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Entrevista a Manuel Gimeno, Director de la Fundación Orange

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Manuel Gimeno ha sido el Director de la Fundación Orange durante 13 años, aunque ha estado 19 años vinculado a la entidad. Poder conocer personalmente a Manuel Gimeno es un privilegio, no es habitual encontrar en cargos de alta dirección a personas que sean capaces de combinar capacidad gestora con honestidad, humanidad y visión social. Y dado que, aunque se jubila del cargo, sigue -afortunadamente- muy vivo, esto no es una loa al desaparecido, sino la constatación de una realidad.

He tenido la gran suerte de poder compartir con Manuel escenarios, espacios, proyectos, viajes, e incluso mesa y mantel, todo un privilegio. Y descubres que hay personas que, a pesar de su posición, son conscientes del mundo real en el que vivimos, que se esfuerzan para poder dejar una huella permanente, aunque sigan disfrutando al caminar por la orilla de una playa.

Cuando me enteré que iba a finalizar su etapa profesional al frente de la Fundación Orange, sentí, por una parte la pérdida de alguien muy válido, pero también la alegría de la recompensa al trabajo bien hecho. Quien es capaz de dejar huellas imborrables también merece de agradecimiento por parte de todos.

Hay personas que merece la pena conocer, y aunque realizan su trabajo diario sin pretensiones de fama personal, sino hablando del esfuerzo del equipo, poniendo siempre a otros por delante de sí mismos, ya que no se consideran más especiales que cualquier miembro del equipo en el que trabajan, si consiguen con su ímpetu y visión algo difícil de conseguir. Y es que hoy, la Fundación Orange se ha convertido en un referente en el autismo, y aunque el equipo, ciertamente es básico, no podemos obviar que quién lo lideró durante tantos años, también marcó un destino.


 Fundación Orange y el autismo: Un sueño compartido


¿Cuantos años has estado al frente de la Fundación Orange?

Dirigiéndola desde julio de 2004, pero previamente fui su Director Financiero desde noviembre de 1998.

¿En base a estos años de trabajo en la Fundación Orange, de la que ahora te despides, cómo ha cambiado tu percepción del trabajo social de una compañía como Orange, y cual crees fue el motivo de la apuesta por el autismo hace ya casi 20 años?

En tantos años debe haber cambios casi por imperativo legal, lo importante es que sean a mejor. En el caso de Orange puedo afirmar que ha sido así. Tanto por el aumento del número de fundaciones Orange en el mundo, como por el número de actividades desplegadas por las mismas, como por el profundo peso dentro de la empresa de las acciones relacionadas con la RSC. Es, desde luego, una empresa con una profunda carga social.

La razón por la que la fundación francesa, lógicamente la más antigua, empezó a trabajar en el terreno del autismo, hace ya 26 años, es por su relación con la comunicación. Se pensó, creo que, de forma acertada, que una empresa dedicada a la comunicación mostrase su preocupación por las personas que soportan problemas para comunicarse.

Fundación Orange ha hecho una gran apuesta por impulso a las tecnologías de apoyo al autismo. Habéis financiado una gran cantidad de desarrollos ¿Cómo ha ido cambiando la visión del uso de la tecnología en estos años?

¡Hemos lanzado 18 proyectos de base tecnológica en 10 años! No creo que haya nadie en el mundo en español que ni siquiera se acerque. Eso y el contacto mantenido con numerosos equipos desarrolladores, con los usuarios y las enseñanzas de los dos Congresos ITASD que hemos coorganizado (¡ojo al tercero este año en Valencia!) nos ha permitido aprender y sacar conclusiones sobre esos cambios que comentas.

Creo que lo más importante ha sido la toma de conciencia del papel de la tecnología en el proceso de intervención, de la poderosa herramienta que puede llegar a ser. La irrupción de las tabletas ha supuesto también un punto de inflexión positivo.

También hemos observado un deseo de simplicidad en las propuestas tecnológicas, pues falta tiempo para asimilarlas en su totalidad y sacarles todo el provecho posible.

Por otro lado, ha habido un boom de lanzamientos, lo que es positivo en cuanto a oferta generada y a lo que supone de interés en la tecnología, pero ha obligado a buscar mecanismos de ordenación y búsqueda que simplifiquen el camino hacia la aplicación que mejor pueda responder a las necesidades particulares de cada potencia usuario.

Orange Francia lanzó en 2011 una campaña para romper el muro del autismo ¿Hasta qué punto crees que la implicación de grandes corporaciones en el apoyo al desarrollo de tecnologías consigue calar de forma real en las necesidades de las familias?

Bueno, eso depende tan solo de cómo se haga esa implicación. Si es desde el respeto, desde las ganas de aprender, si es compartiendo, escuchando, uniendo tus fuerzas a las de quienes aportan experiencia y conocimientos, si es gestionando con esas familias y las asociaciones que las integran los mecanismos para responder a las necesidades reales y procesos de testeo de los proyectos durante su desarrollo, si todo esto se hace desde la modestia del que es al principio un intruso y quiere ser un leal compañero, solo se puede ganar, pues el potencial económico, de influencia y de comunicación de estas corporaciones puede ser muy alto y los resultados de esa cooperación, muy positivos. Otra cosa es que aun así se consiga llegar a todos los posibles beneficiarios, gran tarea que no siempre es recompensada por el éxito.

Por tu trabajo al frente de la FO has recorrido muchos kilómetros, has hablado con una gran cantidad de personas, has tenido muchas experiencias ¿En qué medida crees que tu desarrollo profesional te ha impactado a nivel personal?

El aprendizaje que supone la adición de experiencias es clave en el desarrollo personal. Yo no sería quien hoy soy sin esos kilómetros que citas, sin la aportación de esas personas con quienes me he cruzado y que han dejado en mí desde profundas enseñanzas a meras anécdotas que también ayudan a componer el mosaico que finalmente es una persona.

Digamos que al final de tu vida eres como un trencadís, tan célebre gracias a Gaudí, donde las piezas de cerámica son todas esas experiencias y tú debes encargarte de ser quien aporte la argamasa que una esos fragmentos. La argamasa sostiene, pero el dibujo que la gente ve es el formado por las experiencias.

¿Cómo describirías hoy el panorama del autismo en España? ¿Nos falta mucho aun por conseguir?

No me veo capacitado para responder esta pregunta. Es cierto que el ejercicio de mi trabajo en la Fundación Orange me ha permitido conocer de cerca ese panorama y a muchos de los actores que lo conforman, pero creo también que mi mirada es demasiado periférica para darle valor. Dicho lo cual, creo que son tan obvias las mejoras como los retos. Habiendo conseguido mucho, creo que es aún más lo que queda por conseguir. Y esto lo es, no porque no se haya trabajado mucho y bien, sino porque, en un trastorno de tan corto tiempo de existencia, el camino a recorrer es todavía arduo. Si hubiera tenido que responder con una canción de The Beatles hubiera elegido “The long and winding road”.

Habéis participado en tantos proyectos que resulta difícil escoger alguno, pero me gustaría que escogieras los tres que más te han impactado y explicaras el por qué.

Escogería alguno de los primeros por ser eso, de los primeros, otros por el éxito que han tenido entre los usuarios, alguno por las relaciones que se han tejido durante su concepción, otro por un recuerdo inolvidable que me haya dejado y aquel último porque un día se lo vi utilizar a un joven con autismo y me emocioné.

Nuestros proyectos tienen dos usuarios tipo: las personas con autismo y aquellos que les rodean, y que son quienes nos sirven como interfaces necesarios de nuestros productos. Ellos son quienes pueden elegir su favorito, no yo.

Dicen que cuando tienes relación con el mundo del autismo, tu forma de entender el mundo cambia ¿Te ha cambiado a ti? ¿En qué forma?

Es que de repente te topas con una forma, radicalmente distinta, de entender el mundo y te puedes llegar a preguntar si esa no sería una forma más adecuada de enfrentar lo que hemos venido construyendo. Esa mirada tan racional a lo que te rodea.

No sabría decirte en qué me ha podido llegar a cambiar. Quizá a esta pregunta deberían responder quienes me soportan cotidianamente. Fijo que esas experiencias de las que hemos hablado antes marcan, modifican tu visión y por ello deberían modificar tu conducta. ¿Caigo en un tópico si digo que soy más humano que en 1997?

Y, por último, nos gustaría nos hicieras una reflexión, a modo de resumen vital de lo que estos años han significado para ti a todos los niveles, y que mensaje le darías a las familias que tienen hijos con autismo.

Desde el punto de vista profesional solo puedo agradecer a la deidad que cada cual considere más oportuna que me haya dado el regalo de haber podido trabajar en la Fundación Orange. No voy a ser tan ingenuo o cínico de decir que no ha habido momentos complicados en todo este tiempo, pero el balance final es difícilmente superable. La conciencia de haber podido ayudar a algunos de quienes lo necesitan, de haber podido resultar útil es un regalo que no tiene valor. Las personas que he ido encontrando, mis compañeros en la fundación (marca indeleble donde la haya), los escenarios, circunstancias que me (nos) ha tocado vivir no solo influyen en tu personalidad, sino que ayudan a conformar un nuevo, y espero que mejor, yo. Ha sido un impulso vital diario.

Y ya que hablas de familia, no debo dejar pasar la ocasión de agradecer a la mía el apoyo que me han dado, valorable y valorado en muchos momentos y aspectos.

Y en cuanto a las familias con hijos con autismo, creo que el mejor mensaje que les puedo enviar es el de que la sociedad en su conjunto y partes significativas de la misma en concreto, están dándose cuenta de lo que significa el autismo en la sociedad del siglo XXI. El primer paso para solucionar un problema es ser consciente de que el problema existe. Hacer visible el autismo era una de las tareas más importantes para conseguir que la problemática saliera del entorno familiar y del asociativo y creo que, entre todos, se está consiguiendo. Hay mil y una cosas por hacer, desde el diagnóstico precoz hasta el tratamiento a personas envejecidas (que todo vendrá, los chicos van cumpliendo años), como ejemplos que abarquen el ciclo vital, pero el mensaje de esperanza que supone la toma de conciencia sobre lo que supone el autismo puede ser la mejor noticia.

Aunque hay otra casi tan buena: que la Fundación Orange va a seguir estando ahí.


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Sobre El Autor

Director de la Fundación Autismo Diario

Director y Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos.
Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica.
Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Supervisor de los programas de investigación de la Fundación Autismo Diario. Miembro de AETAPI – Asociación Española de Profesionales del Autismo.
Padre de un adolescente con autismo.
@danielcomin en Twitter

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