TEA y corte de pelo

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corte de pelo autismo

Foto: Ben Clark

Normalmente hablo de resultados de investigación, intentando trasladar lo último que ha salido en revistas especializadas, los resultados más prometedores de los laboratorios más audaces y exponerlo de una forma comprensible y útil para padres, educadores y terapeutas. Pero entiendo que a los padres de un niño con autismo siendo importantes esos aspectos científicos, lo que más les interesa es cómo mejorar en el día a día, las estrategias que les puedan ayudar a que su vida sea más confortable, más tranquila, más agradable. Hoy quisiera hablar de uno de esos aspectos cotidianos que en ocasiones se pueden convertir en un auténtico calvario y cómo hacer que las cosas sean más fáciles para el niño, para los padres y para el profesional que les atienden. Con ustedes, la visita a la peluquería.

Vamos a ver los distintos pasos. Como siempre, no es que hagas todas estas cosas sino que alguna te resulte útil, te dé una sugerencia interesante:

1.- Habla con el peluquero antes de tu visita, explícale las ideas básicas de qué es el autismo, de las peculiaridades de tu niño y pídele su comprensión y su ayuda. Recuerda siempre que no hay nada de qué avergonzarse y que educar sobre el autismo es una tarea que nos incumbe a todos.

Ten claro también, si el peluquero ha visto un niño con autismo, ha visto un niño con autismo. Cada uno es diferente, como en cualquier otro grupo de niños. Así que mira a ver cuáles de estas cosas son aplicables a tu hijo:

  • Dificultad para entender el lenguaje, gestos o hábitos sociales.
  • Habla excesivamente, a menudo concentrándose en un tema determinado.
  • Dificultad para participar en una conversación o en cualquier interacción de ida y vuelta.
  • No se maneja bien en un entorno con personas desconocidas.
  • Puede ser muy sensible a la luz, el sonido, los olores, los sabores o el tacto.
  • Puede tener ansiedad, miedos no justificados o una ausencia de miedo ante peligros reales.
  • Tiene dificultad para las transiciones, los cambios en las rutinas.
  • Está a menudo estresado o frustrado.
  • Tiene buena memoria para algunos datos.
  • Es muy honesto y sigue siempre las normas.
  • Tiene una gran capacidad de concentración.
  • No entiende las bromas.

Una vez que el peluquero sabe lo básico sobre el autismo y sobre tu hijo, avanzamos al siguiente paso.

2.- ¿Qué puede hacer él para facilitar las cosas?

  • Hablar en un tono bajo, tranquilo.
  • No sorprender al niño desde atrás.
  • Enseñarle las cosas que va a usar y dejar que el niño se familiarice con ellas.
  • Mantener las instrucciones muy sencillas.
  • Esperar la respuesta, algunos niños necesitan un poco de tiempo para procesar la información y responder.
  • Conocer su tema preferido si es que lo tiene.
  • Tener allí una de sus recompensas favoritas.

3.- Organiza la visita a la peluquería

  • Habla con el dueño o responsable de la peluquería para que todo esté claro. Si no notas una simpatía a tu preocupación, busca otro sitio. Pregúntale si hay alguna persona que por lo que sea es más apropiada para encargarse de tu hijo.
  • Cuando salgas a dar un paseo acércate con el niño para que conozca el lugar donde está la peluquería. Si te parece bien, asomaros a que lo vea.
  • Puede ser una buena idea que vea a otro niño ¿un hermano? cortándose el pelo. Algunos padres lo graban en vídeo incluyendo la entrega de un premio al final para que se acostumbre a lo que es ir a la peluquería. Otros padres hacen un proceso de simulación o convierten el viaje a la peluquería en una historia para que también se haga una idea de que es algo normal y divertido.
  • Concierta una cita un día y una hora cuando la peluquería tenga poca gente para que no haya distracciones y el personal os pueda atender con tranquilidad y dedicación. Que no tenga que esperar.
  • Coloca un símbolo de corte de pelo en su calendario para que sepa que viene ese día especial.
  • Habla con la persona concreta que le vaya a cortar el pelo y coméntale si tu hijo tiene alguna peculiaridad sensorial (el tacto de las toallas, los peines, los olores de las colonias, la luz…)
  • Si hace falta lleva de casa algo que te ayude a hacer esa transición (su colonia, su cepillo, algún objeto que le tranquilice, puedes dejarle el teléfono o algo que le tenga concentrado y distraído)
  • Establece un premio y habla de él. Puede ser encontrarse con su juguete favorito o un libro o una golosina. El premio se consigue cuando ha completado sus tareas en la peluquería. Tú eres el que define esas tareas y puede ser tras todo el proceso o tras avanzar un paso. Lo importante es que el niño tenga éxito y reciba su premio al final de la sesión. De esta manera etiquetará esa experiencia, ir a la peluquería, como algo positivo.
  • Puedes hacer con el móvil una foto al premio para recordar al niño lo que está en juego.
  • Revisa con el niño los pasos del corte de pelo (puedes ver con él el vídeo que he puesto abajo)
  • Puedes practicar los pasos del corte de pelo en casa antes de ir a la peluquería con él, con un hermano o con un muñeco.

4.- Prepara un guión gráfico. A menudo tener un esquema con imágenes ayuda a los niños con autismo. Puedes usar este que planteamos o hacer uno tuyo con fotos que hayas sacado. Si te funciona, lo puedes plastificar y así te valdrá durante mucho tiempo o sacarlo por la impresora e irlo mejorando. Otros padres pegan las imágenes a una cartulina y colocan detrás un trozo de velcro, de manera que lo pueden ir explicando en su habitación y dejarlo colgado para que lo vea todas las veces que quiera.

Esquema

5.- En la peluquería hazle que se siente bien, que esté tranquilo. Bastantes padres han visto que es más fácil si el niño se sienta en su regazo y es él o ella el que se sienta en el sillón de la peluquería. Algunos padres piensan que es muy útil llevar algo de su música favorita y unos auriculares. Si le molesta mucho que le quede algún pelo por el cuerpo, puedes llevar un cambio de ropa.

6.- Algunos padres piensan que es mejor que vaya un peluquero a casa. En ese caso puede ser importante tener un espejo para que no se sorprenda cuando alguien le toque desde atrás. Una ventaja de hacerlo en casa es que le puedas un baño inmediatamente después con lo que eliminas bien cualquier pelo que le pueda haber quedado.

7.- Algunos padres deciden que es mejor cortarle el pelo ellos mismos. Puede llegar a ser divertido y desde luego es un ahorro.

  • Si lo pasáis muy mal, una opción es cortarle el pelo mientras duerme.
  • Compra un buen equipo, una buena máquina puede hacer un buen trabajo en poquísimo tiempo. Puede que parezca un “marine” pero el pelo corto es una gozada para los chicos.
  • Piensa en el tipo de peinado que es más cómodo en el día a día y que te da menos complicaciones.
  • Explora si es más fácil cortar el cabello con el pelo seco o mojado. Normalmente, seco es más fácil.
  • Como casi todo, con el tiempo se hace mejor.

8.- Tienes que encontrar el ritmo que va bien, las cosas que te ayudan, el profesional que es más comprensivo con el niño… Para algunos niños es más fácil cortarle el pelo con una maquinilla y para otros es mejor hacerlo con tijeras. No te agobies. Poco a poco lo irás mejorando.

9.- El corte del cabello en la peluquería se complementa con los cuidados habituales en casa.

  • Dale al niño el bote de champú o acondicionador. Déjale que lo huela y lo toque.
  • De forma ideal, el tiempo de lavar la cabeza la cabeza debería ser agradable y rápido.
  • Deja al niño que juegue con algo en la bañera mientras le lavas.
  • Si el niño es muy sensible al uso de peines o cepillos, hay espráis que sirven para desenredar el pelo, te evitas aclarar la cabeza y peinarle será mucho más fácil.
  • Usa un peine de púas separadas para minimizar la posibilidad de tirones de pelo.
  • Si le vas a poner cualquier producto en el pelo, repite el proceso de mostrárselo, dejarle que lo huela y lo toque antes de aplicárselo.
  • Si vas a usar el secador, enséñaselo y cuando esté un poco familiarizado ponlo a una temperatura templada y a baja velocidad. Sóplale en las manos o en los brazos para que vea que es una sensación agradable y que no duele. Cuando se sienta a gusto con eso, pasa a secarle el pelo.
  • Si vas a usar un cepillo, busca alguno que no tire del pelo. Déjale que participe en la elección del cepillo, color, etc.
  • Si le vas peinar una melena empieza por los extremos del pelo y luego vete subiendo hacia la cabeza. Eso te evitará tirones y enfados por su parte.

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Sobre El Autor

Doctor por la Universidad de Salamanca. Catedrático de Biología Celular y Director del Laboratorio de Plasticidad neuronal y Neurorreparación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León. Ha sido investigador posdoctoral y profesor visitante en la Universidad de Frankfurt (Alemania), la Universidad de Kiel (Alemania), la Universidad de California-Davis (USA) y el Salk Institute for Biological Studies (San Diego, USA). Conferenciante invitado en universidades de España, Alemania, Suecia, Dinamarca, Colombia, Turquía y Estados Unidos. Director de de 15 Tesis Doctorales, 10 de ellas Premio Extraordinario de Doctorado. Ha publicado 9 libros, 28 capítulos de libro y 133 artículos científicos en las principales revistas internacionales de su especialidad. Escribe frecuentemente sobre divulgación científica y el mundo universitario en prensa española (El País, ABC, El Mundo, Expansión,…). http://jralonso.es/

5 Respuestas

    • Patufeta

      Lo dije principalmente porque llevan el pelo largo y se tiene que cuidar más y si es como mi hija que no le gusta ni que la peine…. uf. Aunque viendo en general los comentarios, claro está que también los padres de niños tienen dificultades.

      Responder
  1. María García

    Otra alternativa es tratar de aprender a realizar un corte sencillo en casa, e ir acostumbrando al niño a lo que significa el corte. Al ir creciendo, lo aceptará mejor, y podrá hacerse el corte en la peluquería

    Responder
  2. Carlos

    Cuando yo era pequeño, a los 3-4 años, las visitas a la peluquería eran una verdadera tortura por el temor que me producía la máquina eléctrica de cortar cabello.
    Ese temor se lo perdí a los 13 años cuando me mudé a un sitio de clima caliente. Tanto así que de adolescente preferí hacerme cortes tipo “platabanda” y ahora de adulto lo prefiero rapado porque me gusta mucho usar gorra y dicen que eso provoca calvicie.

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