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En psicología se define el pensamiento divergente como la capacidad de generar soluciones a problemas de forma creativa, pero en este artículo vamos a abordar el pensamiento divergente desde una visión social, y cómo esta forma de pensamiento se da en muchas ocasiones en el autismo.

El pensamiento divergente en el autismo es una forma de generar una visión del constructo social específica, que en múltiples ocasiones diverge de la realidad social en la que la persona habita, lo que conlleva a un modelo de discrepancia entre la persona y su entorno.

Pongamos un ejemplo: Marcos fue invitado a una recepción oficial a la cual asiste vestido con ropa informal por lo que un amigo le comenta que esa ropa no es apropiada para la ocasión.  Marcos no entiende qué tiene de malo su ropa, si siempre la lleva a todas partes y nunca nadie le dice nada y piensa que su amigo está siendo grosero, se enoja, y se marcha del lugar. A partir de ese momento elabora una serie de pensamientos de enojo contra los demás y piensa que por algún extraño motivo que él no alcanza a comprender, toda esa gente le odia, que todos fueron groseros con él y se victimiza, aunque haya sido solo su amigo quien le hiciera el comentario.

Marcos no entendió en ningún momento que su ropa realmente era inadecuada, ya que su capacidad para amoldarse a situaciones diferentes es menor, crea un pensamiento que no se corresponde a la realidad de su entorno, todo el proceso es incorrecto, la llegada, el rechazo, y su conclusión, el propio juicio que elabora es incorrecto.

El pensamiento de Marcos se aleja de la realidad social, diverge, porque no es capaz contender de forma adecuada una situación donde su realidad era diferente a la de los demás. En suma, da una respuesta inesperada ante situaciones donde el interlocutor tampoco es capaz de entender la respuesta que recibe, es por tanto un problema de comunicación y respuesta social y conductual, donde ante una situación, la respuesta del individuo es poco o nada adecuada, y por tanto fuera de norma o de un marco de posibles respuestas socialmente entendibles.

Pero para hablar de pensamiento hay que hablar de lenguaje, pero desde la visión extensa del lenguaje. Una persona puede no tener lenguaje verbal, pero tener un lenguaje interno propio. Y lenguaje, pensamiento, inteligencia y cognición están íntimamente ligados.

En el artículo ¿Qué es el autismo? abordaba las diferencias entre el lenguaje empático y el lenguaje simbólico según Konrad Lorenz, donde se abordaban formas distintas de lenguaje. El lenguaje simbólico, propio de los seres humanos, puede ser extremadamente complejo, y en muchas ocasiones tremendamente abstracto, mientras que el lenguaje empático es más básico y lineal, mucho más primario. En términos humanos el lenguaje simbólico es extremadamente útil y potente, aunque pierde la parte de la detección emocional.

La teoría de lenguaje y pensamiento de Jerry Alan Fodor, nos habla de que lenguaje y pensamiento están ligados, así mismo, afirma que los procesos mentales no son propiamente una conducta visible, sino que estos son procesos funcionales mediadores entre las entradas sensoriales y motoras.

Vigotsky, afirmaba que el lenguaje influía directamente en las capacidades cognitivas1, y de la misma forma, defendió la inteligencia en animales. Estos aspectos relacionados con inteligencia y lenguaje en el mundo animal fueron también parte del trabajo de Patterson 2 y la gorila Koko, quien entendía unas 2.000 palabras. Pero aunque los trabajos realizados en grandes primates dieron resultados interesantes en la capacidad simbólica, creatividad, o capacidades representacionales, y sin embargo fallaron en los aspectos de la sintaxis. Koko, por ejemplo, tenía un cociente intelectual de casi 90 según el Stanford-Binet, pero a nivel de sintaxis le ganaba un niños de poco más de dos años. Curiosamente, niños que tienen un nivel de compromiso cognitivo importante, pueden desarrollar un discurso de calidad, y reflejar pensamientos de manera clara, incluso aunque en el Stanford-Binet puntúen por debajo de Koko.

En el caso del Síndrome de Williams -por ejemplo- se encuentra afectada la capacidad intelectual, pero su discurso suele ser bueno, por tanto, es obvio que las capacidades intelectuales están ligadas, pero tal y como afirma Gerardo Aguado “El desarrollo de la inteligencia está íntimamente ligado al desarrollo del lenguaje. Sin embargo, el Cociente Intelectual es un criterio, no una relación”, es decir, que no solo debemos fijarnos en la calidad de la inteligencia a la hora de ese correcto desarrollo. Es fácil llegar a la conclusión de que, ante esta situación concreta, el almacenamiento de datos alterados genera un mayor impacto que la capacidad intelectual para poder manejarlos.

Pero en los procesos de construcción del lenguaje, nuestro entorno influye de manera directa, Jerome Bruner 3 sugiere que el niño aprende a usar el lenguaje para comunicarse en el contexto de la solución de problemas, en lugar de aprenderlo per se.

pensamiento compartimentado

Nuestro cerebro almacena cantidades ingentes de datos que usa para conformar recuerdos, procesos, comparaciones, asociaciones, …, y un gran número de tareas, para luego usar esa información en una larga lista de procesos cognitivos. Mucha de esa información se estructura en jerarquías, otra se desecha, otra forma parte de la memoria, del aprendizaje, …, de esa forma, construimos nuestros contenedores de información a los cuales accedemos cuando estos son necesarios. Y esa información conforma -además- nuestra experiencia, a la cual acudimos para obtener respuestas y dar significados a las diferentes situaciones de nuestra vida, o las usamos para comparar con otras experiencias previas, iguales o similares para generar modelos de pensamiento, y por tanto de nuestro propio lenguaje interno y externo.

Pero en muchas ocasiones, en el autismo, la información se encuentra en contenedores no interconectados (pensamiento compartimentado) y, de igual forma, mucha de la información almacenada en esos compartimentos tiene una estructura distinta a la esperada, por ejemplo, si la información se ha procesado de forma alterada (Un problema auditivo genera un almacenamiento de datos que no coincide con el original) al acceder a la misma, la devolución no se corresponde a la realidad. Y esto genera a su vez que la información, o el procesamiento por lotes -sean o no concomitantes- de esta información genere una devolución no acorde con la realidad exterior o con la experiencia previa.



Todo esto genera que el banco de datos al que se accede para recuperar información válida para la interacción nos devuelva respuestas que pueden presentar una distorsión, y, por tanto, la persona dará una respuesta no estándar ante una situación aparentemente habitual.

En personas con autismo de alto funcionamiento es habitual ver modelos de pensamiento negativo, propuestas inmovilistas o derrotistas en cuanto a la realización de actividades, tendencia a la depresión, inacción o indolencia, conductas obsesivas motivadas por fuertes episodios de ansiedad, y en suma, cuadros que conducen a la ansiedad y por tanto, aumentan el pensamiento negativo. Y este tipo visión negativa, aumenta y hace a su vez que las conductas de evitación se den de forma cada vez más habitual. Pero a su vez, la actitud defensiva continuada se lleva a lo social, y genera posturas de victimización -en muchas ocasiones involuntaria- que crea cada vez más muros de protección que paradójicamente evitan que la persona pueda participar de forma activa en contextos sociales.

Todo esto está también ligado a los problemas en el pensamiento abstracto (Que abordaremos en otro artículo) que según Piaget se desarrolla a partir de los doce años de edad, es la evolución del pensamiento concreto y abre paso al pensamiento abstracto, que nos otorga la capacidad de formular hipótesis, generar procesos deductivos, llegar a conclusiones, subjetivizar procesos, desarrollar los procesos de ideación (Que en autismo suelen estar alterados), analizar escenarios, y en suma, concurrir en un pensamiento creativo.

La evolución de un pensamiento social debe converger con la realidad social, aunque sea discrepante en los aspectos nucleares, por ejemplo: una discusión sobre filosofía, donde podemos ver como dos personas generan un debate de ideas de forma vehemente, pero con un hilo, incluso cuando se defienden posturas distintas. Hay una fuerte capacidad de pensamiento abstracto y creativo, y, sobre todo, de interacción social implícita.

Si la forma de elaborar mi pensamiento no confluye con mi interlocutor, acabaremos divergiendo totalmente, de forma que nuestro hilo de conversación alejará de la realidad poniendo fin a la conversación y el desarrollo de la misma, y hace que quien diverge del modelo social esperado acabe fuera de juego.

Alguien podrá pensar que este pensamiento divergente no es más que incapacidad social y una intención de no asumir la responsabilidad de unos actos, pero no, no es esa la idea, el concepto de pensamiento divergente está más relacionado en cómo un modelo distinto de procesar información, de expresarla, y de difundir ese conocimiento propio, choca frontalmente con interlocutores que sencillamente, vibran en otra frecuencia.

Es decir, el pensamiento divergente aumenta de manera directamente proporcional los modelos de negatividad social y aislamiento de la persona, generando procesos que pueden incurrir en modelos depresivos, tan comunes en el autismo.

En resumen, que si desde la infancia, la información recopilada, usada para el proceso de lenguaje y comunicación, para resolver situaciones, para llegar al concepto esperado de desarrollo de pensamiento abstracto, y todo aquello relacionado con el cómo se modela la calidad (no la cantidad) de la inteligencia, siempre en base a lo que la generalidad social entiende como inteligencia, en la evolución de los procesos cognitivos, del reconocimiento de la identidad corporal, del como interpretamos -en suma- todo cuanto nos sucede y rodea, si todo eso se almacena en compartimentos estancos y en muchas ocasiones con información no acorde a la realidad esperada, obligatoriamente nuestra devolución no va a converger con nuestro entorno.

Debido a lo aquí reseñado, esa gran diferencia afecta en la conducta y el comportamiento de la persona, en su comprensión de su realidad social, del desarrollo de la pragmática del lenguaje (que suele divergir mucho de la esperada), incluso de su propia esencia sensoriomotriz, genera que la respuesta de la persona pueda ser negativa, ya que su experiencia vital le ha llevado a esa conclusión acertada en base a su realidad, a respuestas evasivas o conductas de evitación, o a encontrarse en posturas defensivas ante cualquier cosa. Normalmente, ante temas que les afectan directamente, esta respuesta puede ser de mucha mayor intensidad.

En lo referido al pensamiento divergente en el autismo, estamos -nuevamente- ante la consecuencia de una serie de factores que han condicionado durante años la respuesta visible de la persona.

Muchas de las dificultades que refieren las personas con autismo de alto funcionamiento son comunes, siguiendo patrones -que sin ser idénticos- son muy similares. Entre las más comunes encontramos:

  • Pensamiento negativo
  • Baja autoestima
  • Problemas en las relaciones de pareja o emocionales
  • Conducta defensiva, con momentos de alta intensidad
  • Conductas obsesivas
  • Ansiedad
  • Grandes dificultades sociales
  • Aislamiento y soledad

Vemos por tanto, que esta forma de pensamiento tiene coherencia si la basamos en la información interna de la persona, pero desde la visión externa, presenta demasiadas discordancias, y es manifiesto que esas discordancias acaban siendo los detonadores que actúan en cascada sobre aspectos que generan dificultades en la calidad de vida. Por ejemplo, uno de los grandes retos es mantener una relación afectiva o de pareja. Ante situaciones cotidianas la respuesta que se ofrece puede ser muy adecuada, o absolutamente dispar, y al final la pérdida de la relación se hace demasiado frecuente, es como en la discusión sobre filosofía que se nombro previamente donde quien diverge del modelo social esperado acabe fuera de juego, o en este caso, sin pareja.

Mantengo bastantes conversaciones con adultos, quienes me refieren una serie de dificultades de su día a día, es más, muchas de estas dificultades las expresan ellos mismos en redes sociales, no son un secreto, pero si analizas el proceso temporal, podemos ver que se inicia en edades tempranas, que parte del propio lenguaje interno, de la adquisición del lenguaje materno, y de cómo todos los factores que alteran los aspectos sensoriales impactan de forma directa en la comunicación, los procesos cognitivos, y condicionan muchos factores de futuro.

Es sencillo pensar que si se abordan de forma temprana esos aspectos relacionados con los desórdenes sensoriales, los efectos de ese pensamiento divergente sean menores, a priori esa es la hipótesis, pero quizá es demasiado temprano para poder aventurar pronósticos, ya que la intervención a nivel sensorial es relativamente nueva y los modelos de atención temprana se han basado durante mucho tiempo en intervenciones destinadas a modificar una conducta que -generalmente- era provocada por un problema sensorial que nadie abordaba.

Cómo citar este artículo: Daniel Comín, "El pensamiento divergente en el autismo", en Autismo Diario, 17 septiembre, 2018, https://autismodiario.org/2018/09/17/el-pensamiento-divergente-en-el-autismo/.

Bibliografía:

1.
ÁLVAREZ GONZÁLEZ CJ. LA RELACIÓN ENTRE LENGUAJE Y PENSAMIENTO DE VIGOTSKY EN EL DESARROLLO DE LA PSICOLINGÜÍSTICA MODERNA. R. 2010;48(2). doi:10.4067/s0718-48832010000200002
2.
Patterson FG. The gestures of a gorilla: Language acquisition in another pongid. B. 1978;5(1):72-97. doi:10.1016/0093-934x(78)90008-1
3.
Bruner J. Child’s Talk: Learning to Use Language. C. 1985;1(1):111-114. doi:10.1177/026565908500100113

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Sobre El Autor

Daniel Comín
Director de la Fundación Autismo Diario

Ex-Director y Ex-Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos. Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica. Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Ex-supervisor de los programas de investigación de la Fundación Autismo Diario. Director Ejecutivo del Centro Iberoamericano de Referencia para la Atención de Desórdenes del Neurodesarrollo (CIRADEN) Miembro de AETAPI - Asociación Española de Profesionales del Autismo. Padre de un adolescente con autismo. @danielcomin en Twitter

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