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Soy una mujer adulta diagnosticada con del Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), vengo a hablaros de un día que a muchos de vosotros suena: el 2 de abril, día Mundial de Concienciación sobre el Autismo.

Quizá esta fecha no sea tan sonada como el Día del Orgullo Gay, u otros días mundiales destinados a la reivindicación de causas justas, pero precisamente por ello, es cuando hace falta reivindicar que este día nos pertenece; y ya no solo a las personas con TEA, sino también a amigos, familiares y profesionales que día a día ponen su granito de arena.

Lo más preocupante del asunto ya no es solo que asociaciones de autismo salgan a las calles a realizar eventos de concienciación, sino el estigma que hay sobre la palabra autismo, ya que a pesar de toda la información que poseemos actualmente, muchas personas cuentan con una desinformación gravísima sobre el asunto, y por tanto tienen ideas prejuiciosas y erróneas acerca del TEA y para nada ajustadas con la realidad.

De nada sirve que se convoquen charlas sobre autismo, que se haga una pequeña concentración en una plaza famosa de la capital española si día sí y día también sigue habiendo exclusión. Aunque los medios intenten maquillar el 2 de abril como una fecha donde los estigmas y el autismo quedan atrás, cuando precisamente en las noticias nunca suele hablarse de casos de acoso escolar y marginación a las está sujeto todo el colectivo. Y esto se debe principalmente a que somos un colectivo olvidado por las masas de comunicación, que solo es recordado en casos puntuales y según qué intereses.



Como bien sabéis, desgraciadamente que se relacione al autismo con un lazo de piezas de rompecabezas o el color azul, al final son logos y campañas de marketing generadas por poderosas asociaciones de autismo, asociaciones que en muchos casos están más preocupadas por extraños intereses que por la defensa real de los derechos y las necesidades del colectivo al que pertenezco.

 En mi caso personal, no tengo problema ninguno en mostrar orgullosa el color azul el 2 de abril e ir con pancartas de solidaridad con mi colectivo, pero es que es bien sabido que el mundo lo mueve el capital y no las causas humanas, y por ello es algo que poco a poco hay que ir intentando cambiar, aunque sea un proceso lento.

Ya ni hablemos de nuestros queridos partidos políticos ¿alguno de ellos tendrá la valentía de salir el 2 de abril a hablar sobre el colectivo? ¿Somos realmente importantes para ellos?

Yo sí saldré este 2 de abril. Precisamente porque quiero un mundo donde sentirme incluida como persona, porque en un futuro deseo que mis hijos en un futuro puedan sentirse integrados en esta sociedad y no pasen por lo mismo que yo hace unos años.

No es el momento de sentarse a esperar, es el momento de salir y actuar.

ACERCA DE LA AUTORA:

Ana Peña – Facebook

Estudiante de Psicología y chica Asperger. Escribiendo para concienciar a las almas y enseñar lo que puede hacer un cerebro divergente


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