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En la actualidad existe una fuerte corriente a favor de la educación inclusiva, sin embargo, en el panorama educativo, la gran mayoría de centros públicos no contemplan esta posibilidad, no tanto por un rechazo por parte de los centros, sino más bien por una imposibilidad manifiesta de llevar a cabo este tipo de programas, debido fundamentalmente a motivos políticos y económicos. Esta es la realidad.

A su vez, una gran cantidad de familias se encuentran en una lucha continuada para evitar que sus hijos sean derivados a Centros de Educación Especial o Centros Específicos. Los motivos son diversos, aunque la base de esta negación tiene una profunda base ideológica. Aunque tristemente esa ideología choca frontalmente contra el actual estado de cosas.

En el año 2011, ya abordábamos el tema de que un mal modelo de integración era malo para el alumno con autismo, y si el mal modelo de integración generaba situaciones comprometidas, el de pseudo-inclusión aun más. Con lo cual, lo que tenemos es un modelo de incrustación educativa, el cual es malo desde todos los puntos de vista.

Pero la pregunta es ¿por qué es tan difícil que se imponga un modelo de inclusión educativa en la escuela pública?

Pues según la tesis del político es una cuestión económica y de marco legal, según el técnico de educación es una cuestión puramente económica, según el profesorado es una cuestión de medios (es decir económica) y de formación de los equipos docentes. Y según otros especialistas en educación (tanto dependientes de la administración educativa como independientes), es una cuestión de la visión que hay sobre la educación y la diversidad social.

En cualquier caso es una cuestión de voluntad de quienes deciden. Sabemos que no es un problema económico, ya que un modelo de educación inclusiva no es más caro, pero sí obliga a una profunda transformación del modelo educativo. Y transformar parece algo pecaminoso.

¿Y qué sucede entonces?

Pues sucede que cuando una familia va a escolarizar a un niño pequeño con un Trastorno del Espectro del Autismo se puede encontrar con diversos escenarios:

a) Que directamente lo manden a un centro de educación especial.

b) Que lo escolaricen en educación ordinaria o regular pero sin medios ni apoyos, o con muy pocos.

c) Que le ofrezcan modalidades combinadas.

d) Que lo escolaricen en una aula específica que está dentro de un colegio ordinario o regular.

Pero ahí no acaba la cosa. Hay un aspecto que he abordado en numerosas ocasiones ¿Cuan preparado para el colegio está el niño? Es decir, ¿tiene adquiridas un mínimo de habilidades para la vida diaria?, ¿va solo al baño o requiere ayuda?, ¿tiene algún tipo de comunicación funcional?, ¿tiene un fuerte desorden sensorial no tratado?, ¿tiene adquiridas rutinas básicas?, ¿presenta muchas conductas problemáticas?, porque si han respondido sí a las anteriores preguntas tenemos un problema. Básicamente estas cuestiones se resuelven en una intervención de atención temprana, con buenos profesionales y con una cantidad adecuada de horas de atención semanal (No, dos sesiones de 45 minutos a la semana no valen). Si desean saber cuantas horas de atención temprana debe recibir un niño pequeño con autismo lo tienen AQUÍ.

La cuestión es que hay dos aspectos fundamentales: La escuela debe estar preparada para recibir al niño; El niño debe estar preparado para ir a la escuela. Los romanos lo denominaban do ut des, es decir, debe existir una reciprocidad. Ambos deben cumplir unos requisitos previos.

¿Por qué el niño debería cumplir unos requisitos previos para ir al colegio?

Para evitar que el colegio le resulte excesivamente confuso, o incluso agresivo. Y es que el niño con autismo debe ir a un colegio, para compartir en sociedad, pero flaco favor le haremos si lo lanzamos a la buena de Dios, incurrimos en la incrustación educativa. Y no, un colegio no debe ser un centro de atención temprana (aunque a mi me encantaría que la atención temprana se pudiera hacer en los colegios). Es decir, el niño recibe una preparación previa para que pueda naturalizar de forma adecuada su estancia en el colegio, y sobre todo, para que le sea más fácil su inclusión en el grupo. Pero es que además, lo lógico es que sea en un colegio donde el niño acabe su proceso de atención temprana, que no es más que poner en práctica todo aquello que se le ha enseñado previamente.

Aunque esto es aun algo muy difícil de conseguir, pero esta debe ser una más de la larga lista de reclamaciones, aunque aquí el orden de los factores sí altera el producto. Dar atención temprana con 10 años no es una buena idea, darla con 2 o 3 sí lo es. Y por tanto, debería ser la primera exigencia y reclamación.

¿Y que nos suele decir el colegio?

Pues esto varía en función de mil y un factores, pero las situaciones más habituales -que no las únicas- son las siguientes:

A) Nos dicen que el niño donde estará mejor atendido en es un centro específico.

B) Nos dicen que lo atenderán estupendamente en educación ordinaria o regular.

¿Y qué puede pasar?

Pues que si el niño no cumple con unos requisitos mínimos directamente nos lo manden a educación especialcon un cambio de dictamen. O que lo deriven a otro colegio donde dispongan de una aula específica. Los motivos son siempre los mismos, que el niño estará mejor atendido.



Básicamente esto es una coacción en toda regla y un engaño brutal. Escolarizan en ordinaria a un niño a sabiendas de que no disponen de los medios necesarios para atenderlo adecuadamente, y cuando el tema se les va de las manos y el niño ha perdido un tiempo valiosísimo, pues se lo quitan de encima con un mantra repetitivo de que “es lo mejor para el niño”. En realidad esto es una acción que se aleja de todo principio técnico y ético y se basa realmente en aspectos económicos, en vez de dotar al centro de los medios necesarios, mandamos al niño a otra parte, y nos vemos en la tesitura de que acabamos “De colegio en colegio y tiro por que me toca”, y esta es una realidad que tristemente viven muchas familias.

Y es que al final vemos como la atención educativa al niño con diversidad funcional está condicionada a aspectos principalmente económicos y de visión. No es ya a estas alturas un aspecto técnico. Aquí al final jugamos a una especie de lotería, es decir, que si tienes suerte y da la casualidad que vives cerca de un colegio que tiene la visión adecuada, que dispone de medios y de formación, será fantástico, pero si no es así, pues a rogar a altísimo que nos ilumine y nos guíe en la penumbra ¿Horrible, no creen? El niño con autismo parece nacer con un boleto de lotería pegado al cuerpo, y a ver si hay suerte y sale tu número, y si no, pues mala suerte.

Y es que pensamos que si el niño asiste a un colegio ordinario pues no está segregado, pero la realidad nos dice que si no tiene los apoyos necesarios sí está segregado, en tanto en cuanto no tiene los instrumentos para poder incluirse socialmente en el grupo.

Es decir, ¿que todo es cuestión de buena suerte?

Bueno, quizá sea excesivamente demagógico arrojar el destino de un niño a un bombo de lotería, pero al final es lo que parece. Familias que viviendo en la misma región cuentan cosas totalmente diferentes, desde el “esto es un desastre y estamos desamparados” al “estamos encantados con el colegio”, esto con apenas unas decenas de kilómetros de separación. Aunque también podemos verlo desde la perspectiva de que la suerte la construimos nosotros, siempre y cuando tengamos los medios y la capacidad para poder revertir una situación injusta, claro.

Además hay que ser conscientes de que las decisiones a tomar van a influir directamente en el hijo, y esto genera una situación de tensión emocional continuada en la familia, ya que deben tomar decisiones fundamentales en muchos casos sometidos a una gran presión.

Políticas coercitivas y opresoras basadas en el dinero

Cuando una familia debe enfrentarse a una inspección educativa o un informe de escolarización que va a decidir el futuro inmediato del niño en base a aspectos económicos, se ve por tanto bajo una coacción tremenda, se usa el miedo, si no vas a donde yo digo tu hijo estará mal atendido, te suena a lo que Vito Corleone le dijo Johnny Fontane: “Le haré una oferta que no podrá rechazar”. Esto sólo sucede en educación, si un pediatra se negase a atender a nuestro hijo por tener autismo y nos mandase a otro hospital donde sí hubiese pediatras que supiesen de autismo, sencillamente demandaríamos al médico, pero si lo hace un colegio, pues no pasa nada. Ésta es la base de la opresión, o pasas por el aro o lo pagará tu hijo. Y la familia se siente -de pronto- integrada en el guión de “El padrino” sin comerlo ni beberlo, ¿capisci?

Por supuesto, quien trabaje en educación negará esto, dirá que es una exageración, que esta comparación es del todo ofensiva. Bien, posiblemente tenga razón, pero al final, esa madre y ese padre es la sensación con la que se quedan. Que o bien hacemos caso a lo que nos dicen, aunque no estemos de acuerdo, o tendremos muchos problemas. Esta es la sensación, y da igual si te lo dicen con mucho afecto y comprensión o apuntándote a la sien con un revolver, el resultado es el mismo. Y además te intentan convencer de que realmente es lo mejor para el niño, cuando en realidad es lo mejor para el sistema, que así no tiene que hacer nada, ni esforzarse. Y de esta forma, trasladamos la responsabilidad al autismo, toda la culpa es del autismo, y nosotros -la Administración Pública- hacemos lo correcto, y si usted no está de acuerdo, entonces está equivocado.

Pero es que esa coerción y opresión también se ejerce hacia el técnico de educación, no seamos injustos. Porque al final al que acabamos matando es al mensajero, que en muchas ocasiones no es más que eso, el mensajero. Que debe hacer auténtico encaje de bolillos con lo que tiene, trabajo harto difícil. Y cuando hablas con las personas que trabajan en los equipos específicos de orientación educativa, con algunas/os inspectoras/es de educación, te expresan su gran frustración, que no pueden hacer más. Y también vemos como muchos de estos funcionarios públicos se parten el alma día a día intentando hacer lo que es imposible, sencillamente porque el sistema no lo permite. Vamos, que en muchas ocasiones, quienes trasladan el mensaje a la familia, están diciendo lo único que pueden decir, no lo que les gustaría decir.

Y esta realidad es aplicable no solo a autismo, también lo es en casi todos los casos de alumnos con necesidades educativas especiales, que ven como su diferencia es a la vez su sentencia. Por eso es tan importante que cuando hablamos de educación inclusiva hablemos también de cómo conseguir que se cumplan las leyes, de evitar los subterfugios que se usan para convencer de que el niño solo tiene derechos en algunos lugares y bajo ciertas circunstancias, siendo estas las que decide la Administración Pública.

Cuando sufrimos en nuestra piel esta sensación debemos poder disponer de mecanismos que nos permitan denunciar esta situación y conseguir el amparo necesario, pero no solo la familia ¿Por qué el funcionario no se une a esta causa?, bueno sobre todo por que se verá despedido con toda probabilidad. Pero sería fantástico que en vez de denunciar al funcionario o autoridad pública que le deniega a un niño el pleno ejercicio de sus derechos, nos animasen ellos mismos a demandar al Estado por incumplir la ley. Algo que de momento me parece complejo, pero todo se andará.

De momento nos queda el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.


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Sobre El Autor

Daniel Comín
Ex-Director de Autismo Diario

Ex-Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos. Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica. Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Ex-supervisor de los programas de investigación de Autismo Diario. Padre de un adolescente con autismo. @danielcomin en Twitter

6 Respuestas

  1. Avatar
    martino cruz

    Segregación y discriminación educativa
    La educación argentina no se imparte para todos. Hay segregación educativa y discriminación , resultado del producto de una metamorfosis consciente o inconsciente; germinado y mantenido en el tiempo y en el espacio por los tutores nacionales y provinciales, encargados de garantizar la educación como un derecho fundamental de la vida. Han encontrado una máscara llamativa y perversa como mantenerse indiferente, el desconocer, el no saber, el no involucrarse, el silencio, el no responder. Y en lo violento como en el incumplimiento de las Leyes y Artículos de la Constitución Nacional en cuanto se refiere a Educación, igualdad, libertad y derechos

  2. Avatar
    Ángela

    Acabas de describir mi situación, es lamentablemente que estando en el tiempo que estamos se siga discriminando a personas por tener una discapacidad ,esperemos que a alguien un día se le ilumine la cabeza y piense en todos esos niños y ponga algo de corazón y humanidad que escasea y mucho.

  3. Avatar
    Cynthia Cárdenas

    Sigamos incansablemente luchando por nuestros derechos fundamentales de nuestros hijos con discapacidad y logremos juntos la fraternidad universal.
    Seamos activistas en todos los países por mejorar la educación para todos sin exclusividades, nunca dejemos de decirlo, ni un minuto hasta no ver nuestros sueños realizados de ver a nuestros hijos cada día mejor, que es la ley biológica que los hijos deben ser mejor que los padres.

  4. Avatar
    Paco Paquete

    ¿Despedidos?, dudo que en España sea así, denigrados en tal caso. No son los culpables no, pero no tienen los redaños necesario para plantar cara legal y moralmente a sus jefes y al sistema. Yo lo hice en el sector privado con otra temática, me despidieron, pero tengo la conciencia muy tranquila. Precisamente, por su seguridad, los trabajadores públicos son olos que más pueden hacer y no hacen.

  5. Avatar
    Manuel Valero Ribes

    Daniel Comin con tu artículo defines la realidad actual de la Escuela Inclusiva, enhorabuena y hace unos días escribí este artículo relacionado con el mismo tema y me tomo la libertad de publicarlo como comentario.

    De buenas intenciones el mundo está lleno, personas que dejan la vida en una lucha constante por lo que tiene que ser la justicia social y universal y en nuestro mundo los dirigentes no tienen nada de justos y lo justo no es moneda de los desheredados, que en muchos casos son tan injustos como los que nos dirigen.

    Apoyo la contundencia de los principios éticos y morales, el trabajo y la lucha por cambiar las cosas y esto ha sucedido desde que el hombre y la mujer pisaron este planeta y para desgracia de muchos la verdadera justicia nunca se ha materializado.

    Tocamos un tema, el de la inclusión en educación y mucha gente está luchando por este derecho reconocido por las leyes, son muchos los profesionales concienciados, padres, familias, amigos, etc…, yo soy un abuelo con dos nietos con TEA y por mi experiencia de vida veo por lo expuesto anteriormente que las opiniones varían en un mismo colectivo y pongo por ejemplo el Síndrome Autista que es el que más conozco y un síndrome no es una ideología política que cada cual “dicen” que tiene el derecho de tener la que quiera, el Autismo como cualquier otra patología no es una idea política y no comprendo como teniendo la misma afinidad en los problemas diarios, cada uno anda por diferente camino, todo son asociaciones, fundaciones, etc., etc., nunca han hecho el esfuerzo de una lucha conjunta y lo digo por los pequeños y por las grandes organizaciones en este país y cada uno se mueve por intereses propios muchos de ellos nauseabundos y de unidad nada de nada y no digamos las diferencias de criterio en diagnóstico y formas de enseñanza.

    En mi ideología siempre he tenido presente la “utopía de lo posible” en un mundo mucho mejor, dicen que inalcanzable pero hay que seguir caminando hacia ella y como dices ni un paso atrás (esto lo decía yo en el tema de derechos laborales hace 40 años) y si no es así también creo que lo tenemos casi todo perdido y hoy por esta falta de unión estamos como estamos, para algunos de pena…

    Soy anti-costitucional y lo digo porque me cuesta mucho nombrarla. Es nuestro marco jurídico y los que tienen que mantener que se cumpla, lo que les interesa te lo refriegan y no doblegan que la constitución no lo permite y por lo visto si consiente el no tener derecho a una vivienda digna y a un trabajo digno que también se contempla.

    Quiero decir tantas cosas que no terminaría con cientos de folios de mi lucha de 50 años y estos comentarios tratan de dar una opinión sobre el derecho de la escuela inclusiva y de calidad y soy partidario al 100% pero hay que valorar la sociedad en la que vivimos y consentimos y sobre todo respetar a los padres que deciden el tipo de enseñanza que quieren para sus hij@s al ser una sociedad muy poco o casi nada perfecta, pero con estos debates por lo menos fomentamos opinión, información y conocimientos a los que empiezan…!!!

    L’avi Manel ‪#‎YOSOYAUTISTA‬

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