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¿Cuándo hablará mi hijo?

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Foto: Elaime Maciques

Dedicatoria para Adriana…

“El lenguaje no sólo describe la realidad, sino que además es capaz de crearla …” Mario Alonso Puig

Tras muchos años de trabajo en el área de los Desórdenes del neurodesarrollo, enfocada al trabajo con personas con TEA y Trastornos de la comunicación y el lenguaje, la pregunta que encabeza mi artículo es recurrente en cada entrevista o encuentro con papás, hay una angustia perenne y enfocan todos los esfuerzos y terapias hacia el lenguaje oral, y como siempre digo, está bien, como padre uno trata de hacer todo lo que está en nuestras manos para que nuestro hijo avance, no hay equivocaciones, pero es responsabilidad del profesional, asesorar y guiar a la familia, brindar una intervención adecuada a las necesidades del niño sustentada en las bases del desarrollo del lenguaje y no tratar de que un niño preverbal te hable de acciones y profesiones, sencillamente no puede hacerlo en ese momento, porque el trabajo con el lenguaje va más allá de tarjetas y repeticiones, hay que integrar a la familia en este proceso y ser conscientes de las verdaderas necesidades del niño.

Como plantea Miguel Higuera 1: “me gusta decirle a los padres que debemos primero creer y confiar en nosotros mismos, asumiendo que, como padres y madres somos la mejor alternativa para nuestros hijos/as. Si no confiamos en nuestras capacidades, nuestra vocación, nuestro esfuerzo y compromiso, de nada valen las terapias, medicamentos ni el esfuerzo de los diferentes profesionales que van a colaborar con nuestros hijos/as.”

El lenguaje es un acto complejo de por si, que tiene bases sensoriales y motrices importantes para que el niño pueda a través de la exploración del entorno, adquirir una percepción adecuada del mismo, lo que yo toco, olfateo, muevo, escucho, tiene que convertirse en símbolos perceptivos que le van a permitir al niño ir apropiándose de conceptos y construir su lenguaje interno a través de un proceso sensoriomotor de base, siendo a través de este proceso que el niño va integrando diferentes maneras de ser en sí mismo y hacia los otros. Las sensaciones internas y la propiocepción le va ayudando a construir su esquema corporal, imagen y otras habilidades del desarrollo psicomotor.

El sí corporal, organiza las sensaciones, movilidad y postura del cuerpo, para brindar respuestas emocionales, sociales, intelectuales adecuadas hacia el entorno, hay un sí emocional que lo ayuda a darle sentido y significado a sus emociones, es decir, ser consciente de lo que está sintiendo y reconocer y organizar esas emociones para que la respuesta sea congruente a la demanda solicitada y el sí mismo social, que permite organizar las habilidades que permiten que el niño sea competente socialmente, necesitando relaciones interpersonales que fortalezcan su individualidad.

Pero las bases sensoriales del lenguaje nacen desde las sensaciones, las cuales son impulsos eléctricos, que deben integrarse para darle sentido a las sensaciones. La integración es lo que convierte las sensaciones en percepciones. Este proceso perceptivo va a depender del desarrollo o madurez y los aprendizajes adquiridos, los bebés no tienen conciencia de su cuerpo, lo perciben fragmentado y aprenden a autopercibirse de manera gradual y a controlar las diferentes partes del cuerpo para realizar movimientos intencionados, durante su desarrollo perceptivo aprenden a diferenciar los diferentes estímulos procedentes de un sin fin de sonidos, formas, colores, patrones, movimientos, desarrollando así la habilidad de diferenciarlos, es decir, aprenden a usar sus órganos sensoriales y a conectar esas imágenes sensoriales con sus significados” 2

El mundo real y el mundo que se percibe – imagen mental – son diferentes ya que todo lo que percibimos a través de nuestros sentidos se construye en el cerebro, por lo que la percepción es un proceso de dos vías, por un lado la información recibida por los órganos sensoriales está influida por la información interna, es decir, – lo almacenado y adaptado a las vivencias anteriores-.por lo que la percepción implica tomar información y darle sentido, siendo un mecanismo activo, selectivo, constructivo e interpretativo, donde influyen nuestras motivaciones, necesidades, actitudes con un trasfondo socio – cultural.

Percibimos nuestro cuerpo y a otras personas y objetos porque nuestro cerebro ha integrado los impulsos sensoriales en formas y relaciones con significado. Ej: Cuando vemos una uva, nuestro cerebro integra las sensaciones de la vista, de tal forma que experimentamos su color y forma, si tocamos la uva, la experiencia táctil nos dice que es pequeña, lisa y suave, la experiencia olfatoria nos permite conocer su olor y se la llegamos a comer el sentido del gusto nos permite saber si es dulce, ácida, etc. Y de esta manera vamos acumulando símbolos perceptivos: gustativos, sonoros, de movimientos, olfativos, etc, y lo que hace es que las percepciones sensoriales se acoplan con las asociaciones cognitivas, dirigiéndose y relacionándose con las diferentes cosas que hay en la memoria (conceptos) como el ejemplo de la uva.



El acto comunicativo por ejemplo, necesita entre otras habilidades de una percepción auditiva, que permita procesar los sonidos e identificarlos para poderlos integrar en unidades fonológicas y producir el habla de manera correcta, sin distorsiones. Para poder escribir, necesito tener una percepción gestalt visual que integre u organice el todo a partir de sus partes, necesito tener el proceso de figura fondo, una buena coordinación visomotora, así como las percepciones espaciales, para integrar las letras en sílabas y éstas en palabras. Cuando las percepciones no se integran puede suceder que el niño vea el todo como una entidad individual llena de detalles, pero los cuales no puede procesar de manera simultánea

Existen otras conductas más complejas y que son conductas sociales específicas que van a facilitar una interacción más compleja y le podemos decir que conforman el bagaje sensorial del lenguaje.

  • De 4 a 8 meses aparecen rutinas lúdicas. Los juegos con el adulto que le brinda modelos de comunicación social, a través de sonrisas, cosquillas, miradas, etc.
  • A los 8 meses conducta intencional
  • A los 9 meses aparece una nueva forma de comunicación: los gestos deícticos. El niño señala o muestra lo que ve, oye o toca y entrega lo que tiene a su alcance. (Protoimperativos, preludio de la función reguladora del lenguaje.)
  • 12 meses, el adulto deja de ser un “instrumento“ y se convierte en alguien con el que se puede y se desea compartir información.(protodeclarativos, preludio de la función informativa, declarativa o representativa del lenguaje o lo que también conocemos como intersubjetividad secundaria)

Vamos a explicar con un ejemplo: en la fase pre verbal, comienza la construcción de los símbolos perceptivos. En los trastornos del espectro del autismo, esa habilidad va a estar en dependencia de la modalidad sensorial que el niño tenga activa en ese momento, puede ser visual, auditiva, por lo que al entrar la información incompleta, no se organiza en una imagen coherente por lo que se forman sistemas perceptuales diferentes, partiendo desde que el proceso de interpretar estas sensaciones está comprometido. En la aparición del lenguaje, hemos ido categorizando, clasificando todas las palabras en símbolos, sin embargo para las personas con autismo la construcción del lenguaje es concreto, no lleva ese proceso de análisis, las palabras tienen que ser traducidas a imágenes de ahí que palabras como de, la, el, carezcan de significado. Veremos por qué.

Los niños con TEA tienen dificultades sensoriales de base, lo que dificulta que el cerebro pueda organizar toda la información que le está llegando para poder brindar una respuesta adaptativa coherente a las demandas del entorno, Higueras lo expresa de una manera muy creativa: Sería como si un carrusel quedara desgobernado permanentemente y el sujeto que quedó atrapado dentro percibiera un mundo sin sentido, orden ni coherencia debido a los permanentes cambios que experimenta.3

La comunicación es un acto co-construido con el otro, donde se ponen en marcha habilidades de atención conjunta, empatía, corporalidad, la construcción del símbolo, lo que nos permite estar dentro del acto comunicativo y ser parte activa en el proceso. En los niños (as) con autismo esas dificultades sensoriales que hablamos anteriormente le van a dificultar el entender el contexto comunicativo en sí, sus sensaciones y percepciones están descoordinadas de la realidad, y no pueden estar inmersos en el proceso, es como estar atrapados en el tráfico sin saber a dónde ir y te sientes atrapado, sobre estimulado y lo que quieres es aislarte, o sencillamente bajar del auto y correr lejos de ese lugar. Estas dificultades que tienen una base orgánica van a repercutir en cómo organizar, comprender, analizar el comportamiento del otro así como el propio, por lo que entender las reglas, normas, construcciones sociales que rigen el acto comunicativo resultará complejo, tienden solo a considerar su perspectiva sin ser conscientes de la perspectiva de los demás.

Lo resumiría en palabras de Higuera: Lo que caracteriza el comportamiento comunicativo en el autismo es la dificultad para comprender el impacto social de la propia conducta, los límites sociales y reaccionar al ambiente social sin considerar nada más que la propia perspectiva. 4

Entonces ¿Cuándo hablará mi hijo? : Siempre digo que la bola de cristal me la requisaron en la aduana. No juego con las necesidades del padre ni le digo hablará mañana, porque en las personas con autismo el proceso es mucho más complejo y largo, hay que darle apoyos visuales, trabajar las bases sensoriales y motrices, dar estructura al entorno, y hay que conocer bien al niño para poder identificar sus necesidades reales, es importante que el profesional haga una observación real y objetiva de las conductas sensoriales del niño, sus conductas comunicativas – entre otras – para poder trazar un programa de trabajo acorde a sus necesidades y lograr brindarle a la familia estrategias y alternativas de trabajo en casa, recalcando muy bien que en casa papá y mamá juegan, se divierten con su hijo, lo estimulan, le dan amor, no dan terapia, y nosotros, los profesionales los acompañamos en ese camino de manera ética y consciente.

Bibliografía:

1.
Miguel Antonio Higuera Cancino e Josê Flávia Kaufmann. Intervenção Em Autismo. Brasil: WAK; 2019.
2.
Bogdashina O. Problemas de Percepción Sensorial En El Autismo y Síndrome de Asperger. Asociacion Autismo Avila; 2007.
3.
Miguel Antonio Higuera Cancino e Josê Flávia Kaufmann. Intervenção Em Autismo. Brasil: WAK; 2019.
4.
Miguel Antonio Higuera Cancino e Josê Flávia Kaufmann. Intervenção Em Autismo. Brasil: WAK; 2019.

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