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El pasado verano Unicef Chile lanzó una campaña de aceptación de al diferencia, con el lema “No pierdas la oportunidad de aceptar a alguien distinto, no pierdas la oportunidad de que te cambien la vida”. Y aunque inicialmente la campaña se realizó para luchar contra e acoso escolar, el mensaje va mucho más allá que el simple acoso. Nos habla del valor que las personas deben tener para aceptar no solo lo diferente, sino para dar un paso más allá.

Muchas personas con autismo ya mayores dicen sentirse como extraterrestres, de tener que ser auténticos replicantes para poder sobrevivir entre nosotros. Es cierto que en muchas ocasiones hay fuertes choques sobre la forma de entender lo que nos rodea, así que intentar ir más allá puede ser difícil, pero no imposible. El problema radica en tener que hablar de la importancia de aceptar lo diverso, lo diferente, lo que desconocemos, de eliminar la visión tan negativa que en suma, la provoca el miedo. Quizá si tuviéramos mentes más limpias de condicionamientos, prejuicios, miedos,…, sería todo más fácil. Si hubiera menos egoísmo, menos necesidades emocionales, quizá podríamos actuar como los niños de E.T., el extraterrestre, donde la visión del adulto se basaba en el miedo o peor aun, en el deseo de poder, y donde unos niños deben defender la vida de un ser de otro planeta. Y lo hacen desde la inocencia de la infancia, sin juicios previos. Se basan en aspectos poco usados por nuestras sociedades, amor, amistad, solidaridad, …, en suma, ganas de ayudar al otro sin esperar recompensa.

replicante

Daryl Hannah, una replicante con Síndrome de Asperger

Quizá, si nuestra educación no tuviera tantos condicionamiento negativos llegaríamos a la edad adulta con más facilidad para integrar lo diferente, para ver la riqueza que tiene la sociedad, para no ver lo malo. En el autismo, al igual que en otras tantas formas de diversidad, enfrentamos estigmas muy difíciles y duros, ideas y tópicos que acaban siendo más perjudiciales que otra cosa. Pero quizá lo más peligroso sea que estemos cambiando la visión de la infancia demasiado pronto.

Nuestra sociedad debe trabajar para cambiar el concepto de capacidad, usamos la capacidad como un modelo de medición unívoco de potencialidad humana, pero desde una visión muy sesgada, vemos la capacidad solo como algo útil a un sistema productivo, y no como un modelo de enriquecimiento colectivo. Quizá, los límites del mundo los pongan nuestros propios prejuicios. Mientras demos a la diversidad funcional una visión médica, que debe ser curada o rehabilitada, una visión de que hay que reparar mente y cuerpo para que puedan ser iguales a los demás, estaremos haciendo mal las cosas. Mientras nos burlemos de los “diferentes” no habremos despertado a la realidad de esta sociedad en la que vivimos. Dejemos mejores hijos a este mundo.

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Sobre El Autor

Daniel Comín
Director de la Fundación Autismo Diario

Ex-Director y Ex-Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos. Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica. Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Ex-supervisor de los programas de investigación de la Fundación Autismo Diario. Director Ejecutivo del Centro Iberoamericano de Referencia para la Atención de Desórdenes del Neurodesarrollo (CIRADEN) Miembro de AETAPI - Asociación Española de Profesionales del Autismo. Padre de un adolescente con autismo. @danielcomin en Twitter

2 Respuestas

  1. Avatar
    Fernando Guillén

    Hola Daniel, soy Fernando Guillén, papá de un niño autista Uriel de 17 años. Somos de México. Me encantó su artículo y me gustó mucho la parte de que debemos dejar la visión médica de que el autismo debe ser curado ó rehabilitado, para “emparejar” las cosas con los niños regulares. Aunque es un cambio de paradigma total. Felicidades y ánimo con su hijo.

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