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Con muy poco podemos transformarnos en un brujo, una policía, un enfermero, una doctora o lo que queramos. Basta para ello, en el caso de este juego, con ponernos un sombrero. Esta actividad además permite que nos incorporemos todos, los que hablan y los que todavía no hablan.

Para jugar nos ponemos en círculo y en el centro colocamos sombreros, los que tengamos en casa y otros que se pueden comprar, son fáciles de obtener y se pueden conseguir baratos.

Como en muchos juegos donde participa un grupo, que pueden ser de niños y niñas pero les animamos a que en el círculo se incorporan personas adultas también, pues una de estas personas será quien coordine el juego. Y es fácil. Basta decir el nombre de uno de los integrantes del círculo y la persona nombrada sale al centro, escoge un sombrero y dice: “Con este sombrero soy…”y a continuación dramatiza el papel. En caso de que quien salga sea preverbal lo que hará es directamente actuar como el personaje.



Otra opción muy interesante, pues permite propiciar la imitación y la interactuación, es que haya un par de sombreros de cada tipo en el centro del círculo y así en cada turno saldrán dos personas, que pueden ser una adulta y un infante.

Hay muchas variaciones en este juego. Como por ejemplo nombrar a dos personas y que cada participante escoja diferentes sombreros. Así nos podremos encontrar a una doctora interactuando con un astronauta o al enfermero con el mago.

Y para propiciar aún más el pensamiento creativo les sugerimos incluir sombreros que no tienen una definición clara. Si colocamos el sombrero de policía será de policía y no habrá otras posibilidades, pero si contamos con sombreros que nos hagan pensar varias posibilidades, habremos abierto una puerta al asombro.

La imaginación, la creatividad y la improvisación, la espera del turno, el disfrute de ver lo que inventan los demás, la imitación,  la expresión verbal y no verbal…todo esto, en este juego, se ponen un sombrero.

Acerca del autor:

Tomás Rubio, clown y escritor. Forma parte del equipo de artistas del Centro de Atención Integral para la discapacidad de Santo Domingo (CAID) en República Dominicana. Coordinador de DI CAPACIDAD, un espacio inclusivo de Formación humanista. Se formó en Teatro Sanador en la Escuela Internacional Neijing.


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