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Actualmente muchos de los chicos que reciben un diagnóstico de autismo tienen mayores probabilidades de alcanzar a desarrollar las habilidades que aún no se encuentran presentes y esto se debe a la intervención oportuna que se viene proporcionando.

Hace poco, en Guadalajara (México), los padres demoraban hasta tres años (en otros casos documentados hasta que el joven era adolescente y muy pocos hasta la edad adulta) en dar con un diagnóstico correcto; de manera que, si comenzaban a ver un desarrollo atípico en su hijo a sus tres años de edad, podían estar dando con un diagnóstico de TEA sobre los seis años, sin embargo en la actualidad ya existen diversos centros que pueden proporcionar un diagnóstico muy acertado.

Conforme se ha ido mejorando la técnica de intervención y además se realiza en una edad temprana, los pronósticos son mejores; incluso hay casos en los que sus avances son al ritmo de cualquier persona neurotípica, y es ahí donde comenzamos con algunas dificultades. Estas dificultades que el joven debe de enfrentar con los avances que va teniendo son principalmente en el control de las conductas, intereses restringidos y socialización. En estos casos los adultos olvidamos que nuestro joven tiene autismo y comenzamos a exigir a un nivel típico y eso es importante, siempre debemos de estar estimulando su desarrollo, sin embargo, cuando comienzan a presentar algunas dificultades debemos recordar que tenemos un diagnóstico de autismo y es por eso que debemos de volver a plantear la intervención o la metodología de enseñanza, puesto que lo va a requerir.

Es recurrente que los papás se lleguen a frustrar cuando los avances tan significativos dejan de ser frecuentes, y que se vuelvan a presentar algunas conductas características de la condición, pero es ahí donde tenemos que recordar que nuestro chico tiene autismo y debemos de buscar de nueva cuenta ayuda profesional, de manera que podamos regular estos comportamientos a la mayor brevedad posible y poder encontrar de nueva cuenta la estimulación que se requiere para alcanzar los avances que se venían presentando. Es importante que nosotros como adultos mantengamos la calma, si para nosotros es difícil entender ¿por qué están sucediendo las cosas?, imaginen ahora a nuestro joven, que venía de un ambiente que constantemente reforzaban su actuar y ahora encuentra represión continua en sus comportamientos.

El colegio en esta situación no queda exento, en muchas ocasiones estamos tan emocionados con los avances registrados que comenzamos a exigir más de lo que nuestro chico puede y es hasta que se presentan conductas de frustración que comenzamos a dar adecuaciones (si es que la escuela consigue percatarse de la situación) en el mejor de los casos, en otras situaciones se le continúa exigiendo y reforzando de manera inapropiada las conductas que se van presentando.

Es importante que de manera regular se de revisión al avance que cada joven va logrando junto con su familia, en el que podamos estar evaluando los avances y hacia donde se va enfocando la intervención.

Que no se nos olvide que nuestro joven tiene autismo, pero mientras esté logrando estos avances debemos disfrutarlos al máximo, sabiendo que más adelante tendremos que acompañarlo en el acto más importante de su vida y con esperanza de poder desafiar al autismo.

“El secreto de la educación es enseñar a la gente de tal manera que no se dé cuenta de que están aprendiendo hasta que es demasiado tarde” (Harold E. Edgerton)

Acerca del autor:

Roberto Pedro Maciel Tejeda

Psicólogo en Centro TEA-México

Guadalajara- México


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