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Los profesionales desde la experiencia de un adulto con TEA.

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Desde que las personas con TEA somos niños nos vemos abocados a trabajar con múltiples profesionales.

Este también fue mi caso aunque no me diagnosticasen de TEA hasta los 18 años, siempre estuve trabajando con diversos profesionales sobre algo que “sabían que me pasaba”, pero no se daba con la tecla.

Aquí analizaré que profesionales trabajan con nosotros y como desde el punto de vista de un TEA ellos nos afectan.

Primero quiero decir que creo que para nosotros lo más importante, es que muchos de los problemas de los TEA surgen en gran medida por la inmersión en un mundo neurotípico.

Las dificultades que nosotros tenemos al estar rodeados de neurotípicos son el estrés y la ansiedad que nos produce no comprender bien las normas sociales y el lenguaje no verbal, así vivimos continuamente en una incertidumbre que nos produce ansiedad y a la larga, aparte del bullying, el rechazo y el aislamiento que nos producen depresión además de en algunos casos otros trastornos comórbidos.

Para ello, es necesarios un psiquiatra, un médico, una persona que pueda evaluar nuestra situación sobre la base de una perspectiva que le contemos nosotros y que pueda ser apoyada por una segunda versión de nuestros padres.

Como estudiante de farmacia creo en los fármacos, sin embargo, estoy convencido de que los fármacos no son más que paños calientes a la hora de resolver los problemas de un TEA.

Como he hablado en artículos anteriores, los fármacos solo pueden ayudarnos en situaciones puntuales para calmar la ansiedad (para atontarnos), reducir el TOC o la depresión, pero aunque estoy preparándome para farmacéutico creo que la manera de solucionar nuestros problemas no es a base de comprimidos ni cápsulas.



Por ello creo que existen otras figuras más importantes que un psiquiatra y que pueden ayudar más como son la de un psicopedagogo, un psicólogo o un integrador social/ asistente personal.

La ayuda de un psicopedagogo yo no la he tenido pero considero que es importante a la hora de realizar una atención temprana, para poder diagnosticar lo más pronto posible el TEA a una persona (¡que sean 18 meses y no 18 años, por favor!).

Además la psicopedagogía es una disciplina que se basa en la educación, por ello puede pautar la vida de un TEA en el colegio, lo cual será muy importante para salvarle del bullying y facilitar la integración con sus compañeros que será definitivo en el resto de su vida.

Otra figura de gran importancia para un TEA es la de psicólogo, en cuya relación la que tiene que haber mucha confianza, siempre la/el psicóloga/o tiene que ser vista/o como alguien que nos puede ayudar y proteger.

El vínculo con la/el psicóloga/o debe ser como el de una familiar, un vínculo muy bueno, en el que haya afecto y empatía, así se pueda dar durante muchos años, pues debe de ser prolongado en el tiempo para que tenga efecto.

Un psicólogo o psicóloga (en mi vida solo he tenido mujeres) debe de crear una relación afectiva con el paciente TEA para que esto dé resultado, sino es imposible que el TEA avance.

La/el psicóloga/o nos ayuda a mejorar nuestras habilidades sociales, a superar nuestros miedos y en mi caso muchas veces me ha ayudado muchísimo a mejorar mi enorme torpeza con las chicas (la mayoría de la universidad, también de otros sitios) donde he encontrado muchísimos problemas y dificultades.

Al final los TEA vemos a nuestra/o psicóloga/o como a una ángel custodio y nos ayuda muchísimo tenerla de referencia como alguien que nos da herramientas para afrontar nuestra complicada y estresante vida.

No quiero cerrar este artículo sin explicar que para mí es una figura importante en la FAR (fundación Ángel Rivière) el asistente personal, que puede ser un integrador social, el cual se puede financiar con la prestación que por dependencia que nos dan los gobiernos (por eso es importante que los trabajadores sociales de las comunidades autónomas sepan lo que es el TEA y tengan unos baremos adecuados para poder asignar la dependencia a estas personas sin poner zancadillas).

Un integrador social o asistente personal es aquella persona que puede ser también trabajador social o psicólogo que nos ayuda a poder realizar una vida autónoma, sin necesidad de depender de nuestros padres u otras personas y a la vez poder estar incluido (que pena que ello signifique en su defecto estar excluido ya de por sí) en nuestro entorno, lo cual es una labor difícil y costosa pero muy necesaria.

Por ello considero la labor de la FAR muy complementaria a la de la asociación Asperger Madrid o de la CONFAE, ya que ellas se basan en servicios para las personas con TEA mientras que la FAR se especializa en la figura del asistente personal, como piedra angular y esencial para cuando nuestros padres no puedan protegernos o ya no estén en este mundo.


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Sobre El Autor

Ignacio Pantoja
Licenciado en biología por la UAM y máster en Neurociencias por la USAL

Graduado en biología por la UAM y máster en Neurociencias por la USAL. En la actualidad es estudiante de Farmacia en la UCM (la Complutense de Madrid), además de tener Síndrome de Asperger. Publica relatos regularmente en El blog de Ignacio Pantoja. https://ignaciopantojajoyboy.blogspot.com/ Da charlas sobre concienciación y TEA en la Comunidad de Madrid. Es usuario y colaborador de la Fundación Ángel Rivière Gestiona el grupo de Facebook LUCHA TEA https://www.facebook.com/groups/1613786602229777/ Canal de youtube LUCHA TEa https://www.youtube.com/channel/UCMSJO5_uBCngPu3GnEZt-CA Autor del libro "L@s autistas también queremos estar cerca" de editorial Caligrama.

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