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El futuro de un país se decide en la educación infantil y primaria, es la base de una sociedad. Aquellos que han decidido ser docentes han de ser conscientes de ese reto inmenso.

Un desafío humano y profesional que deberá luchar sobre todo contra un sistema educativo mal diseñado, lleno de objetivos absurdos. Un sistema que se va a empeñar en que los alumnos acaben sus estudios con mala comprensión lectora, con faltas de ortografía, sin haber aprendido a tener pensamiento crítico, a poder ser con unos valores incorrectos, pero sobre todo, que esos alumnos acaben sus estudios siendo ciudadanos obedientes y sin creatividad. A este inmenso desafío se enfrentan los docentes. Y es que como una vez dijo un sabio, los niños aprenden a pesar de la escuela.

Como en todas las profesiones, habrá buenos y malos, esto es obvio, pero lo importante es que los buenos sean más. Hace un tiempo conocí a un maestro de primaria que me dijo: “Yo acabé de maestro porque, como fui mal estudiante, no había otra carrera que me admitiera. Sencillamente me hice maestro porque era fácil, o eso pensaba yo. Pero al poco tiempo descubrí que enseñar es la cosa más alucinante que me podía pasar. Descubrí que ser capaz de influir en las mentes de esos niños, de motivarlos, era algo mágico. Tuve una vocación sobrevenida, mi vida es fantástica, y eso se lo debo a todo lo que mis alumnos son capaces de enseñarme a mi cada día”. Este maestro descubrió una pasión que tenía oculta, quizá la que el propio sistema se había empeñado en quitarle. Afortunadamente, y al igual que miles y miles de docentes, se siente afortunado por tener una profesión tan apasionante y difícil a la vez. Pero antes de seguir, quiero que dediquen los próximo 7 minutos y medio a ver el siguiente vídeo (En inglés con subtítulos en español).

Y si enseñar a niños de infantil y primaria es un reto, si su alumno tiene autismo, vaya preparándose, es quizá un reto mayor, ya que le obligará a usted a ser, sin lugar a dudas, la/el mejor maestra/o del planeta. Si realmente desea ese mérito, puede hacerlo. Ahora bien, no es fácil, no es rápido, puede ser muy frustrante y agotador, le obligará a trabajar 4 veces más, y deberá estudiar cosas de las que nunca oyó hablar antes. Y cuando vea que su alumno con autismo empieza a superar sus dificultades, cuando vea que su alumno con autismo avanza en esas competencias curriculares (muchas veces absurdas), cuando vea eso, empezará a descubrir que todo lo que aprendió durante ese difícil recorrido, no solo mereció al pena, se preguntará ¡por qué no se lo enseñaron antes!

Pero además descubrirá técnicas educativas que, aplicadas al resto de niños, aumentarán la capacidad de aprendizaje de todos, sin excepción. Descubrirá que haciendo las cosas de otra forma, obtendrá resultados diferentes. Créame cuando le digo que será el mejor aprendizaje de su vida, sí, ese niño con autismo al que todos suspendieron de antemano, del que nadie esperaba mucho, ese al que había que enseñar aparte.

Hemos escrito mucho sobre educación en Autismo Diario, sobre alumnos con autismo de alto funcionamiento, sobre qué cosas explicar a un/a maestra/o sobre el autismo, sobre cómo entender a un alumno con autismo, incluso de cómo usar el arte para mejorar la lectoescritura, realmente hemos escrito bastante sobre educación. Pero no podemos escribir sobre la pasión, o incluso sobre la pérdida de la misma. Sabemos que el sistema ayuda mucho a sentirse frustrado, o solo, o sin la motivación suficiente. Pero ya sabe, es en la adversidad donde damos lo mejor de nosotros mismos.

Pero tal y como dice Rita Pierson en su charla, encontrará en su carrera a niños que no le gusten, afortunadamente nadie lo notará, seguramente el peor de los niños que usted conozca siempre será mil veces mejor que cualquier diseñador público de planes educativos. Sí, esos tipos que le amargan la vida y le complican el trabajo. Son esas personas que crean modelos exclusivos para niños con autismo, son quienes deciden que nada mejor que enseñar a parte, eso sí, les enseñaremos aparte pero en el mismo colegio, así crearán la falsa sensación de que a ese niño se le permite ir al mismo colegio que a los demás. Aunque usted, estimado docente y yo sabemos que esto no es cierto. Cuando un niño, por motivo de dictámenes técnicos que -por supuesto- persiguen el interés del menor, acaba en un aula específica, siguiendo planes específicos, con materias específicas y adaptaciones curriculares específicas, se acaba convirtiendo en un niño específico, siendo más específico que niño. Toda esta especificidad está encaminada a dejar claro que el niño NO PUEDE. Y el niño no puede porque el sistema está convencido de que usted, docente, NO PUEDE. Y de un plumazo, alumno y docente se convierten en satélites del sistema, incapaces de decidir sus propias órbitas.

Sí, ya sé que el sistema está así montado, ya sé que es muy difícil cambiar las cosas, ya sé que en algunos colegios sus compañeras y compañeros, al igual que el propio sistema, se pondrán en su contra cuando intente dejar claro que usted SÍ PUEDE, y que su alumno TAMBIÉN PUEDE. Esto lo tengo claro. Pero la verdad, esa que tanto yo como usted sabemos, es que SE PUEDE. Lo único que necesitamos es esa pizca de rebeldía, de arrojo, incluso de locura, para ir contra el sistema, que generalmente nos gana por miedo. De ahí la importancia de tener ese toque de locura, ya sabe lo que dicen por ahí: ¡Ojo a los locos, que son capaces de hacer lo que dicen!

No vea al alumno con autismo como algo diferente, sino como un alumno del cual va a aprender más que de los demás, y que gracias a todo lo que va a aprender, usted será sin duda, mejor docente.

Necesitará caerle bien, pero caer bien no es ser condescendiente, no es dejar hacer, no es tratarlo mejor que a los demás. Caer bien implica entender, tener empatía, implica ser humilde, decir lo siento me equivoqué, implica conectar por dentro. Si usted le cae bien a sus alumnos, ellos le devolverán más de lo que espera, y en el caso del niño con autismo también. Jamás cuestione al niño que no aprende, cuestione cómo le enseña.

Si usted siente pasión por su trabajo, si cree que parte del futuro de su país tiene que ver en cómo hace las cosas, no lo dude, no tenga miedo al autismo, sienta la necesidad de saber, en la misma medida que sus propios alumnos. Si usted es capaz de sentir lo que sus niños sienten, en ese momento descubrirá que un alumno con autismo es solo un alumno. A usted le pagan (generalmente mal) no por dar una clase, le pagan por crear futuros. Y recuerde, la educación no es un lugar, no son cuatro paredes, la educación es enseñar a vivir.


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Sobre El Autor

Director de la Fundación Autismo Diario

Director y Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos.
Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica.
Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Supervisor de los programas de investigación de la Fundación Autismo Diario. Miembro de AETAPI – Asociación Española de Profesionales del Autismo.
Padre de un adolescente con autismo.
@danielcomin en Twitter

Una Respuesta

  1. Esrer valenzuela

    Que bien me identifico desde que soy tutora de esdras en niño con tea veo las cosas de diferente manera con mas valor todo

    Responder

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