionando . La realidad es que los docentes no estamos formados para trabajar con ciertas situaciones. Los niños con algún trastorno del espectro autista asociado a otras dificultades y con medicación psiquiátrica son muy complicados de integrar ya que el sistema educativo pone miles de trabas burocráticas para poder colocar en el aula un acompañante y en consecuencia el docente debe optar por atender las necesidades de 20 niños o acompañar a uno. La teoría es ideal, la realidad muy diferente.

  2. Transformando la educación especial en educación inclusiva - Emprendiendo Vuelo Hacia el Conocimiento

    […] El modelo de integración adquiere fuerza y cada vez se abren más y más aulas de educación especial en centros ordinarios. Pero realmente seguimos con el mismo modelo de la educación especial, algo edulcorado, pero manteniendo dos grupos, el de los niños normales y el de los niños discapacitados. Recursos diferentes, visiones diferentes, proyectos diferentes, en suma, niños diferentes. De hecho, es común que el niño que asiste a aulas integradoras comparta tiempo con sus pares del aula regular, pero cuando realmente hay que dar determinado aspecto del currículo se le regresa al aula específica con el maestro especializado en niños diferentes. En muchos casos el niño ni es incluido ni integrado, acaba sencillamente incrustado. […]

  3. H. Rocio

    Saludos Sr. Daniel. Excelente articulo, para mi es como anillo al dedo debido que justo ayer a mi hija quien esta diagnosticada con TEA no la recibieron en el prescolar dado que aun no controloa esfinteres entre otras absurdas razones. pues pero ya tome cartas en el asunto y me gusta este articulo para enfrentar mejor aun la situacion.

  4. A miña primeira carreira «

    […] un esforzo cotián para socializarse como calquera outro neno, vai a un centro ordinario e, como diría Daniel Comin, “incrustámolo” nun grupo (non o incluímos nin o integramos) no que se lle piden enormes esforzos para resultados mediocres, aínda que polas súas capacidades […]

  5. Rafael Olalla

    Me parece un gran artículo Daniel. Muy realista y acertado.
    Una triste realidad que nos toca vivir y que nos obliga a ser combativos de forma constante. Combativos con los responsables políticos, con quienes dirigen los gobiernos centrales y los autonómicos, combativos con los que administran los recursos que nacen de nuestros impuestos, combativos con la sociedad que no quiere escuchar los problemas que afectan a unos pocos….(pero por desgracia cada vez a más niños…).

    La elección del centro donde escolarizar a tu hijo tiene una importancia capital, y debe de ser una decisión meditada largamente. Y estoy hablando de centros ordinarios (que es lo que yo conozco), y no de centros especiales.

    En nuestro caso, y sin tener un diagnóstico, solo ciertas sospechas, decidimos escolarizar a nuestro hijo (con 2 años y 9 meses) en un centro privado (concertado), pequeño, y con titularidad de unas encantadoras religiosas. Pocos niños, mejor atención pensamos.
    Llegó el diagnóstico (TGD no especificado, provisional) y cuando se lo comunicamos al colegio nos encontramos con varias desagradables sorpresas. La primera: La profesora a pesar de ser una persona joven y tener experiencia en educación de niños, tenía un desconocimiento total de los Trastornos del Espectro Autista (bueno, esto es disculpable). Pero nos encontramos con la segunda sorpresa desagradable: el centro no tenía orientador ya que estaba de baja por enfermedad común. Tercera sorpresa al hilo de la anterior: nadie sustituía esta baja por enfermedad. ¿Nadie? Preguntamos… Nadie fue la respuesta. Tuvimos que remover Roma con Santiago en la delegación de Educación para conseguir que un orientador, valorara la situación de nuestro hijo. Cuarta sorpresa desagradable: esta orientadora nueva solo valoraba de cara al curso siguiente, pero no intervenía para el curso actual. Quinta sorpresa desagradable: nos enteramos que en el centro había un niño con Asperger (y claro…Nadie, absolutamente nadie le atendía)
    Conclusión: en este centro hablar de inclusión social y educativa era como hablarles de marcianos… No se lo creerían nunca. No estaban preparados, o simplemente no querían estarlo (que todo puede ser…) Una lástima…. Sobre todo para el niño con Asperger que continúa en el colegio.
    Decisión inmediata: búsqueda de un nuevo centro, en este caso público, donde hubiera Profesores de Pedagogía Terapéutica, de Audición y Lenguaje, que tuviera Orientador… y sobre todo que estuvieran sensibilizados y tuvieran conocimientos de los Trastornos del Espectro Autista. Conocer personalmente a todo el equipo que va a trabajar con nuestro hijo y en varias reuniones nos ha dado cierta tranquilidad. Pero como bien dice Daniel, el papel de la escuela no es dar terapia, sino formar parte del proceso educativo del niño. Y por tanto no podemos trasladarles que asuman responsabilidades que no les corresponden, pero si exigirles aquellas que si que les correspondan.
    Ya os contaré más adelante la experiencia de este nuevo curso que acaba de comenzar.

  6. MARIA LUCIA CUBILLOS RUBIO

    Buenas tardes: esta información me parece excelente, pero tengo muchas dudas en cuanto a varios temas de enseñanza para los niños me gustaria ampliar mis dudas y quisiera saber si por este medio lo puedo hacer.

    Gracias

  7. CLERY

    Muy oportuno tu escrito.
    Efectivamente la inclusión o integración, es un proceso que se inicia en la familia, se traslada al centro especializado en la necesidad del niño; para que este a su ves sea el encargado de buscar junto con los padres el aula regular y capacitar a los docentes para vincular al niño con los de desarrollo típico, este proceso se da con éxito, lo digo por experiencia, cuando el niño y su entorno se educa para este paso. Maestros, terapeutas, padres, hermano y todos los que forman el núcleo social deben trabajar de manera coordinada, tener presente los tres pasos que corresponden a cada uno:
    Al aula se va a aprender para la vida.
    En casa se educa para la buena convivencia
    El centro terapéutico le corresponde formar al niño para comprender y desarrollarse en todas las áreas en las cuales presenta dificultades.
    Este apoyo debe ser permanente, sin descanso los 365 días del año, con programas individuales (no terapia especifica) creados según la necesidad del niño a medida que avanza.

  8. José Félix

    Exacto, como bien dice es todo contradictorio y se pretende vender una cosa que no es.
    Pretendemos que todo sea especifico, personal e individual, cuando lo que buscamos y queremos es hacer todo lo contrario, queremos que el niñ@ sea sociable apartándolo todo lo posible, cuanto menos raro.
    Pretendemos que todo sea individual y personalizado para incluirlo en una sociedad de millones de habitantes que viven siempre a la carrera, Como se come esto?
    Con muchas aptitudes lo único que conseguimos es que sean mas inflexible y ponerlos a que adquieran más rutinas, ejemplo: el niñ@ tiene miedo a subir en el autobús, si nunca sube se le quitara ese miedo? queremos conseguir normalidad en la vida real haciendo todo lo contrario.

    Muchas veces (a mi modo de ver) se tiene el concepto equivocado, haciendo referencia a uno de tus artículos, que resumiendo venia a decir “que tenemos que hacer el camino andando” y no podemos pretender una inclusión y una aceptación de los demás si después estamos “bajo arresto domiciliario” sin salir con ellos, ni a comprar una barra de pan.
    Ejemplo: tiene miedo a pelarse? cuantas más veces entre en la peluquería antes conseguirá el objetivo.
    Ejemplo: una persona, sea cual sea, no tiene mucha destreza a la hora de montar en bici.
    Tiene miedo porque no sabe montar, cuanto más monte y más se caiga antes perderá el miedo y se dará una de tortas impresionante, pero al final aprenderá a montar en bici.

    Nosotros personalmente vamos a todos, todos los sitios, al principio montaba la de cristo “que no es plato de buen gusto”, “ahora es uno mas”. se monta en bastantes medios de transportes ( lo habitual para desplazarse por ciudad y localidades cercanas ), todas las fiestas ( carnaval , semana santa , navidad….) y todo lo cotidiano de la vida real, panadería, carnicería, peluquería, supermercado, gasolinera, centros comerciales, centros de ocio infantil , feria ( se sube en todas las atracciones de su edad ) en esto salgo perdiendo yo “me entra un mareo en algunas ”. Los primeros que tenemos que dar ejemplo y poner de nuestra parte somos nosotros y entre todos tenemos que hacer, ya no la educación “que la sociedad y que la vida real sea inclusiva”.

    También comparto que el aula especifica, es centro específico “camuflado” y al final ni una cosa ni otra, por estar en sitio de nadie.
    Estar a lo que una buena persona con buen corazón quiera hacer por ell@s.
    La teoría después la tenemos que llevar a la practica! nadie recoge una cosecha si antes no has hecho una siembra real.
    Siempre en mi humilde opinión.

  9. De naranja y rojo

    El artículo de Daniel refleja la realidad tal y como es. Y no ha mejorado mucho a pesar de tanta inclusión teórica, que no real. Yo tengo 50 años, soy asperger, Viví sola la escuela y sola el instituto hasta que pude escapar hacia la universidad a distancia. Ser diferente es motivo de burla cuando eres niño y motivo de odio y acoso cuando eres adulto y tienes la suerte de estar dotado de altas capacidades intelectuales, como es mi caso. Se sufre de niño y también de adulto. Por eso creo que en el caso del asperger, como en el de todas las diferencias, es importante hablar de ellas, que hablen los propios afectados, para que el entorno social acepte con naturalidad que el hecho de ser distinto no es más que otra forma de ser, y no una diferencia excluyente. Hablabas de los ciegos y es una comparación muy acertada, a mi modo de ver. Yo explico así mi trastorno. Sin embargo pensemos en cuantos años de trayectoria lleva, por ejemplo la ONCE hablando de adaptación y trabajando por la inclusión de estas personas. Yo he creado una asociación en la que uno de nuestros trabajos más avanzados es la generación de talleres para explicar las diferencias de percepción usando imágenes del arte. Entendemos que la inclusión, como bien ha dicho Daniel necesita de aceptación del entorno y con nuestros talleres educativos buscamos que los propios niños caigan por sí mismos en la cuenta de que pueden ponerse en la piel del otro, del que ve la vida de forma distinta y encontrar que es posible otra forma de ser. Hablamos de sinestesia, de daltonismo, de expresión artística del subconsciente, todo con juegos y actividades adaptadas a todos los ciclos de primaria. Estamos experimentando en colegios de Madrid y hemos comprobado que niños con trastornos de la percepción, pasan sin diagnosticar, se les achaca que son raro por ser “muy listos” etc. Todavía no hemos trabajado en ningún colegio que tenga diagnosticados niños asperger. Si queréis que planteemos la actividad en el colegio de vuestros niños o si queréis saber más sobre los talleres os dejo mi correo.la web de la asociación esta todavía en construcción.
    Carmen Molina
    carmen@molinavillalba.es

  10. Yordanka

    Pues estoy muy de acuerdo ,nunca he visto bien esa inclusion,es mas me molesta muchisimo,queremos que los nenes vayan a los colegiso,que hagan las mismas cosas,pero la sociedad no esta preparada para recibirlos.Alguien me dijo una vez,dudas de las habilidades de tus nenes y los quieres atrasar;jajajajja,hasta cierto punto un comentario muy cruel;y no ,no dudo de sus habilidades,dudo d ela capacidad de comprension de la sociedad ,del entorno;he preferido que esten en escuelas especificas para nenes con disabilidades,que en coles regulares,porque alli ellos son ellos,nadie estara por encima de sus conocimientos,nadie les mirara extraño,y es casi imposible que otro nene le quiera hacer una maldad,todos etsan en igualdad de condiciones;y ademas pienso que importancia tiene que aprendan matematicas,geografia,u otra cosa,si siempre los excluiran por su compotamiento social,que nadie quiere entender;porque vemos normal y logico que los neandertales descubrieran el fuego de casualidad,que se hablaran haciendo señas y ruidos inentendibles,pero no comprendemos que nenes que viven con autismo tengan tal y mas cual comportamiento;y ojito,eh,no estoy diciendo que mis nenes tengan un razonamiento como los neandertales,digo que su forma de comunicarse y expresarse es diferente y que la sociedad con los avances y la tecnologia,no quiere comprender y aceptar que todos somos diferentes y todos tenemos un lugar en este mundo,y lo que debemos lograr para vivir en sociedad es respetarnos mutuamente y ayudarnos,todo seria con igualdad.

  11. Adela

    Cuando al principio de los 90 mis profesores de Pedagogía nos hablaban con entusiasmo de la escuela inclusiva, existía todo un desarrollo entre bambalinas que sonaba a soporte de expertos educativos, ampliación de la formación de los maestros, estructuras adecuadas en las escuelas, número de alumnos adecuados en clase, …. los recortes de estos últimos 20 años, en apariencia “inocentes” y de aspectos superficiales, empiezan a tambalear las posibilidades de potenciar todos los aspectos del desarrollo de algunos de los niños objetos de inclusión (no en todos los casos es posible, hablemos de TEA o de otros trastornos de diversas índoles).

  12. manuel valero

    Daniel he leído el artículo y me gusta y con pocas palabras quiero decirte que está muy acertado en tu opinión de inclusión en el recreo, pero tengo que decir que la igualdad de oportunidades se deben de dar a cada uno por sus necesidades y se que lo primero es la inclusión en terapia, pero como tu bien conoces, no todas las familias tienen los medios para buscar la inclusión a través de terapia (por ser todo a base de dinero y no poco), diferente sería que con la igualdad que se merece cualquier ser humano todos pudieran tener las mismas oportunidades, pero tu sabes que no es así, por lo cual la inclusión educativa debiera ser paliada con la ayuda que se les niega en otros círculos y creo que nos quedamos muy cortos en pedir sin ser lo más adecuado en nuestras peticiones, siendo muy cobardes en pedir la luna y optamos en pedir un grano de arena…!! L´avi Manel

    • Daniel Comin
      Daniel Comin

      Por eso estimado Manel estamos trabajando, vivimos en una sociedad muy curiosa, es un socialismo para ricos, donde lo social es para unos pocos. Me recuerda mucho a la Edad Media, donde la ciudadanía no iba más allá de ser vulgares siervos, utilizados a demanda por el Señor Feudal. Y como eran tan pobres, cuando ya no podían pagar los impuestos, se les reclutaba en una leva y se les mandaba a defender pro las armas los derechos del Señor. ¿Te suena esto a actual?

  13. Daphne

    Hola, cuando nos dieron el diagnostico correcto de mi hijo andres a los 2 años me encontré en esa disyuntiva que hacer me ofrecen el modelo especial, y me ofrecen el modelo en escuela regular con sombra y adaptaciones en el modelo escolar, recuerdo que en ese entonces asistí a una conferencia donde se encontraba Hilde de clerque, yo le pregunte como papas una opinión al tomar esa tan importante desicion, ella me comento que con su hijo ella lo tuvo en escuela especial por mucho tiempo pero que también era cierto que ella llego a un punto de preguntarse que hubiera pasado en una escuela regular…. Decidimos la escuela regular con sombra en escuela montessori, hemos vivido la mejor de las experiencias a los niños se realizan sencibilisaciones, en algunas escuelas incluso a los padres en esta no por el tipo de filosofía montessori “un lugar para todos” y es así que andres ha podido tener ya en estos momentos grandes avances hacia como tener interés en interactuar con sus compañeros quizá en lo que mas le gusta claro, un dia fuimos al instituto de autismo que se encuentra en otra ciudad ellos dan los objetivos para andres a su sombra, que a su vez ella da en la escuela y trabajamos en casa, y andres tuvo que esperar a mama en una junta de papas, el con su sombra en un espacio con 5 niños mas con autismo debía de trabajar su sombra lo tuvo que retirar del espacio porque mi hijo lloraba le incomodo el hecho de ver que unos gritaban otros hacías ruidos se descontrolo totalmente… el ha llegado a regularse junto con su grupo que si están callados logra el también estar mas callado les comento esta experiencia de vida muy particular pero quizá a unos interesante …
    Saludos

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