Mamás 85% – Papás 15%

En los últimos 10 años he asistido a innumerables actos relacionados con el autismo. Tanto los que hemos organizado nosotros mismos, como los realizados por otras organizaciones. Y hay una proporción que no deja de sorprenderme; en promedio, el 85% de los asistentes son mujeres.

Pero incluso en las redes sociales, del medio millón de seguidores que tenemos en redes sociales en Autismo Diario, el 85% son mujeres. En cursos, congresos, reuniones de asociaciones,…, ese 85% se mantiene.

Y no solo a nivel de familia, si nos vamos al ámbito profesional, incluso el porcentaje de mujeres aumenta. Es curioso ver que los hombres son una minoría. En lo familiar los padres son poco visibles, y en lo profesional los hombres son muy pocos.

Esto no significa que los padres no existan, o no se impliquen en la crianza de sus hijos, pero sí es cierto que se ven poco. Y no, no es algo puramente cultural, que es algo que mucha gente me ha comentado. Que en el mundo hispano el rol de la educación de los hijos es algo puramente “femenino”. A mi eso me parece muy desfasado, no niego que se puedan dar casos de familias así, pero creo que esa idea está ya algo caduca. Ese modelo del “ama de casa” y padre “trabajador” creo que ya no vale. Las mujeres trabajan también fuera de casa, y tienen empleos, al igual que los hombres. Aunque no pretendo entrar en las problemáticas laborales por razón de sexo, ese es otro tema.

Y por aclarar conceptos, y de paso intentar evitar malos entendidos, aclaro lo relacionado con la visibilidad, tanto en redes sociales, como en eventos presenciales. El estar presente o no en redes sociales, el ir o no a eventos, no implica bajo ningún concepto un baremo que mida la “calidad” de un progenitor. Puedes no usar redes sociales, ni ir jamás a ningún evento, y ser una mamá o papá de primera y vice-versa. Pero hablamos mucho de concienciación, y la concienciación implica cierto activismo, cierta presencia, indistintamente de la “calidad” de ese activismo o presencia. Hay gente que es muy visible y que son un desastre, nuevamente no se habla de la “calidad”.

En la educación infantil y primaria la presencia de mujeres es abrumadora, sobre el 95%. Pero no es algo exclusivo de España, si vemos los datos europeos son muy similares en todos los países. Si vamos al aspecto de intervención en autismo, tanto psicólogos, terapeutas ocupacionales, logopedas, …, la proporción no varía mucho, aunque aquí no he sido capaz de encontrar cifras oficiales y me baso en datos propios, y viene a rondar un 85/95 % de presencia femenina.

Pero en lo que respecta a los padres, que es la parte que realmente quiero abordar, apenas son visibles. Con un total de 6 países (España, Ecuador, Chile, Colombia, Guatemala y México), y más de 18.000 asistentes a diferentes eventos, el porcentaje promedio de padres que asisten a estos eventos es del 15%, y apenas hay diferencia entre países.

Pero para verificar si esto es algo propio de hispanos, me dediqué a ver fotografías de eventos de familia realizados en diversos países. No es que sea algo muy científico y el sesgo es tremendo, pero si es suficientemente significativo como para descubrir que ese porcentaje no varía demasiado. Vistas unas 350 fotografías de reuniones de familias de personas con autismo en Holanda, Suecia, Noruega, Canadá, EE.UU., Alemania, Bélgica y Suiza. El resultado es curioso, porque los resultados varían en una horquilla del +-15%, siendo Holanda quien tiene la mejor participación de padres con un 30% y el peor (curiosamente) Suiza, con una participación de padres del 10%. Pero si hacemos una media de todos los países vemos como el porcentaje de varones que aparecen en las fotografías de los eventos de familia ronda el 20%, que no se aleja demasiado de ese 15%.

Como ya dije, esto no es más que un resultado anecdótico, aunque significativo. No tengo forma de saber si esos hombres de las fotografías son realmente padres o profesionales, o al revés. Pero sí coincide bastante con los datos que sí tengo sobre los eventos de los últimos 6 años en los países de habla hispana que antes reseñé. Esto, por tanto, podría eliminar ese aspecto “cultural”, de mamás criadoras vs padres mantenedores, que tan rancio y viejo me parece. Aunque obviamente en esta comparación de datos me muevo en el campo de la hipótesis y no puedo afirmarlo con rotundidad.

Para intentar entender los motivos de esa poca visibilidad me he hartado a preguntar e investigar. Ya que por una parte podría entender que a determinados eventos vaya la madre (casi siempre) y el padre se quede con los niños, pero es que en redes sociales el dato es el mismo, y para acceder a Facebook (por ejemplo) no veo la dificultad. Así que también averigüé la actividad femenina vs masculina en redes sociales.

Y por lo visto, las mujeres también son mucho más activas en Facebook, mientras que en Twitter hay cierta igualdad. Aunque el % de diferencia de usuarios en Facebook es casi el mismo (Mujeres 52% – Hombres 48%),  un estudio de Nielsen muestra que las mujeres dedican a diario cerca de diez minutos a las redes sociales desde sus móviles, mientras que los hombres pasan menos de siete minutos. Aunque otros datos nos hablan de que en realidad consumimos horas y horas de este tipo de servicios. Y las mujeres generan el doble de comentarios en Facebook que los hombres y un 8% más de contactos. Y de la misma forma, las mujeres tienen una actividad del 76% en Facebook, frente al 66% de los hombres. Tienen una interesante infografía al respecto aquí.

Y por supuesto los intereses generales son muy distintos entre hombres y mujeres. Pero una cosa son los intereses generales, y otra son los específicos, y el autismo es un tema que afecta tanto a madres como a padres y es tremendamente específico.

Si nos centramos en aspectos como blogs, vemos que casi todos los blogs personales sobre autismo están escritos por madres, y da igual el país, apenas hay blogs escritos por hombres con hijos con autismo. Que también es algo relevante.

Pero, curiosamente, en cuanto a lectores de Autismo Diario, vemos que el 30% son hombres, frente a un 70% de mujeres. Aquí cambia algo el porcentaje famoso del 85/15. Pero curiosamente, por cada página que lee una mujer, el hombre lee tres. Es decir, que en cuanto a volumen de tráfico total, los hombres, a pesar de ser solo el 30%, generan más volumen de tráfico que las mujeres. Leen más, pero escriben menos. Y también comparten menos en redes sociales: Mientras que un hombre comparte un artículo de Autismo Diario en redes sociales, una mujer comparte cinco. Y estos datos se han sacado sobre 5 millones de lectores, que es una muestra bastante representativa.

Pero consideraciones sobre roles de sexo a parte, al final la cuestión es que el niño o niña es de los dos, y la necesidad de saber, aprender y atender debe ser compartida. Esto es lo que dice la teoría, y seguro que nadie (o casi nadie) estará en desacuerdo.

Pero vistos los datos, que son solo eso, datos, y por tanto no reflejan la actitud frente a la crianza de los hijos, veamos qué contestaban las madres a las que les pregunté por esta curiosidad. Las respuestas son de los más variopintas. La pregunta en cuestión hacia las mujeres era:

¿Por qué no ha venido tu pareja?

  • Nos turnamos, a ésta me tocó a mi.
  • Prefiere quedarse en casa con el niño -o niña, o con los hijos- y luego ya le cuento yo.
  • Está trabajando y no puede venir. Curiosamente casi todas las madres que dieron esta respuesta también trabajaban.
  • Prefiero venir yo, mi marido luego no me cuenta nada.
  • La que sabe del tema soy yo, así que mejor aprovecho yo las jornadas que saco más partido.
  • Mi marido prefiere no venir, dice que se aburre.
  • Prefiere que venga yo, así él y los niños disfrutan de la casa para ellos solos.
  • Tiene poco tiempo para estar con los niños, así que aprovecha para poder disfrutar con ellos, así de paso hacen lo que les da la gana. (Muy en la línea de la anterior)
  • Mejor que no venga, porque al final la que tiene que lidiar con el niño soy yo, y soy la que debe saber.
  • Nos repartimos el trabajo, yo vengo a los cursos mientras el se queda con los niños, y luego yo le explico todo, además, cuando viene él no me explica casi nada.
  • Estamos divorciados/separados.

Bien, estas son algunas de las más habituales. Vemos como hay para todos los gustos. Es muy divertido cuando la mamá es consciente de que en realidad su pareja está deseando quedarse solo en casa con el -o los- hijos y la anima fervorosamente a asistir a todo tipo de eventos, además te lo cuentan con cierta complicidad 😉 .

También es muy habitual ver parejas, es decir, que es raro que el padre vaya solo, los hay, pero no muchos. Cerca del 80% de los padres que van a eventos lo hacen en compañía de su pareja. Que también es curioso.

Hagan un sencillo ejercicio, tomen un papel y un lápiz y hagan rápidamente una lista de las madres que tienen relación con el autismo que conocen por redes sociales o eventos-cursos-talleres, y luego hagan una lista igual de padres. Es un poco como la puerta del colegio, casi todo son mamás. Yo hice la lista, y, ¡ops!, curiosamente coincidió porcentualmente con los datos que vengo dando en este escrito.

Pero al final, sí es cierto, que la carga mayor recae en un alto porcentaje en las madres, o al menos así lo transmiten. Y también es curioso que cuando el papá es muy visible, es habitual que la mamá no lo sea, o lo sea menos, en una especie de intercambio de papeles. Importante recalcar nuevamente que la visibilidad no debe incidir en el nivel de atención, aunque sí puede ser un síntoma de algunas situaciones que no son tan buenas y que abordaré un poco más adelante. Otro dato curioso es del de cuidadores asociados a la Ley de la dependencia, los datos oficiales arrojan nuevamente que en el 85% son mujeres las que ejercen la labor de cuidadora.

De todas estas preguntas, conversaciones, datos, etc, a lo largo de estos años, sí he visto que en un elevado porcentaje, y por muy diversas causas, la mayor carga corre a cargo de las madres. Por supuesto que hay casos contrarios, y muchos casos donde la pareja trabaja en equipo y tienen un fantástico reparto de tareas, o donde el rol principal lo asume el padre. Aquí no hay una regla para todos, hay muchos matices y diferencias.

También las condiciones económicas influyen y mucho. Quizá sea este el factor que considero más determinante. En muchas ocasiones uno de los miembros de la pareja debe dejar su trabajo para poder contender adecuadamente con las necesidades del hijo. Generalmente -que no siempre- es la madre la que deja su empleo. Y aquí, sí vemos que los padres suelen tener mejores condiciones salariales que las madres, efecto de la desigualdad salarial, esa que dicen algunos que no existe. Y además, al reducirse los ingresos de la familia, el que mantiene el empleo debe aumentar sus ingresos para poder seguir manteniendo la maltrecha economía. He visto casos de padres/madres que trabajan 12 horas diarias -o más- seis días por semana. Obviamente tiempo, lo que se dice tiempo, tienen poco.

Y ¡ojo!, hasta ahora me he referido a parejas estables, porque cuando la pareja está separada, las cosas cambian y mucho, pero ese es otro tema, bastante más complejo. Y nuevamente se dan muchas particularidades, que por motivos de economía no trataré aquí, aunque da para todo un libro.

Vemos por tanto que los motivos económicos son un factor de peso en esa “presunta” invisibilidad de los padres frente a las madres. Hay pocos apoyos públicos, pocos medios, poco de todo, así que la familia se tiene que inventar a diario para seguir adelante. Por tanto podemos concluir que la pareja anda apechugando en todos los frentes como puede. Y en ese reparto de tareas andan enfrascados. Y si a eso le sumamos esos aspectos puramente “de cultura social”, donde, según los que saben de esto, las mujeres son más activas que los hombres en redes sociales, pues podemos combinar los datos y entender esta situación, al menos en este grupo específico, y bastante numeroso, de familias.

En cualquier caso, este mayor presencia o visibilidad de la mujer frente al hombre es obvia, los motivos a nivel general pueden ser los aquí indicados, aunque seguro que cada cual tendrá otra larga lista de motivos. Tampoco sé si es bueno, malo, o indiferente, en lo que se refiere a modelo social. No tengo una opinión ni buena, ni mala de esta diferencia en la visibilidad, sencillamente me resulta curioso que la diferencia sea tan grande.

Otro tipo de invisibilidad

Hay otro aspecto, más oculto, pero más habitual de lo que uno pueda pensar. Es la “anulación o desaparición” del padre, ya se da forma voluntaria o inducida. Aquí intervienen factores muchos más delicados. Desde padres que -por la razón que sea- sencillamente dan un paso atrás y dejan en manos de la madre todo el peso. A madres que -por la razón que sea- anulan poco a poco al padre, convirtiéndolo en un mero espectador. Aquí ya no hablamos de que no tengan visibilidad, sino que prácticamente no existen.

Aquí ya no hablamos de esa visibilidad social, que es la base de todo este texto, sino de otro aspecto donde sí hay un efecto sobre la crianza.

En ambos casos pueden confluir múltiples factores, ya que esto lo he visto en familias de alto, medio y bajo poder económico. Es decir, no es una cuestión económica. Procesos de duelo vividos a diferentes velocidades entre la pareja, que hacen un daño inmenso por cierto. Problemas de pareja o fragilidad de la misma. O problemas de puro corte emocional o psicológico que impactan de forma tremenda.

Cuando es el padre el que da un paso atrás se genera una situación difícil. A veces la madre sencillamente toma la directa, y la cosa acaba como pueden imaginar. En otras ocasiones hay una situación de aguante interminable por parte de la madre, que además acaba perjudicando a todos de forma negativa. Es básico ante una situación así, que el padre admita la situación, algo a veces muy complejo. No nos olvidemos de los fenotipos ampliados. Es importante atender esta situación. El padre puede negarse de forma sostenida a admitir la problemática del hijo, e incluso toxificar duramente la relación y la estabilidad familiar. Hay por tanto que conseguir un apoyo para el padre, cosa nada fácil, sobre todo cuando él mismo se niega a ver nada, ni acepta nada. Inflexibilidad, rigidez, …., ¿les suena? ¡Ojo!, a veces esto también se da en madres. Por tanto, quizá haya que cambiar el orden de las prioridades, atendernos a nosotros mismos antes para poder atender adecuadamente a nuestros hijos. Si en casa hay inestabilidad, ésta se va a derramar sobre todos los habitantes de la casa, hijos incluidos.

No voy a entrar en la situación de parejas separadas, ya comenté que es algo que genera otro tipo de situaciones, en algunos casos muy complicadas, pero que dado que son escenarios diferentes generan efectos diferentes.

Luego está la versión de la anulación inducida del padre. La madre, que obviamente lo está pasando fatal, puede entrar en un modelo de supremacismo maternal. Donde el “yo lo he parido”, “yo decido todo”, …, también se da. Y poco a poco, se va apartando al padre de la crianza. Se le induce una inutilidad absoluta. No hagas que no sabes, etc. Eso sumado a las broncas que se pueden generar. A su vez, la relación de pareja se convierte en tóxica. Y obviamente, las cosas van a peor. El estado de ansiedad, estrés, depresión, etc, se huele en el aire. Es un modo de maternidad inconsciente, donde todo gira -presuntamente- en torno al niño, aunque curiosamente el niño se convierte en un satélite, donde más que participar de la vida se le cosifica. Al final, el padre acaba dando o un paso atrás, o un portazo. Y nuevamente vemos que la situación de duelo ha machacado a la familia.

También se puede combinar con el modelo de ultra-protección, donde el niño es tratado como algo de extrema fragilidad y que es sobre-atendido y sobre-protegido, de forma que ese modelo de maternidad exagerada genera también un aislamiento. Y si cambiamos maternidad exagerada por paternidad exagerada, pues el efecto es el mismo. Aunque es mucho más habitual que este tipo de comportamiento se de entre mujeres que entre hombres.

Y aquí vemos a los verdaderos padres invisibles a todos los niveles, no solo al concepto inicial de visibilidad o no. Ya sea por dar un paso atrás de forma voluntaria, o porque les llevaron a dar ese paso atrás. Y esto es básico, no es cuestión de juzgarlos, en plan, ese hombre es un mal padre, o esa mujer es una mala madre, y ambos por extensión, una mala pareja. No juzguemos a la ligera. Porque detrás de eso pueden haber muchas cosas, ese tipo de conducta es lo que asoma del iceberg, la parte oculta es inmensa y suele albergar el verdadero problema.

La gran mayoría de familias son de lo más normal, con sus virtudes y defectos. A veces mamá se aplica más, y a veces es papá, y en muchas ocasiones tienen un reparto consensuado de tareas. Mientras la pareja mantenga estabilidad emocional, las cosas, a pesar de los pesares, avanzan. Cuando hay un problema de pareja, pues no es el autismo la causa, sencillamente, y al igual que sucede con la banca, no superaron las pruebas de solvencia y pueden acabar en “quiebra”. No se rompe pues la pareja por el autismo, sino porque las raíces no eran fuertes. A lo mejor sin autismo habría pasado lo mismo antes o después.

Pero en casos donde los problemas emocionales, tanto los previos, como los sobrevenidos, superan las capacidades de afrontamiento de la pareja, esto lleva a un modelo de destrucción emocional, y por tanto a crear un daño a toda la familia.

Y este modelo de pareja existe, absolutamente disfuncional, con grandes problemas emocionales. Al final, ves como ese proceso de duelo se atascó en algún momento y llegaron a la fase de rendición. Una fase que es como un purgatorio, no avanzas y no mejoras, es más, empeoras. Ves como la destrucción emocional de los progenitores lleva a un nulo avance del niño o a tener regresiones continuadas. Y a más mayor es el hijo, más aumentan los problemas.

Atender la necesidades emocionales de la familia es básico, imprescindible, obligatorio. Muchas veces he afirmado que antes de atender al niño, atiende a los padres. Si ambos no están fuertes y serenos, las cosas irán mal en un 99% de las ocasiones. Si no hay serenidad no hay reflexión, y sin reflexión no hay criterio, y sin criterio las cosas serán un desastre. La pareja se va a meter en un ciclo autodestructivo, y en ese camino se van a llevar al hijo por delante.

Convertir el modelo inconsciente en consciente es fundamental. Nadie hará cosas malas por principio, nadie dañará a sus hijos de forma consciente. Pero sea como sea, el daño sí se dará, hacia uno mismo y hacia quienes te rodean. Muchas personas entran en graves procesos de depresión, otras entran en un modelo de furia sostenida, otras tendrán alteraciones graves de la conducta, pasando de la euforia a la histeria.

Por razones que yo desconozco, este modelo es más habitual verlo en madres que en padres, quizá sea por el diferente afrontamiento de la maternidad/paternidad, pero veo como parejas que entran en este modelo, o tienen un apoyo para salir, o convertirán su vida en un infierno. En muchas ocasiones la anulación paternal genera daños a largo plazo a todos los miembros de la familia.

Este aspecto es real pero poco visible, volvemos a lo de la visibilidad de las cosas. Ese proceso de dolor no se atiende adecuadamente, y muchas familias están ahí atascadas y nadie parece tomar este aspecto en consideración. Es imprescindible que se aborde esto, de forma que estas familias puedan ser apoyadas para salir de ese pozo en el que las circunstancias los han colocado.

Corolario

Tras la lectura de las dos propuestas, tanto la de esa visibilidad de los hombres, o la de del proceso de invisibilidad real, habrán voces a favor y en contra. Y seguro que habrán hombres que se sientan ofendidos, ya que creerán que esto va en contra de su calidad como padres. Si usted sintió esto, léalo todo de nuevo. No pensaba en usted al escribir esto, y no, esto no es un texto de corte ultra-feminista en contra de los hombres.

Y seguro que habrán mujeres que pensarán que soy un machista al atreverme a poner sobre la mesa problemas que pueda parecer que van en contra de la maternidad de mujeres que tienen hijos con autismo y que las estoy acusando de ¡vaya a saber usted qué! Si usted sintió esto, léalo todo de nuevo. No pensaba en usted al escribir esto, y no, esto no es un texto de corte ultra-machista en contra de las mujeres.

Ambos aspectos son realidades, en el primer caso es puramente objetivo, basado en datos. Solo podríamos subjetivizar en lo relativo a quienes explican esa mayor actividad femenina en redes sociales, pero no en la visibilidad, que como he aclarado, no trata de la calidad de un padre o una madre como tales, sino de su actividad visible.

El segundo caso es también real, y negarlo suele coincidir con negar lo que me pasa a mi y que no quiero admitir, o tergiversar la realidad para generar una realidad paralela más bonita, pero irreal. Y hay familias que están pasado por ese calvario, y no veo yo muchos programas destinados precisamente a contender con esa realidad. Es importante, por tanto, hacer hincapié en la necesidad de poner en marcha programas para la salud emocional. Si la familia está mal, los hijos están mal.


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Sobre El Autor

Director de la Fundación Autismo Diario

Director y Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos. Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU) y AIDICO. Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica. Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Supervisor de los programas de investigación de la Fundación Autismo Diario. Miembro de AETAPI - Asociación Española de Profesionales del Autismo. Padre de un niño con autismo. @danielcomin en Twitter

7 Respuestas

    • Miguel Anicama

      Bueno que si se dan esas cifras y valga tambien, en Perú. Queria aprovechar de alcanzar información de un tratamiento que se esta ejecutándose;El tratamiento MRT es un procedimiento médico novedoso y no invasivo para tratar trastornos neuropsiquiátricos, influye en la activación de las neuronas del cerebro.Deseo saber vuestra oponión al respecto. Agradeciendo su deferencia, espero su respuesta. Miguel

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  1. Jesus Gerardo Rodriguez Flores

    Excelente artículo Daniel. Aquí vengo a aportar el 15% que nos corresponde a los papás. La verdad es que, como tu comentas, mucho de esta participación va más allá de nuestra actividad en internet o nuestra participación en las actividades como congresos o seminarios. El diagnóstico de autismo debería estar ligado a un acompañamiento de la pareja en lo que respecta a lidiar con el duelo. Salir de ese hoyo tiene distintas formas y resultados, y parte de ello puede dar lugar a esas diferencias que mencionas.Si todos dejaramos atrás las desgastantes preguntas de “¿que salió mal?” “¿Por qué a mi?” o “¡Diosito, por que me castigas con esto!” podríamos enfocarnos en que podemos hacer. Primero, aceptar el diagnóstico cuando ya ni duda cabe. Segundo, rebelarse al pronóstico (en el que casi siempre los profesionistas no tienen ni tacto ni dan muchas esperanzas). Tercero huir como la peste de las soluciones fáciles o milagrosas. Cuarto documentarse, asistir a congresos y hacer comunidad con otras familias para mutuo apoyo. Y la más importante: saber hacer equipo con tu pareja. Juraste estar juntos “en las buenas y en las malas”. Pues es hora de demostrarlo. Hacer que ese hijo o hija aprenda a vivir y a adaptarse al mundo en que lo trajimos. Saber dividirnos las responsabilidades, y no dejarle todo a la pareja, independiente de quién trae el dinero a casa. El autismo no tiene por que ser un factor que rompe matrimonios. Si nosotros estamos bien, los hijos estarán bien y avanzarán.

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  2. Andone Muñoz

    Valla maravilla de artículo! Mi familia lleva años en ésa montaña rusa, Las madres generalmente somos las que tiramos del Carro y los padres en mi caso se quedan detrás y solo se suman según les apetezca, que a veces no se si es mejor o peor.El duelo si que se lleva a distinto ritmo, también las madres lo superamos antes por qué no nos queda más remedio, alguien tiene que tirar de ése carro.Bueno , en fin, que cierto es todo todo todo lo que has escrito en este artículo. Gracias. una de esas madres.

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  3. Carlos SB

    Generalizar siempre es malo, pero si es verdad que desde que llevo en este “mundillo” me han sorprendido dos cosas. La poca participación de los padres (aunque conozco muchos muy implicados) y la poca presencia (o nula) de pictogramas fuera de los ambientes directamente relacionado con autismo. Parece como si diera vergüenza.
    La razón por la que los padres (y algunas madres) no participan en la educación de sus hijos (con o sin autismo) pueden ser muy variadas, pero en el fondo es lo de menos.
    Yo pasé el duelo como tod@s y me sirvió mucho pensar que era una oportunidad para mejorar como persona. A veces pienso que he venido aquí precisamente para esto y me siento orgulloso de haber aprendido tanto sobre el autismo y poder aplicarlo, ver como hace sus mejoras y como crece.
    Si os digo la verdad el artículo me pica un poco pues me parece injusto en mi realidad, pero como los datos nos dicen esto lo único que queda es pensar en la oportunidad que están perdiendo.
    Por otro lado esto es un trabajo constante y voluntario. Quien no quiera que se ponga a un lado y deje trabajar.

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