Anuncios
Print Friendly, PDF & Email

Cuanto más temprana la intervención (como resultado del diagnóstico) en niños con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA), mejor el pronóstico.  Aunque hemos avanzado mucho en la última década en el diagnóstico temprano, aún hay muchos niños en quienes esto se demora incluso por varios años.   Esto nos lleva a insistir en la necesidad de la monitorización estrecha de crecimiento y desarrollo en todos los niños, así podrá detectarse a aquellos que se desvían del desarrollo típico o esperado a fin de implementar las medidas pertinentes para valorarles, darles seguimiento e intervenir de la manera más apropiada posible.

La mayoría de los niños con TEA reciben el diagnóstico entre los tres y cuatro años, algunos casos esperan algunos meses a años más antes de ser diagnosticados.  Prestar atención a los signos tempranos, también llamados subclínicos o preclínicos (Constanzo V, 2015), los que aparecen en el segundo año de vida, es decir a partir de los doce meses pero también a los que podríamos llamar “signos muy tempranos”, es decir los que pueden observarse en los primeros doce meses de vida y ante los cuales no siempre estamos alerta o no damos la interpretación debida.

Desde finales del siglo pasado, y a raíz de estudios que tomaron en cuenta vídeos caseros, comenzamos a prestar más atención a una serie de signos que podrían ser observados antes del primer año.  Debido a que los signos que inicialmente se reportaban comenzaban a hacerse notorios en el segundo año de vida, a este período de los primeros doce a quince meses se le denominó el “período normal” (tomar en cuenta que el término se toma como equivalente a “período de desarrollo típico, sin evidencia de desviación del mismo”).  ¿Existe realmente ese “’período normal”?  Hoy sabemos que NO, un conocimiento obtenido a partir de diversas fuentes:

  1. Estudios de vídeos caseros. El primer estudio que utilizó este tipo de materiales, aunque no enfocado directamente en TEA, fue realizado por H. Massie y colaboradores en 1978, luego Massie junto a Rosenthal publicaron un estudio similar en 1984.  Ellos describieron algunos signos no usuales en el desarrollo y que fueron vinculados con el desarrollo inseguro del apego. Hoy sabemos que esa definición no era adecuada.
  2. Estudios en hermanos menores de niños con diagnóstico de TEA, que han sido observados desde los primeros meses de vida. Estos estudios son los que más datos precisos nos han aportado, además las evaluaciones han podido ser adecuadamente planificadas utilizando instrumentos estandarizados.
  3. Encuestas y cuestionarios retrospectivos pasados a los padres (interesantemente hasta 50% de ellos refieren haber observado algunos signos en el primer año de vida). La precisión de los padres al recordar estos signos muy tempranos y tempranos se incrementa considerablemente cuando ya han criado un hijo y no necesariamente con trastornos o variaciones atípicas en el desarrollo (Herlihy L, 2015). Algunos investigadores ponen en duda la validez de estos estudios dada las dificultades para recuperar información precisa de la memoria.

Los “signos muy tempranos” no son, necesariamente, específicos de los TEA de manera que la formulación del diagnóstico, a partir de los mismos, puede resultar un poco atrevida y/o errónea.  Generalmente hacen referencia a variaciones o trastornos del desarrollo dentro de los cuales se incluyen los TEA y que muestran algunas similitudes pero con el tiempo se van diferenciando entre sí.  De hecho sabemos que alrededor de 20% de los niños que recibieron diagnóstico temprano de TEA pueden cambiar este diagnóstico, claro está que no por curación sino por definir de mejor forma el perfil de desarrollo específico.



El reporte de Skovgaard AM y colaboradores (2007) que se refiere a la “Cohorte de niños de Copenhague” encontró que los signos más tempranos de problemas del desarrollo se referían a trastornos de regulación/problemas de regulación (TR).  En relación a estos trastornos o problemas de regulación se ha observado que guardan correlato estrecho con el desarrollo futuro de trastornos del desarrollo:

  • TR en la alimentación. En este caso encontraron buen correlato con déficit en el desarrollo posterior de habilidades sociales y TEA.  Los trastornos de alimentación ocurren con frecuencia en la población de niños típicos (25-35%) pero su frecuencia es muy alta en niños con trastornos en el desarrollo (80%) (Burklow, 1998)
  • Llanto persistente y difícilmente consolable. Esto correlacionó con problemas de hiperactividad, de disciplina y cognitivos.
  • Alteraciones del sueño: dificultades para dormirse solo, frecuentes despertares, etc. Suelen correlacionar con problemas de conducta hiperactiva-impulsiva (Thundström M, 2002)

Barnevik-Olsson y colaboradores (2013) evaluaron retrospectivamente a 208 preescolares suecos diagnosticados con Trastornos del Espectro del Autismo que asistían a un centro especializado para la intervención.  De ellos el 25% tenía pruebas de cociente intelectual (CI) con resultado promedio, 50% con CI bajo (diversos rangos) y 25% resultados de CI limítrofe.  El estudio enfocó la evaluación de Trastornos/problemas de regulación en tres áreas o dominios: llanto excesivo, problemas en la alimentación y problemas con el sueño.  El análisis de las historias y las entrevistas a los padres permitió verificar que los niños que posteriormente fueron diagnosticados con TEA presentaron mayor frecuencia de problemas en los tres dominios que valoraron en relación al grupo que utilizaron como control.

    Otros estudios aportan los siguientes datos:

  • Respuesta no típica en la orientación hacia otras personas durante la interacción, específicamente a la búsqueda de la cara del interlocutor
  • Menor falta de respuesta cuando se le llama por su nombre
  • Tiempo de contacto visual reducido
  • Tiempo reducido de la respuesta con sonrisa social

BIBLIOGRAFÍA:

  • Barnevik-Olsson M, Höglund-Carlsson L, Westerlund J, Gillberg C, Farnell E. Autism before diagnosis: crying, feeding and sleeping problems in the first two years of life.  Acta Pediatrica 2013; 102: 635-639.
  • Skovgaard Am, Houmann T, Christiansen E, Landporph S, Jorgensen T, Olsen EM, Heering K et al. The prevalence of mental health problems in children 1 ½ years of ante – The Copenhague Child Cohort 2000.  Journal of Children Psychology and Psychiatry 2007; 48: 62-70.
  • Burklow KA, Phelps AN, Schultz JR, McCnonnel JK, Rudolph C. Classifying complex pediatric feeding disorders.  Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition 1998; 27: 143-147
  • Thunström M. Sevele sleep probmens in infancy associated with subsequent development of attention-deficit/hyperactivity disorder at 5.5 years of age.  Acta Pediatrica 2002; 91: 584-592.

La publicidad paga nuestros gastos de hospedaje, actualización, y mantenimiento de la web
Si te gusta nuestro contendido no uses bloqueador de publicidad


Anuncios

6 Respuestas

  1. Avatar
    Elisana Vargas

    Hola! Necesito por favor que me orienten: Hace unos meses vi cierto comportamiento en mi hijo de 11 meses que me hizo investigar sobre los síntomas del TEA, y de todos ellos lo único que presenta es el balanceo, aleteo y giros sobre si mismo, sera posible que presente el trastorno o lo desarrolle mas adelante? Gracias!

  2. Avatar
    María Tatiana Rojas Muñoz

    Soy Fonoaudiologa, especializada en desarrollo del lenguaje y su patologia, quiero tomar un curso para especializarme en diagnostico, prevención y tratamiento de niños con autismo… a donde me puedo dirigir?… gracias!

  3. Avatar
    verosarmiento72@gmail.com

    Doctor Carlos Ayala, mi hija este mismo lunes tuvo consulta con su neurólogo, que la había visto a los diez meses,que la llevamos porque no dormía. En ese momento dijo que era muy temprano hablar de hiperactividad, la nombró desregulada (como usted lo indica en esta nota) y le recetó Melatol hasta el año y medio. Hoy, a los dos años y siete meses, volvimos a llevarla y la noticia es TEA. Nos ha sido dificil estos días asimilarlo. Entonces sin dudas no existió el período normal, y está ligada a la hiperactividad y déficit de atención?

  4. Avatar
    Lucio

    En ese período de normalidad, ¿será que el cerebro no se ha intoxicado tanto?.

    • carlosorellanaayala
      carlosorellanaayala

      Hola Lucio. Dos asuntos desde mi punto de vista:
      a) Creo que no existe el período normal. Lo que pasa es que no podemos reconocer adecuadamente los signos muy tempranos, tampoco podemos diferenciar algunas conductas de otros trastornos del neurodesarrollo.

      b) Considero que si hay impacto de tóxicos sin embargo creo que el impacto comienza a ocurrir durante la gestación, antes o mucho antes de la gestación.

  5. Avatar
    OyKA

    Tengo hijo con TEA, hablo mucho con otros mamás de niños con TEA. Todos niños tenían lo mismo cuando eran pequeños. Parece que nuestros hijos se nacieron supermens. Nunca se ponen enfermos. Toda guardería está con catarro y mi hijo no tiene ni mocos. Nunca contagea de nada. A pediatra en 6 años de su vida solo vamos a revisiones. Comen poco, duermen menos de lo normal pero son super fuertes. Si se cansan, es suficiente descansar unos pocos minutos y otra vez están llenos de energía. Son capaces hacer puzzles muy complicados. Recuerdan los caminos, dibujos exacto. Son capaces construir de LEGO las figuras que no cada adulto es capaz hacer sin instrucción. Pero no son capaces ni hablar, ni leer, ni sumar, ni restar
    Empezamos trabajar con psicólogo a partir de 4 años. ¿Sirve para algo? No estoy segura. sigue estar supermen pero nivel de desarrollo está muy bajo y cada año peor.

A %d blogueros les gusta esto: