Tras el último escándalo de torturas a personas con discapacidad en México DF que publicamos aquí, quiero dirigirme a las autoridades de México, aun a sabiendas que en el muy improbable caso de que lean esta líneas, les va a dar absolutamente lo mismo. Pero a pesar de eso, me voy a tomar -muy gustosamente- el trabajo de decirles lo que pienso. Y a pesar de no ser yo un nacional mexicano me voy a permitir esta licencia por varios motivos.

En primer lugar, mi abuelo materno, a quien debo mi nombre, recayó hace muchas décadas en la ciudad de Veracruz, huyendo de una muerte segura en España por sus ideas diferentes a las del recién instaurado régimen franquista, allá por el año 1940. Mi abuelo iba de paso, dirección a Argentina, pero al igual que mi abuelo, miles de españoles que huyeron de su país, ya sea por persecución, por hambre o incluso por aventura, llegaron a los Estados Unidos Mexicanos, donde por norma no sólo fueron bien acogidos, muchos acabaron haciendo allí sus vidas e incluso en algunos casos fortunas. Tenemos pues una deuda de gratitud que lamentablemente por esta parte del océano aun no ha sido debidamente considerada. Es decir, miles y miles de españoles a lo largo de la historia, recayeron en esas bellas tierras, y dicen que es de bien nacido ser agradecido.

En segundo lugar, personalmente he viajado innumerables veces a México, país donde tengo muchos y grandes amigos, y donde cada vez que voy me siento -sencillamente- en casa. No sé si eso me da derecho a algo, pero desde luego puedo hablar desde el amor que siento por ese país y sus gentes.

Dicho esto, sigo. El caso denunciado por Disability Rights International referido a Distrito Federal, donde Niños y adultos con discapacidad son torturados en albergues financiados por el Gobierno del Distrito Federal, no es -lamentablemente- un caso aislado o excepcional. Es algo demasiado habitual, hay incluso muchos casos que salieron en prensa, como el tristemente célebre caso de Mamá Rosa, personaje infame donde los haya, que hacía del sufrimiento y la tortura su negocio, amparado siempre por fondos públicos y donde además, esta señora (por ser educado) se ha ido de rositas, el delito le ha salido no gratis, peor, le ha salido rentable. Siendo exonerada por el Fiscal General de México de toda responsabilidad en los delitos cometidos en base a su avanzada edad y sus condiciones físicas y mentales. Quien a pesar de su edad y condiciones, sigue en el negocio.

Pero es que en otras muchas partes del país esta violación de los derechos humanos fundamentales e inalienables de las personas más débiles de la sociedad son la norma. Y nadie es nunca ni culpable ni responsable de nada. Y si alguien se atreve a abrir la boca, se la tapan con plomo, metal muchas veces también pagado con dinero público. México es ese país rico con un gobierno pobre, pero pobre no solo de dinero (que como se lo roban casi todo es hasta normal que sea pobre), es pobre de moral, de ética, de dignidad, es un gobierno que avergüenza a los mexicanos, y los avergüenza por todo lo dicho y mucho más. Unos gobernantes que nos hablan de transparencia, cuando al final lo único transparente en México acaban siendo los bolsillos de los ciudadanos cuando el político de turno les hinca la mano hasta el fondo. Nos hablan de leyes, cuando la realidad nos dice que las leyes en México están solo para llenar libros y ajusticiar al pobre, nunca al verdadero culpable. Y es que lo increíble es que los mayores delincuentes son precisamente quienes más hablan de justicia. Una justicia que es solo para unos pocos, los que tienen más lana, para el resto es sencilla y llanamente un instrumento de opresión y control. Al más puro estilo de la Unión Soviética, cuando el malvado Stalin decidió poner “orden”.

Cuando ustedes, señores gobernantes y autoridades públicas, emplean a su antojo el dinero de todos para el engorde de sus fortunas personales, para su solaz personal, para al final llevarse la riqueza a la casa del Tío Sam, donde son siempre bienvenidos, claro ustedes en vez de espaldas mojadas son espaldas cubiertas. Ustedes señores gobernantes y autoridades, a quienes la población de México les trae sin cuidado, donde se la pasan dando discursos vacíos, mientras piensan qué casa se van a comprar en Texas, porque México es un lugar peligroso, mientras hacen esas cosas, son cómplices de delitos de lesa humanidad, y además contra sus propios ciudadanos, esos que tan ingenuamente les votaron. Ustedes deberían ser juzgados en la Corte Penal Internacional de La Haya, por criminales, y deberían ser condenados a la pena máxima. Y deberían porque han cometido esas atrocidades, y  han sido no solo cómplices, además financiadores. Y no, no hablo de las decenas de miles de muertos provocados por la violencia que se instauró hace ya tanto, cifras que son de escándalo, con esos 85.000 asesinados sólo en durante el Gobierno de Felipe Calderón. Hablo de las decenas de miles de mexicanos que sencillamente por su discapacidad, diversidad funcional, diferencia, o como prefieran llamarla, están condenados a la segregación, al maltrato, al aislamiento, a la tortura, a la privación de libertad,  y al final, tras el robo de su humanidad y dignidad, condenados a la muerte en el ostracismo.

Ustedes, señores gobernantes y autoridades públicas de México, quienes posiblemente sean leales a la máxima que uso la Alemania nazi para limpiar su sociedad de personas diferentes, ese lema que define a la perfección lo perverso y desalmado de quien la acuño, “Vidas indignas de ser vividas”, proclama del programa AKTION T4, ese lema que a ustedes les encaja tan bien, que no hacen nada por parar esa situación, que cuando el domingo acudan a misa, a purgar sus pecados, el mismo Cristo se revolverá allá donde sea que esté. Ustedes, señores gobernantes y autoridades públicas de México, que ni siquiera gobiernan, tan solo administran lo que creen es suyo, ustedes, que a lo largo de los años han convertido la corrupción en práctica habitual, en costumbre, ustedes, que cumplen con el perfil del sociópata, financian, a saber a cambio de qué, a seres abyectos que se dedican a encerrar almas inocentes en albergues y otras denominaciones, cuando en realidad deberían llamarlos cárceles, pero al más puro estilo de Abu Ghraib, quizá aprendieron demasiado bien lo que sus amigos y benefactores gringos les enseñaron al respecto de la tortura. Ustedes, que dicen que la pobreza en México es un problema, cuando en realidad es la consecuencia, la de sus actos.

Ustedes, señores gobernantes y autoridades públicas de México, que han convertido a los propios jueces en verdugos, ustedes, que no consideran humano a quien no les llena el bolsillo, ustedes, que deben sentir incluso asco, al ver a un pobre. Ustedes, señores gobernantes y autoridades públicas de México, que con su conducta demuestran lo que son, o quizá lo que no son, porque no parecen seres humanos, parecen los hijos bastardos del mismo Lucifer, ustedes que ejercen la injusticia contra quienes no pueden defenderse, se ríen a gusto en sus poltronas de cuero astado de las desdichas de los demás. Ustedes sí tienen una vida indigna, aunque incluso ustedes merecen vivirla, porque la vida es un don que ni siquiera nos pertenece, no podemos decidir sobre la vida de las personas, porque eso nos convertiría en algún tipo de Dios o ser supremo, pero ustedes, señores gobernantes y autoridades públicas de México, que imbuídos de una arrogancia mesiánica, sí se permiten ese lujo, de decidir sobre la vida y la muerte. Y al final, tal y como el genial Neruda dijo “El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan”, esa es su ley, esa es su política. Pero quizá, no son conscientes de qué son realmente ustedes, son hijos de esa madre fértil llamada injusticia.

Y a ustedes, señores gobernantes y autoridades públicas de México, yo los acuso de permitir a sabiendas, financiar y promover que ciudadanos inocentes hayan sido sometidos a violaciones, torturas, maltrato, aislamiento, privación de libertad, y acción con resultado de muerte. Les acuso de promover y participar en crímenes de lesa humanidad contra personas inocentes e indefensas, les acuso de haberse lucrado del sufrimiento ajeno, les acuso de latrocinio. Ustedes, señores gobernantes y autoridades públicas de México, a quienes espero Dios los confunda y los envíe al más profundo de los avernos, yo los acuso. Ustedes, señores gobernantes y autoridades públicas de México, tienen las manos manchadas de la sangre de inocentes.


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Sobre El Autor

Director de la Fundación Autismo Diario

Director y Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos. Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica. Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Supervisor de los programas de investigación de la Fundación Autismo Diario. Miembro de AETAPI - Asociación Española de Profesionales del Autismo. Padre de un adolescente con autismo. @danielcomin en Twitter

6 Respuestas

  1. Priscila Alonso

    Desgraciadamente es cierto, aunque existen personas honestas y valiosas dentro de este sector perdido de la humanidad, quienes nos alientan a continuar con nuestra labor, la corrupción, falta de valores y egoísmo es gravísima.. Le agradezco el artículo que denuncia desde fuera con tanto valor y claridad este gravísimos problema. Buscare como utilizar su artículo para lograr un cambio en nuestro país, por mas pequeño que este sea.

  2. Manuel Valero Ribes

    Artículo de denuncia sin desperdicio contra el régimen Mexicano que les acusa entre otras cosas de tener las manos manchadas de sangre de gente inocente.

    El caso denunciado por Disability Rights International referido a Distrito Federal, donde Niños y adultos con discapacidad son torturados en albergues financiados por el Gobierno del Distrito Federal.

    Estos temas nos hacen sonrojar de indignación, de ver hasta donde llega el ser in-humano con sus semejantes, en este caso por la denuncia de Disability Rights Internacional y el artículo de Daniel.

    Y por desgracia para toda la humanidad, quiero decir que estos actos son muy habituales, en mayor o menor escala en muchos países de nuestro “inmerecido” planeta Tierra donde proliferan todas estas salvajadas de la única raza con cerebro que puede pensar y tener sentimientos…!!!

    L’avi Manel #YOSOYAUTISTA

  3. ángela

    El miedo llega muchas veces a ser más poderoso que la indignación. Los ciudadanos latinoamericanos sabemos que levantar la voz no es fácil porque tiene un costo muy alto. Pero es que además la discapacidad se sigue viendo tan incorrectamente como para permitir, es que ni siquiera es vulnerar derechos, para permitir torturar personas indefensas. Aquí si no tienes pruebas en tiempo real y un respaldo del mejor abogado del planeta olvídate de denunciar, no pasa nada.

    • Carlis

      Don Daniel Comin excelente escrito, amo a mi país México pero efectivamente nuestras “autoridades” nos roban cada día la vida digna, me uno a tan real y verdadera reclamación e indignación y les recuerdo a esas falsas autoridades, débiles y enfermas de poder, que nadie deja este mundo sin recibir a cambio los frutos de sus acciones.

  4. Cynthia Cárdenas

    Nadie debe ser sometido ni vejado ni humillado bajo ningún regimen por el derecho fundamental de la dignidad humana y los menores deben tener un tutor o apoderado que vele por sus derechos y si no lo hubiera el estado está en la obligación de facilitar tutores o apoderados por la ley de la adopción o regimen similar.
    El estado esta en la obligación de prepararse para tutelar los derechos de los menores en toda condición física o mental, de lo contrario la misma sociedad deberá juzgar su poco profesionalismo o poca preparación.
    La sociedad a su vez tiene el deber de prepararse para la inclusión, la misericordia y la compasión de nuestros hijos y a su vez inciar campañas obligatorias de formación en educación inclusiva, terapias ocupacionales y en psiquiatría infantil, la niñez es la prioridad.
    Eduquemos al ser humano en todo lo que tenga de humano .

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