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Los factores ambientales aumentan el riesgo de autismo

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Las dos teorías más sólidas sobre la causa del autismo siempre se han basado en dos puntos principales: Factores Genéticos y Ambientales. Quizá la parte del origen genético tenía más peso. Aunque ciertamente ambas pueden ir de la mano, ya que determinados factores ambientales están directamente implicados en alteraciones genéticas. La respuesta al origen del autismo conlleva muchas implicaciones, desde puramente médicas y científicas, hasta emocionales.

El estudio “Genetic Heritability and Shared Environmental Factors Among Twin Pairs With Autism”, publicado el 4 de Julio en la versión electrónica de “Archives of General Psychiatry”, nos desvela importantes datos para la comprensión de los orígenes de este trastorno.

Posiblemente éste sea el estudio de mayor alcance realizado hasta la fecha sobre gemelos, mellizos y autismo. Y una de sus conclusiones principales es la importancia del efecto ambiental durante el embarazo. En base a las conclusiones de este estudio podemos decir que en un determinado número de casos, las causas genéticas y ambientales son un binomio imprescindible en la aparición del autismo, pero que las causas ambientales estaban subestimadas y las causas genéticas, justamente todo lo contrario.

En este estudio, tras una selección previa de 1.156 parejas de gemelos y mellizos, finalmente se seleccionaron a 192 parejas de hermanos gemelos y mellizos, donde al menos uno de ellos tenía un diagnóstico comprobado de autismo y que cumplían con todos los criterios de selección. ¿Por qué tiene tanta relevancia el estudio sobre gemelos y mellizos? Dado que los gemelos comparten el 100% de sus genes y los mellizos al menos un 50% de los mismos, los resultados de estos estudios nos ayudan a comprender las influencias, tanto genéticas como ambientales.

Cuando un niño tiene autismo, la probabilidad de que su hermano gemelo tenga el mismo trastorno es de un 70%, entre hermanos mellizos, este porcentaje desciende al 35 %. Es decir, que por un lado existe una parte de herencia genética y por otro lado tenemos un agente externo que provoca este trastorno. Sin embargo, si una pareja tiene un primer hijo con autismo, las probabilidades de que su segundo hijo pueda tener autismo se reduce entre el 3 y el 14%.



Los resultados sugieren que los factores ambientales, comunes a los gemelos y mellizos, explican alrededor del 55% de los casos de autismo. Aunque los factores genéticos también desempeñan un papel importante, son de una magnitud mucho menor que las estimaciones de estudios previos. El efecto de causas ambientales durante el embarazo era un aspecto poco estudiado, pero este estudio nos aporta un nuevo punto de vista. Sabemos que hay un efecto genético, aunque no sabemos exactamente las causas de los desordenes genéticos. Ahora sabemos que además del aspecto puramente genético, hay un efecto relacionado con el autismo y el proceso del embarazo, que es el ambiental. Sí sabemos que determinados efectos ambientales tienen una repercusión genética directa, con lo cual, es una especie de reafirmación de la relación ambiental con los desordenes del neurodesarrollo infantil, no solo el autismo.

Aunque conviene ser siempre prudente con los datos de los primeros estudios, ya que debeos esperar a que estos se validen, ciertamente cada día los resultados nos hacen pensar que la balanza se inclina cada vez más hacia el lado de los factores ambientales. Que sin ser el único efecto causante, cada vez adquieren mayor responsabilidad.

Demografía de los gemelos incluidos en el análisis genético

Para saber más:

Genetic Heritability and Shared Environmental Factors Among Twin Pairs With Autism (Estudio original en formato PDF – Inglés)

Causas del autismo: Despejando incógnitas

La exposición prenatal a pesticidas se asocia a un menor nivel de cociente intelectual en niños

Pesticidas: Evidencias científicas de su relación con desórdenes neurológicos y autismo

Suelos de vinilo y ftalatos relacionados con autismo

Estudio sobre desarrollo infantil y autismo en los EE.UU.

Estudio sobre el impacto de los metales tóxicos a largo plazo en la población


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Sobre El Autor

Daniel Comín
Director de la Fundación Autismo Diario

Ex-Director y Ex-Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos. Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica. Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Ex-supervisor de los programas de investigación de la Fundación Autismo Diario. Director Ejecutivo del Centro Iberoamericano de Referencia para la Atención de Desórdenes del Neurodesarrollo (CIRADEN) Miembro de AETAPI - Asociación Española de Profesionales del Autismo. Padre de un adolescente con autismo. @danielcomin en Twitter

4 Respuestas

  1. alredol

    Creo que si se ve el autismo como un defecto en la organización o alambreado del cerebro y no como un defecto anatomico o de neurotrasmisores, podríamos aceptar que tal defecto puede ser producido por todo tipo de causas pre- o perinatales, al final del primer año de vida o en los casos regresivos más tarde. Habría muchos casos en los que esa desorganización inicial se corregiría y esto podría pasar hasta la edad de 5 años. Por esto el tema del diagnóstico temprano esta sujeto a varios tipos de artefactos y es muy polémico.

    Como un pequeño accidente de tráfico puede tener efectos trágicos y hay sobrevivientes de accidentes terribles que no sufren daños, las dinámicas causales del autismo podrían implicar varios factores y procesos, no necesariamente cuantificables, que formarían contextos para la acción de otras causas, algunas fractales, que sin tales contextos no serían eficientes. La discapacidad resultante sería el autismo. Las vacunas serían efectivas produciendo autismo solo en aquellos casos predispuestos por una combinación “dinámica” de factores anteriores e inocua en la mayoría de los casos.

    Hay por cierto un estudio de los años 60, si me acuerdo bien de una tal Joan Baker, concerniente a daños en el SNC, retraso menatl, ceguera, autismo, epilepsia…. que señala a la prematuridad y su tratamiento particularmente el uso de oxígeno hiperbárico como muy importantes en la creación de esos contextos que llevarán poco después al autismo u otros daños centrales.

  2. Daniel Comin
    Daniel Comin

    Ya lo conocía, si te quieres bajar el PDF del estudio este es el enlace
    www.cogforlife.org/ratajczakstudy.pdf
    Básicamente es un tocho de 12 paginas que concluye en lo mismo que muchos otros, es como un compendio. Que ni sí ni no ni todo lo contrario, que si contaminantes, inflamaciones, genética,…. Habla de un modelo de un tipo de vacunas que hicieron algunos fabricantes . Vale, y además no dice que sea la culpa del autismo, sino que dice que no se sabe si lo es o si no. Deja el tema abierto nuevamente. A mi en su día ni me aclaró nada que no supiera ni acaba haciendo afirmaciones viables.
    Yo creo que este tipo de estudios lo único que consiguen es mantener la alarma social sin aportar finalmente ninguna evidencia.
    Como documento ilustrador lo es, pero poco más. Como ese, e incluso mejores hay como 80, te das un paseo por pubmed o cochrane y te puedes dar una inflada a leer.
    EL mayor problema es que nadie ha conseguido decir, oiga, cuando hacemos esto pasa esto y aquí tienen la evidencia, que por cierto, lo hemos replicado 4 veces y ha salido lo mismo. Por tanto, tenemos evidencia científica de un hecho. De momento, lo único que se ha conseguido es no probarlo.

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