Divertirnos en parques de diversiones o atracciones con nuestros hijos con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) tiene que ser una opción accesible, una experiencia que podemos disfrutar y recordar con agrado.  El asunto puede atemorizarnos por diversidad de razones, pero no sabemos si podemos lograrlo hasta que lo intentemos.  Para hacer de ello un momento grato, una experiencia para recordar con alegría y entusiasmo, podemos tomar una serie de medidas generales que faciliten el buen desarrollo de esta visita.

   Recuerdo a mi hija pidiendo subirse a un Tiovivo (Carrusel, se le llama en algunos lugares).  Le informarnos al encargado que la niña subiría acompañada por uno de sus hermanos y las razones de esa solicitud.  Fue impresionante el agrado con el que recibió aquella información.  Y la niña subió, cuando terminó el tiempo del juego se resistió a bajar, pero el encargado nos hizo un además de que siguiera; substituimos al acompañante y así fuimos pasando el resto de los miembros de la familia hasta que ella consideró que ya había sido suficiente galopar en aquel caballito que subía y bajaba, girando alrededor de un eje lleno de espejos y luces de colores.  Me dirigí al encargado para preguntar cómo hacíamos para pagar aquel exceso de turnos consumidos más allá del que el boleto comprado nos otorgaba.  Y su respuesta fue: “no se preocupe”.

GESTIONES Y AYUDAS EN EL PARQUE

   La sensibilidad social hacia las personas con Trastornos del Espectro del Autismo ha aumentado y mejorado en la última década.  Algunos parques en sus páginas electrónicas o en otros medios cuentan con formularios que pueden ser completados por los padres en los días previos a la visita, en ellos puede especificarse el requerimiento de ayudas y el tipo de estas.  Esto permite conseguir brazaletes o pases especiales que evitan hacer filas largas y dan paso de forma privilegiada.  Además, el personal está informado de la visita y preparado para apoyar en caso de contingencias.

   Si el parque no dispone de este tipo de formularios es prudente hacer una llamada previa y solicitar información al respecto de los apoyos con los que se pueda contar.

   Comience a poner en casa algunas cuestiones que le preparen para la visita: póster del parque, souvenirs, ropa con los logos, etc.  Conversen respecto de ello, todo para preparar con anticipación la visita y crear un ambiente de tranquila expectativa.

DISPONGA DE UN MAPA DEL PARQUE Y HAGA EL PLAN CON ANTICIPACIÓN

   Los padres conocemos a nuestros hijos mejor que nadie.  Esto nos permite saber cuánto tiempo podrán caminar antes de un descanso, a qué hora necesitan un receso para comer o jugar, etc.  Sabiendo esto tomamos el mapa del parque y planificamos el paseo, los lugares en los que se descansará o en donde se dispondrá de tiempo para reestablecerse e incluso las actividades que podremos hacer para lograrlo.

   Incluso puede tomar el mapa antes del inicio el paseo y construir con el mismo una historia social que permita a su hijo estructurar aquella visita y asimilarla.  En esa historia social explicar en qué momento aquello iniciará pero también cuándo terminará, puede que la esté pasando tan bien que sacarle del lugar resulte una tarea complicada si no le hemos explicado anticipadamente el momento en el que la visita finalizará.

   En el mapa localice las diversiones que considere aptas para su hijo.  Esto tomando en cuenta la forma en la que maneja estímulos sensoriales.  Si es un niño hiposensible, será un buscador de estímulos y los ambientes con luces, sonido y movimiento le resultarán tolerables.  Si es un niño hipersensible deberá buscar los ambientes y juegos más tranquilos.

  Localice en el mapa las áreas de comida, cafeterías o ventas de alimentos.  Trate de conseguir el menú para poder seleccionar con anticipación lo que comerán.  Si nuestro hijo tiene alguna dieta especial que no le permita el consumo de los alimentos que el parque oferta, convendrá gestionar los permisos necesarios para el ingreso de alimentos.

   También en este mapa debe localizar los puestos de primeros auxilios, de apoyo y los servicios sanitarios.   Recuerde tener algunas copias del mapa y que todas estén señalizadas.

Algunos parques disponen de guías de visita adaptadas, o puede incluso crear una nueva con la colaboración del mismo, aquí tienen un ejemplo de lo que se realizó en la ciudad de Valencia (España) en el BIOPARC.

IDENTIFICACIÓN

   Coloque un gafete visible en su niño en el que aparezca su nombre y otros datos que permitan localizar a los padres en caso que pueda extraviarse.

TOME DESCANSOS DE TIEMPO PARA EL JUEGO

   Arme una mochila con algunos implementos básicos:

  1. Agua
  2. Pañuelos
  3. Objetos para las transiciones
  4. Juguetes preferidos por nuestro hijo
  5. Objetos que solemos utilizar para ayudarlos a recuperar el control cuando los estímulos externos han sido desbordantes.

   Los descansos tienen que ser parte del plan y son beneficiosos para todos.  Debemos planificar el lugar, el momento, la duración y lo que realizaremos durante ese tiempo de parada.

   Recuerde señalar en su mapa los lugares seleccionados para este tiempo de parada.

ACUDA ACOMPAÑADO

  Ir acompañado es una buena y necesaria opción.  Es más fácil resolver una contingencia entre dos.

ESTÉ PREPARADO PARA LAS CONTINGENCIAS

   Los imprevistos pueden surgir en cualquier momento.  Ropa manchada, pipí que se ha escapado, etc.  Todo resulta fácilmente abordable si se ha contemplado previamente.  Probablemente lo que más nos preocupe sean las contingencias conductuales y no tanto por ellas mismas, estamos acostumbrados a manejarlas el asunto es que acá las tenemos que manejar ante la mirada de muchas personas, algunas comprenderán y otras tomarán actitudes poco tolerantes.

   Estas pérdidas del control emocional pueden expresarse de diversas formas:

  • Rabietas
  • Pasividad y apatía, bloqueos
  • Aumento de estereotipias
  • Gritos

   Se han publicado diversos artículos al respecto y recomiendo revisar la serie sobre las rabietas y su manejo, que pueden leerse en los siguientes enlaces:

Berrinches, rabietas y pérdidas del control. Manejo Emocional en niños con autismo – Parte I

Berrinches, rabietas y pérdidas del control. Manejo Emocional en niños con autismo – Parte II

Berrinches, rabietas y pérdidas del control. Manejo Emocional en niños con autismo – Parte III

   Recuerde que su principal preocupación es su hijo, las personas alrededor no son su objetivo de acción.  Debemos estar listos para ignorarlas, para aceptar ayudas o rechazarlas amablemente.   Todo esto resultará más fácil si se está acompañado.

FINALMENTE

   Pareciera que hemos hecho un listado como para ir a un juego de sobrevivientes. Lo interesante será que muy probablemente ese plan se quede solamente en el papel y que veamos a nuestro hijo pasarla de maravillas en el parque de diversiones.

   Recuerde tomar fotografías para utilizarlas en el plan de una segunda visita.  ¡A disfrutarlo!


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Sobre El Autor

Carlos E. Orellana Ayala
Coordinador del Programa de Formación en Neurodesarrollo (Escuela de Postgrado, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad de San Carlos de Guatemala)

Médico y Cirujano, Pediatra, Neurólogo Pediatra, Especialista en Neurodesarrollo. Director del Centro Escolar FAMORE y Coordinador del Programa de Formación en Neurodesarrollo (Escuela de Postgrado, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad de San Carlos de Guatemala).

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