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Estos días vi algo que no es ninguna novedad: varios chistes con respecto al autismo u otras condiciones, como por ejemplo un monólogo humorístico dedicado a “los beneficios que trae aparejado tener a un hijo discapacitado”, o cuando a una persona que no lo es, se le dice en tono de burla, «autista».

Algunos chistes tienen un claro contenido despectivo, aunque no es así en todos los casos. Entonces me puse a pensar: ¿Está bien hacer éste tipo de humor? Y aunque no sea ofensivo de manera directa ¿Por qué ofende a tantas personas?

Volviendo al ejemplo del monólogo sobre los “beneficios”, la actriz que lo representaba al ser cuestionada se justificó diciendo que era su manera de hacer que el tema de la discapacidad fuera tratado con más naturalidad y sin tantos violines, sin tanta “lástima”.

Ok, con eso último estoy de acuerdo: Yo también quiero que lo atípico sea tratado como parte de la “paleta de diferentes colores” que somos los humanos… Pero no creo que sea esa la manera de lograrlo.

Vivimos en una sociedad en la cual no se “tolera” al diferente (las comillas son porque nadie debería atribuirse el derecho de aceptar o no a otro). Lamentablemente un gran porcentaje de personas cree y cuestiona cualquier intento que de, por medio de una adaptación, se busque la igualdad de posibilidades y de accesibilidad.

Se cuestiona la prioridad en la fila, se cuestiona una cobertura excepcional de la obra social, se cuestiona, se cuestiona, se cuestiona…

¿Hubiera sido gracioso hacer un chiste sobre la accesibilidad a los asientos en el trasporte público por parte de todas las personas de diferentes razas y colores, cuando esto era aún cuestionado? Definitivamente no, y además hubiera reforzado los argumentos de quienes piensan realmente de ese modo.

Claro, hoy no se cuestiona la accesibilidad de manera abierta y directa como pasaba con las personas de color en otros tiempos, pero sí se cuestionan otras muchas pequeñas cosas, que puestas todas de manera continua y sistemática en el camino de una persona, son verdaderos obstáculos en la integración.

A mí me gusta el humor, me gusta sacarle los violines a mis propias dificultades y reírme de ellas, pero lo hago en la intimidad de mi entorno, porque sé con quién puedo hacerlo, y que ninguna de las personas que me rodean tiene bajo ningún concepto pensamientos discriminatorios… y por eso las elijo.

Pero, como madre Asperger de un niño también dentro del Espectro, conozco lo difícil que es enfrentarse día a día con la incomprensión, la burla, el bullying. Pienso en mi infancia, y luego en mi hijo y en los niños como él, lo que necesitan para crecer sintiéndose aceptados y seguros de sí mismos. Veo sus necesidades (que son las mismas de todo niño: sentirse amado y comprendido), y veo “lo que hay”, y dista mucho la sociedad de ser ese espacio en que los niños con diferentes capacidades puedan desarrollarse por igual.

Por eso creo que aún no estamos preparados para hacer humor sobre autismo, aunque el tipo de chiste no sea ofensivo. Porque queda mucho por hacer, mucho por avanzar y mucho pensamiento erróneo que erradicar.

Acerca de la autora:

Analia Infante

La Plata, Buenos Aires, Argentina.

Adulta con Asperger. Escritora de cuentos, relatos y artículos.

Creadora de la página “Maternidad Atipica” ( www.facebook.com/maternidad.atipica )

HUMOR Y DIVERSIDAD FUNCIONAL (Añadido por el editor)

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La literalidad en el Asperger también tiene su aquel. Siempre visto con buenos ojos por supeusto

La literalidad en el Asperger también tiene su aquel. Siempre visto con buenos ojos por supuesto

Una cosa es reírse sanamente de uno mismo, y otra muy diferente es hacer humor riéndose de los demás

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Sobre El Autor

Analia Infante

Escritora de notas sobre Asperger en primera persona y activista por los derechos de las personas que se encuentran dentro del Espectro Autista. Soy de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Pueden encontrarme en Facebook: Maternidad Atípica www.facebook.com/maternidad.atipica o en mi blog: https://maternidadatipica.wordpress.com/ También estoy en Twitter: @Maternidatipica

2 Respuestas

  1. Avatar
    leda

    Toda la razón Tomás, apoyo tu moción. Tengo un hijo bajo el espectro autista y hasta él ha bromeado alguna vez con ello. Un día en que estaba enfrascada en el supermercado con algo que tenía que ser como a mi me parecía, me miró y dijo: “es más autista que yo” y se largo a reír, sacó carcajadas de varios alrededor. He tratado de potenciar eso, es sano reirse de uno mismo y saber que cuando los demás hacen un chiste de uno u otra cosa no siempre es con afán de ofender, y si si así fuese, sólo se ofenden a ellos mismos, no al resto.

  2. Avatar
    Tomás Rubio

    Pienso que siempre vale al humor. Donde vivo se cuentan cuentos en los velorios. Respecto a la actriz de la que se habla en el artículo, no conozco su trabajo. También creo que sí, hay un humor que discrimina y hace daño. Pero hay tantos humores como amores, por suerte. Desde hace años trabajo con personas con discapacidad ( yo mismo tengo ) y el humor es una de las claves en mi labor. Soy escritor y cuando escribo sobre “discapacidades” muchos textos surgen en clave de humor. Por último una reflexión: la discriminación hacia las personas negras no ha cesado. De hecho en el país donde vivo es fuerte y sin embargo en la compañía de teatro donde estoy, en la que el único blanco es un servidor, es desde el humor que abordamos el racismo. Sí, creo que el humor sana y libera…siempre.

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