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Hoy me han mandado un vídeo, me lo ha mandado una de esas mujeres que hacen que el mundo sea un lugar mejor para vivir. Una de esas mujeres que acaban siendo pura energía, puro amor. Y en ese vídeo se explica por qué llora la madre de un niño especial. Yo no soy madre, soy padre, quizá ahí radique la diferencia, pero yo no lloro por mi hijo, ni creo que mi hijo sea más especial que cualquier otro niño del mundo pueda serlo para sus padres. Todos los niños son especiales ¡faltaría más! Y tampoco me gusta que cuando un niño tenga algún tipo de discapacidad tengamos que añadirles más etiquetas (¡cómo si no tuvieran ya bastantes!), por muy amorosas que sean, de niños especiales, angelitos, o cualquier otro adjetivo cariñoso, son niños ¿acaso no es suficiente?

Y en ese vídeo dicen que una madre realmente no llora por la discapacidad de su hijo, sino por las cosas que eso conlleva.

  • Llora por la discriminación a la que lo someten. Yo nunca lloro por eso, yo lucho siempre contra eso.
  • Llora por los procedimientos médicos. Yo nunca lloro por eso, los paso junto a él, siempre con fuerza.
  • Llora por la impotencia ante las crisis de conducta. Yo nunca lloré por eso, las aguanté, las superé, las resolví, las enfrenté y hoy ya son solo un vago recuerdo.
  • Llora cuando su hijo llora y no sabe qué le pasa porque su hijo no se sabe expresar. Yo jamás lloré por eso. Lo acompañé, lo calmé, y le enseñé a comunicarse.
  • Llora por una lucha constante con una sociedad que discrimina. Yo nunca lloro por eso, sencillamente informo, lucho, explico, donde sea, cuando sea y con quién sea.
  • Llora cuando su hijo no es aceptado por su propia familia. Yo jamás lloré por eso, expliqué las virtudes, los defectos, les presenté la verdad, les presenté a mi hijo, que también es su familia.
  • Llora porque no sabe que será de su hijo cuando falte. Yo jamás lloro por eso, sencillamente preparo a mi hijo para el mundo, y sobre todo, preparo al mundo para mi hijo.
  • No llora por la discapacidad, llora porque solo otras madres en igualdad de condiciones pueden entenderla. Yo nunca lloro por eso, me esfuerzo para que todos puedan entenderlo.

Jamás mi hijo me provocó otras lágrimas que no fueran las motivadas por la felicidad. Jamás permití que las lágrimas nublaran mi visión, hacerlo significaba fallar a quien más me necesitaba.

Yo no lloro por mi hijo, si él ha podido aguantar tanto, que es sólo un niño, ¿voy yo a estar llorando? No perderé su tiempo enjugando mis lágrimas, no dejaré que lágrimas que no sean de felicidad marquen mi rostro, y cuando me siento hundido y sin fuerzas, pues hago lo mismo que hace mi hijo, me aguanto y sigo adelante. Si él puede ¡yo también!

No lloren por sus hijos, no lloren por la discriminación, no lloren por la desesperación, no lloren por la impotencia, no lloren por la ignorancia, porque es la ignorancia de los otros lo que les hace llorar. Y la ignorancia no merece ni una de sus lágrimas.

Las emociones negativas oscurecen nuestro alma y nuestro espíritu y afectan también a quienes están junto a nosotros; A veces nos perdemos muchas alegrías porque esperamos llegar a un estado de plena felicidad que jamás llega. Disfruten de esas pequeñas dósis de alegría, ya que son las que al final conformarán su verdadera felicidad.


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Sobre El Autor

Director de la Fundación Autismo Diario

Director y Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos.
Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica.
Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Supervisor de los programas de investigación de la Fundación Autismo Diario. Miembro de AETAPI – Asociación Española de Profesionales del Autismo.
Padre de un adolescente con autismo.
@danielcomin en Twitter

22 Respuestas

  1. ernestoguayana

    100% de acuerdo!! Que bonito texto, gracias por compartirlo, deberíamos colocarlo en la puerta de la casa! Quiero compartir una anedocta autística como yo las llamo: un día sentado en el comedor veo a mi hijo que se acerca a al portallaves que está junto a la puerta, muchas veces le hemos dicho que las llaves no son juguetes y debe dejarlas donde están (una vez pasamos casi una hora encerrados porque las había escondido), él me mira y sonríe pícaramente, sabe que no debe, las agarra y sale corriendo, lo llamo y regresa con las llaves me las da y las coloco en su sitio y le digo:” hijo las llaves no se tocan! déjalas allí para cuando queramos salir”. Me siento a continuar mi lectura y veo como regresa con envase plástico e intenta poner las llaves meneando el portallaves, las llaves caen dentro del envase. Se ríe y me da el envase y me dice: “no las toqué”. Esa me puse a llorar, pero de la risa! es lo único por lo que debemos llorar por ellos, por la alegría que nos dan con su manera de sentir el mundo. Saludos a todos!!

  2. Abel Ramón Olvera Gutierrez

    Tengo un nieto de 9 años con autismo y creo que todos los que tienen un hijo o hija con autismo, deben evitar llorar por la condición de su hijo o hija, porque con llorar no resuelven nada ni ayudan en nada a su hijo o hija, por el contrario, deben pugnar porque se siga investigando las causas del autismo y su posible reversión lo más pronto posible y así como se destinan recursos para encontrar la cura del cáncer, el sida y tantas enfermedades mortales, pedirle a los gobiernos que destinen recursos para atender el autismo y otras discapacidades y en lugar de pensar que será de los niños con autismo cuando falten los padres, lo que deben hacer es prepararse para ello, ahorrar y crear un fondo para su atención y asegurarse que alguien de la familia lo siga atendiendo de la mejor manera cuando sus padres ya no estén; agradezco el mensaje de “yo no lloro por mi hijo”

  3. José Félix

    Yo no lloro por mi hijo, lo acompaño en el día a día y hacemos juntos el camino .

    Un Abrazo

    • Lourdes

      gracias por esta nota….tengo dos niños con autismo de casi 4 años….llevo mucho tiempo diciendo que “no lloro por mis hijos”…me ha encantado la nota…todo lo pienso en mi corazón…espero aunque ellos no lo comprendan…no fallarles nunca…son muy cariñosos y me lo demuestran a diario…es un mundo aparte que intentamos incluir en nuestro mundo de la forma menos lógica para nosotros y más lógica para ellos…gracias por esta nota.

  4. Nadine

    LLoré si!..pero al ver que con eso no podía ayudar a mi hijo…sólo camino hacia el fututro junto a él y por él…aunque no niego que aún y sólo a veces caigo… Gracias por compartir la noticia.

  5. Fabian Rivas

    Estimado Daniel: particularmente pienso que no es lo mismo aquel que ha superado las distintas etapas del duelo que aquel que esta aun enganchado/a en la depresion por ejemplo que causa el impacto del diagnostico. – Donde cada persona tiene su tiempo de proceso – Eso sin dejar de tener presente que aun habiendo llegado a la Aceptacion la que te motoriza e impulsa a realizar todo lo que este a tu alcance y mas por tu hij@, nunca se esta exento de rebotar en ocaciones a la tristeza. si en mi caso, no me permito estar mucho tiempo pinchado, mi hija no se beneficia cuando estoy asi…. tema para un articulo Psicologia de por medio…les mando un abrazo grande desde Argentina – Tucuman.-

  6. Andrea Cañas

    Yo lloro por mi hijo, a diario, pero también soy fuerte, y lo acompaño, y no me parece que llorar esté mal. No lloro de depresiva, no estoy inmovilizada ni nada de eso, pero cuando veo las dificultades que mi hijo atraviesa a diario, en las más mínimas situaciones de la vida, cuando me pongo en su lugar, admiro su fortaleza. Tengo cuatro niños, y él definitivamente es especial, para sus hermanos también… Pienso que debe ser tratado como las demás personas, como todos debemos ser tratados, pero también debemos admitir su diferencia. No hacerlo es caer en otra moda actual y hay que tener cuidado con esos lugares comunes. Llorar no es sinónimo de falta de fortaleza, como tampoco es señal de fortaleza no llorar.

    • Patricia

      Exactamente, llorar no es sinónimo de debilidad.
      Por mucha teoría y bonitas palabras, empuje y fuerza con la que se pretende dar el mensaje, la realidad es que las madres( solas o acompañadas), tenemos una preocupación cada día dia constante porque nuestros hijos con Tea no comprenden lo primordialmente y más preocupante, los peligros. Y sí, claro que lloro y lloraré, porque es una forma de expresión lógica. No hay que tapar la realidad. Por supuesto, tampoco poner etiquetas como ” angelito”,” pobrecito”, etc.
      Pero no crear una ficticia fortaleza, porque no es cierta. Son niños que necesitan ayuda continua y sus padres también. Precisamente ya que ellos carecen de expresividad, somos los padres a través de nuestras emociones como podemos explicar y concienciar.
      Ser cactus o iceberg para que el mundo o nuestros hijos vean otra realidad, es un engaño.

    • L. Gante

      El comentario de Andrea Cañas me parece muy acertado. ¿Dónde queda establecido que llorar implica que no se lleven a cabo todas las demás acciones que señala Daniel en su artículo? Tampoco entiendo ese razonamiento de “no lloro porque soy padre en lugar de madre”. ¿Todavía estamos en esos niveles de sexismo? Cuando le leído esa parte del artículo me han dado ganas de echarme a llorar (¿puedo llorar por eso, Daniel?

    • Yolanda

      Totalmente de acuerdo, a veces es necesario llorar sacar fuera todos los miedos sacar fuera el dolor que sienten los padres ante la discriminacion, el dolor de nuestros hijos etc. Yo lloro cuando tiene una crisis, cuando nos ponen barreras, necessito llorar para dejar atras la sensacion de impotencia y ver con mas claridad para coger fuerza y luchar para dejar espacio a la alegria diària de sus logros la alegria a la batalla ganada por la que llore, me seque las lagrimas y,y luche pienso que es necesario acceptar todas nuestras emociones , canalitzarlas para el dia a dia, no solo con un hijo con necessitades especiales sinó con qualquier hijo. Tambien he llorando cuando mis otros hijos lo pasan mal he llorando con ellos y junto a ellos lo hemos superado. Tambien rio, de hecho reimos mas que lloramos como qualquier família en su dia a dia.

  7. Anais

    Creo que en este corto mensaje hay demasiadas cosas que se escapan a quienes leen. Por ejemplo, ver sexismo en este texto me parece absurdo L.Gante, yo no lo veo por ninguna parte. Pretender creer qu un padre ve las cosas como una madre es de locos. Nos guste o no, mujeres y hombres somos diferentes, pretender ponernos a todos en el mismo saco es una locura. Pero da una visión masculina de la superación, y eso se ve bien poco, en vez de tildarlo de sexista quizá habría que agradecer que un hombre se exponga así, con los pocos que hay involucrados a los que lo hacen deberíamos apoyarlos. Es mi opinión.
    Hay otro aspecto destacable, no dice que no llores, dice que no llores por tu hijo, que no te dejes llevar por la desesperación provocada por los demás, que esos no merecen ni una de tus lágrimas. Y es cierto. Lloramos muchas veces por rabia e impotencia, y el texto es una oda al cambio. A que nos despojemos de muchas de las cosas que nos hunden y nos complican mucho el avance, habla de acabar con el duelo, de mirar hacia delante, habla de que seamos capaces de ver lo bello que nos aportan nuestros hijos. Pero hay otra cosa, yo he visto el vídeo al que se refiere, y es una especie de oda a la amargura, de justificar nuestro hundimiento, de poner más excusas, y hay que salir de ese sentimiento.. Y estoy totalmente de acuerdo, ya basta de llorar como justificación a nuestra desesperación, ya que eso forma parte de un proceso que se puede eternizar, una cosa es llorar por cosas de la vida y otra es vivir llorando, así lo entiendo yo.
    Y me quedo con dos cosas, la primera la canción de Bustamante, me encantó, es alguien qu está feliz por el amor que siente hacia otra persona, ese es un bello sentimiento y me quedo con el párrafo final
    Las emociones negativas oscurecen nuestro alma y nuestro espíritu y afectan también a quienes están junto a nosotros; A veces nos perdemos muchas alegrías porque esperamos llegar a un estado de plena felicidad que jamás llega. Disfruten de esas pequeñas dósis de alegría, ya que son las que al final conformarán su verdadera felicidad.
    Es pura realidad expresada de forma sencilla, yo pasé por eso, yo lloré mucho, y cuando dejé de llorar pude avanzar. Y ahora si lloro, tengo conciencia de porque lloro, algo que antes era sencillamente un desagüe emocional.
    Hay algo que aprendí en los textos de Daniel, y es que luchar por todos para asegurar lo de uno es básico, que pedir ayuda no es malo sino signo de fortaleza, y sobre todo, que quedarnos llorando de forma sostenida nos lleva a la amargura, y sobre eso escribió hace mucho en un artículo que a mi me cambió la vida en el largo camino de la amargura a la felicidad. autismodiario.org/2009/01/12/el-largo-camino-de-la-amargura-a-la-felicidad/

    Creo que el mero hecho de leer este texto hoy y que generen comentarios significa que nos mueve la mente con sus palabras, eso es básico, ya que a veces pienso qu estamos muy paradas en la vida, bloqueadas por el duelo, y este tipo de textos son una forma de despertarnos de ese letargo que a veces solo es una gran excusa.
    Tenemos aquí un lugar increíble que nos invita a reflexionar, a darle vueltas a la cabeza, no creo que hayan muchos otros sitios así, mi más eterno agradecimiento a Daniel que nos demuestra con sus palabras que al final tras las tristeza podemos encontrar mucha alegría, que si lo deseamos podemos hacerlo. Recuerdo su charla en el Congreso de Monterrey sobre el cambio de expectativas, fue impresionante, escuchar a un hombre a quien crees especial, y que cuando lo conoces y lo ves en directo ves que es alguien sencillo y cercano, y con una paciencia inmensa, que atendió a todas las personas que se le acercaron, y con todas lo hizo con las misma sencillez y humildad, si este hombre no existiera ¡habría que inventarlo!
    Un saludo enorme desde Puebla

    • L. Gante

      Nunca había pensado que hubiera dos visiones de la superación, la masculina y la femenina. Me parece que la superación es superación.
      En cuanto a tener que agradecer que un hombre se exponga así porque hay pocos hombres involucrados… ¿le hacemos un monumento? Pues siento decirte, Anais, que en la realidad en la que yo me muevo hay muchos, muchísimos hombres involucrados. Entre otras cosas porque estas situaciones requieren que todos los miembros de la familia arrimen el hombro. Y hay muchos señores que, sin esperar agradecimientos de ningún tipo, se involucran con sus hijos y más aún cuando tienen dificultades añadidas.
      No tengo nada contra Daniel, seguramente será un ser excepcional como tú has descrito. Pero su forma de expresarse en este artículo, desde mi punto de vista, ha sido lamentable.
      En una línea: todOs y todAs podemos llorar, y que lloremos NO significa que no hagamos otras cosas.
      Saludos.

  8. Marta

    Totalemente de acuerdo, yo a veces he llorado por mi hijo, pero me seco las lagrimas y seguimos juntas hacia delante

  9. Mercedes

    Hola a todas y todos,
    Me llamo Mercedes, he leído este texto varias veces, yo tengo 5 hijos, y los tuve en tres partos, un varón que es el mayor y con autismo, dos chicas y dos chicos. En 1976 me diplomaba en psicología en Madrid, un tiempo convulso, plena transición. He vivido esas diferentes visiones de este país tanto a nivel social como a nivel del autismo. Una de mis hijas también tiene un hijo con autismo, cosas de la genética.
    En su día luché por defender los derechos de la mujer, y a día de hoy sigo haciéndolo. También lo hice por las personas con autismo, y hoy sigo haciéndolo. Algunas reflexiones tras mi breve presentación.
    En primer lugar, es obvio que el autor es un gran provocador, quizá el mayor provocador que ha dado este país en los últimos tiempos en lo referido a diversidad funcional. No da puntada sin hilo. Es bueno que existan provocadores, ya que nos fuerzan a reflexionar, a pensar, a estrujarnos el cerebro. Lo curioso son las interpretaciones que cada persona es capaz de dar a un texto, o incluso como puede solo ver una frase, interpretarla y condicionar el resto. Y la frase del debate es esta:
    “Y en ese vídeo se explica por qué llora la madre de un niño especial. Yo no soy madre, soy padre, quizá ahí radique la diferencia, pero yo no lloro por mi hijo, ni creo que mi hijo sea más especial que cualquier otro niño del mundo pueda serlo para sus padres”
    Nadie parece caer en la cuenta de la relevancia de la frase. Si damos un repaso a los mensajes que aparecen por la red, incluido el vídeo al que refiere el texto, vemos que hay un olvido cuasi absoluto de la figura del padre, siempre se habla de madres, y por eso el autor nos lanza un plumazo a la frente con ese “Yo no soy madre, soy padre”, y nos habla de su diferencia. Increíblemente L. Gante lo toma en el sentido contrario, es la interpretación que ella realiza, lo ve desde el punto de vista contrario, lo ve como mensaje sexista, cuando en realidad el autismo en su conjunto es muy sexista, por ejemplo, en los últimos 35 años el autismo ha cambiado mucho, pero seguimos teniendo por una parte una visión masculina, incluyendo el diagnóstico, tanto es así que en la actualidad se están realizando pruebas adaptadas a mujeres. En lo relativo a la intervención, la gran mayoría de profesionales son mujeres, es curioso ver que hay muy pocos hombres trabajando en este campo. En lo relativo al movimiento social, quien es más activo son las mujeres,halando en cifras absolutas, no buscando el desmerecimiento del varón. Son aspectos que tienen que ver con las diferencias del afrontamiento entre hombres y mujeres y de las diferencias obvias entre hombres y mujeres.
    Una vez vi a Daniel en directo en un evento de la Fundación que dirige, y dijo algo así como que las reuniones sobre autismo eran algo parecido al club de la viudas, ya que apenas habían padres. Algo de lo que yo doy fe, y llevo ya muchos años en esto. Esto no significa que los padres no se involucren, o no den la cara o no hagan nada, pero sí es cierto que la visibilidad es puramente femenina. Por cada padre visible (que no activo), hay 15 madres visibles. Hay una fuerte feminización, esto no es bueno ni es malo, de hecho es común a otras discapacidades, y no es que los padres no hagan nada o estén escondidos, es que socialmente es un reflejo de nuestra realidad.
    Y la visión del afrontamiento del autismo parece hecha a imagen y semejanza de la mujer, y es cierto, los hombres no siempre reaccionan igual, esto no significa que no tengan un duelo, que no tengan dolor, que no lloren, posiblemente tengan los mismos procesos emocionales que la mujer, pero su manifestación es diferente.
    Los procesos dolorosos son distintos, nos guste o no nos guste, hay un momento en que hay que marcar las diferencias entre progesterona y testosterona, esto es así. Y no es malo, debe ser visto como natural. Mientras veamos esa diferencia como algo segregador tendremos un problema de visión social.
    Y del dolor también nos habla el texto, ya que la exteriorización del dolor es diferente también, no siempre (generalizar es peligroso) pero sí en su mayoría. Manifestar el dolor no es malo, todo lo contrario, es una forma de combatirlo, el llanto compartido ayuda más que el llanto solitario, pero tampoco podemos caer en el mito de Sísifo que Camus tan brillantemente explicó, ya que entramos en un ciclo vicioso de un duelo que nunca acaba. Y ahí entra otra nueva provocación, del varón a la mujer, donde el autor nos da otro plumazo, nos da un aviso, ¡dejen de llorar!, seguro que ya lloraron bastante. Es una visión que quizá sea reduccionista, incluso demasiado estrecha del afrontamiento, pero no deja a nadie sin reaccionar, y por eso me gusta esa provocación, que ha conseguido que hasta yo misma escriba aquí. Mirar de forma extensa algo tan reducido es complejo, pero me resulta interesante ver como se puede entender de formas tan diferentes, esa es la gracia de quien sabe excitar nuestras emociones, quien sabe ponernos a la defensiva o que nos hace reflexionar, …, la verdad es que abre siempre un debate, que cada persona ve desde su punto de vista particular. Algunas personas lo verán como un promotor de un cambio, otras lo verán como algo ofensivo, otras personas lo verán como aleccionador, a otras les resultará absurdo e incomprensible, pero en resumen, siempre hace que le demos vueltas a la cabeza. Desde aquel ensayo “Diferencias entre ser y tener”, en que se marcó un antes y un después entre autista y persona, mucho ha llovido, pero no puedo dejar de reconocer que el autor, siempre polémico, nos hace pensar, esté de acuerdo o no con sus palabras, siempre nos acaba motivando de una forma u otra. Y eso me gusta.

  10. Alma

    Pues debo ser muy simple. Yo solo lo veo como un mensaje de despertar. De que dejemos de autocompadecernos y nos pongamos a trabajar y a ver lo positivo.
    A mi me ha encantado. Estoy harta de tanto mensajito de pena y lástima. Prefiero la acción.

  11. Antonia Atienza Sierra

    Daniel, que maravilloso testimonio has escrito, mientras lo leía sentía como si esas mismas palabras las sintiera yo arraigadas en mi corazón. Yo soy madre de dos niñas gemelas de 27 meses ambas diagnosticadas de Transtorno del Especto Autista con 20 meses y tampoco lloro. Mis hijas son maravillosas, lo mejor que me ha pasado en la vida, y me hacen feliz en todo momento.Son unas luchadoras natas, y como tu dices cuando me siento hundida, aguanto y sigo adelante. Ellas han hecho que mi vida cambie, que sepa valorar lo verdaderamente importante, que sepa ser feliz con cada logro diario, y que en mi mente sólo esté la palabra “luchar”, luchar para que tengan el mejor futuro que puedan tener y podamos proporcionarle. Con una atención temprana, con estimulación, con mucho amor y paciencia, superan muchas cosas, yo lo estoy viviendo, y todo aquello que superan queda en el olvido, dejando en el recuerdo sólo las cosas buenas. Y hay muchas muchas cosas buenas …

    Mis hijas no se merecen que afronte la vida con lamentaciones, se merecen una madre y un padre que seamos capaces de ser felices con ellas, sea cual sea su evolución, porque ellas son maravillosas … y como bien dices, no angeles como dicen otros … no, no hay que atribuir nada que no sea real porque de forma real ya son especiales como lo son tantos otros niños.

    Tal vez mienta, si he llorado recientemente … el día que en la revisión de 6 meses de su diagnóstico Ricardo Canal me dijo que los avances eran espectaculares, ese fue un día emocionante, y lloré de alegría, porque las pequeñas tienen mucho potencial, las profesionales que hemos contratado son muy buenas profesionales, su padre está volcado en ellas, y yo he cambiado toda mi vida para en este momento estar ahí y entender cómo debo hacer las cosas, porque no hay nada más maravilloso, por muy agotador que sea, que poder hacer este camino con mis hijas

  12. Mariposa

    Yo sí que lloro, y no por eso dejo de ser fuerte. Lloro por las situaciones que atraviesa mi pequeña de 3 años, lloro cuando ella no está presente porque esto es bastante duro. Pero sigo hacia adelante, estoy con ella cada día, hemos dejado nuestra casa, y nuestras comodidades en España para venir a USA donde tiene mejores oportunidades, y es un largo camino porque estamos solos no tenemos ayuda de ningún familiar, pero aquí estamos sacando a nuestra pequeña diagnosticada de autismo. La amamos con todas nuestras fuerzas, pero a veces te derrumbas porque ves que se frustra facilmente. Seguiremos luchando, y si necesito llorar para desahogarme lloraré. Pero aquí estaremos para seguir el camino juntos.

  13. jesus0060

    Pues yo, como tu, lloro mucho por mi hijo. Padre divorciado, la última vez que estuve con mi hijo no podia desprenderme de él. Tuvieron que entregarlo a su madre mis padres y yo ingresar en un psiquiátrico. Comprendí que en mi estado solo podía perjudicarle, así que me aleje casi 2000km para evitar verle. Sigo enfermo y sin estar preparado, pero con la ayuda de más gente y la Universidad, creando una Fundación para que Canarias sea el modelo a seguir en tratamiento integral, desde la detección precoz, hasta la inserción laboral del paciente con autismo y su núcleo familiar, y luchando para que no se pueda hacer negocio y si tiene éxito, se pueda reproducir en todos los países de habla hispana. Y me da igual lo que piensen en mi pueblo de mí, porque creo haber hecho lo mejor para mí, para mi hijo y para la sociedad, o por lo menos, lo he intentado.

  14. Montse

    Pues yo no llore con el primer diagnóstico de mi hijo, pero con el segundo diagnóstico de mi hija creó que llore por todos los años que aguante sin llorar.
    Sabéis lo que es no tener dinero para sus terapias?? Dos niños con Autismo.. Tengo tres hijos y un sueldo con su hipoteca, y hasta ahora ni una ayuda del gobierno he tenido , faltaría más si no llorará por esta rabia e impotencia de no poder darle lo necesario, soy la mujer más fuerte que mis amigas conocen según ellas, pero me permiti ese lujo de llorar en estos dos últimos meses, porque nos lo ponen tan difícil para una mísera ayuda ?? Porque ?? No deseo a nadie esa sensación de tener la solución delante pero fastidiate no te la puedes comprar. Por ahora es así, quizá dentro de un año me lleguen esas ayudas, pero mis hijos están hoy y mañana y pasado aquí conmigo. Sin decir que no tengo una familia a quien recurrir, una madre o alguien para llorar y desahogarme. Aún así cuando tengo que contar mi situación lo hago con una sonrisa ,

  15. teresita de jesus tellez gonzalez

    EL TENER UN HIJO CON AUTISMO IMPLICA UN DUELO ,UN PROCESO DE ACEPTACIÓN ,EN EL QUE LAS LAGRIMAS NOS ACOMPAÑAN AYUDAN A SANAR NUESTRO CORAZÓN Y NOS AYUDAN A CANALIZARLO POSITIVAMENTE , AL SALIR DE EL .
    , A PARTIR DE ESTE PROCESO PODEMOS CREO YO, ENCAUSARLO .CADA PERSONA LO VIVE Y LO SIENTE DE MANERA DIFERENTE, LO QUE ES CIERTO ES QUE A MI ME CAMBIO LA VIDA, ES EL ULTIMO DE MIS HIJOS Y RECUERDO SIQUIERA CUANDO ESTABA EN EL PROCESO DE QUE ERE EVALUADO , ME HABLARON DE LA POSIBILIDAD DE QUE FUERA SORDO, RECUERDO QUE LLORABA DIARIO, SE ME CERRABA EL MUNDO PENSAR EN ESA POSIBILIDAD, HOY RECUERDO Y ME DA RISA PENSAR ESO, NO ERA NADA COMPARADO CON SU DIAGNOSTICO DE AUTISMO INFANTIL, A PARTIR DE AHÍ MI VIDA CAMBIO, FUE UN PROCESO LARGO Y DURO, POCO A POCO, BUSCANDO INFORMARME, YA QUE DESCONOCEMOS , SE SABE POCO,
    LA IGNORANCIA FUE EL PRIMER OBSTÁCULO A VENCER , CUANDO SE CARECEN DE LOS MEDIOS ECONÓMICOS ES MUY DIFÍCIL, LAS TERAPIAS SON CARAS, YO SIEMPRE ME HE INVOLUCRADO EN SUS TERAPIAS DESDE CASA, HAN SIDO MUCHOS AÑOS DE LUCHAR, POR SU INTEGRACIÓN M YA NO INCLUSIÓN , PERO ESTAMOS CAMBIANDO CONCIENCIAS, ,
    EN LA SECUNDARIA NO HABÍAN CONOCIDO A UN NIÑO CON SU NIVEL DE AUTISMO, Y SE SORPRENDEN PESE A SUS DIFICULTADES PARA COMPRENDER ES UN NIÑO BIEN PORTADO Y CON MUCHA DISPOSICIÓN, Y DISCIPLINA Y GANAS DE APRENDER,
    YO SIEMPRE FUI MUY TÍMIDA Y BAJA AUTOESTIMA, ME HA TOCADO PARTICIPAR Y HABLAR EN PUBLICO PARA SENSIBILIZAR SOBE EL AUTISMO, JAMAS PENSÉ QUE LO PUDIERA HACER, ME HA HECHO VER QUE PESE A LO DIFÍCIL MI HIJO A PRENDIDO TANTO Y SE HA SUPERADO TANTO ,
    SE QUE JAMAS SERA COMO UN NIÑO NORMAL , PERO SI EL LO HA HECHO YO TAMBIÉN PUEDO SER MEJOR Y VENCER EL MIEDO, HOY NO TEMO AL FUTURO, TRABAJO POR EL , EL QUE MI HIJO SEA MAS INDEPENDIENTE, A VECES NO PUEDO EVITAR LAS LAGRIMAS PERO TAMBIÉN DE GUSTO, EMOCIÓN SE LLORA ¿porqué NO? ,.
    SI CREO QUE COMO MUJER PUEDES VIVIR EL DUELO DE DIFERENTE MANERA SEA CUESTIÓN BIOLÓGICA O DE IDIOSINCRASIA O DE AMBAS COSAS, YA QUE EXISTE EL MATRIARCADO EN NUESTRA CULTURA, SOMOS LAS QUE NOS INVOLUCRAMOS MAS EN LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS ,
    CADA PERSONA TIENE SU PROPIA FORMA DE PENSAR E INTERPRETAR, LAS COSAS,A MI LAS LAGRIMAS ME HAN AYUDADO A SANAR MI DUELO, A MI ESPOSO JAMAS LO HE VISTO LLORAR POR ESO,
    MAS SIN EMBARGO DANIEL
    EN ESTA ETAPA DE MI VIDA , YO ENTIENDO SU MENSAJE, QUE SE CANALICE ESE DOLOR DE MANERA POSITIVA , YA QUE CONOZCO PERSONAS EN QUE SE HAN QUEDADO, EN ALGUNA DE LAS ETAPAS DE ACEPTACIÓN DE SU PROPIO DUELO. ESTO ES SUBJETIVO, CADA PERSONA LO VIVE DE DIFERENTE MANERA, HOY PUEDO DECIR QUE AGRADEZCO A DIOS HABERME DADO A MI HIJO AUTISTA, NO HUBIERA PENSADO HACE TIEMPO DE ESTA MANERA, PERO SINCERAMENTE ASI ES , ALGUNAS PERSONAS NO ME CREEN, PERO YO LES DIGO, YO PUEDO RESPETAR Y ACEPTAR EL QUE PIENSES DIFERENTE , PORQUE TU NO?..

  16. Liz

    Me gusto mucho el articulo.. es difícil, para nosotros ya son dos años.. y definitivamente en este momento nos preocupa la ayuda en clases, no hay integración, inclusión.. se ponen el “letrero” pero no entienden nada de autismo.. El mío tiene 4 años y medio, es autista de alto funcionamiento, pero cada vez que se enoja o frustra lo primero es pegar, ademas es desafiante.. realmente no es fácil llevarlo… lloramos.. pero cada día es una nueva oportunidad!!

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