Mejorando la actividad cerebral y comprensión lectora de niños con autismo
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Rajesh Kana, autor principal del estudio

Rajesh Kana, autor principal del estudio

Un equipo de investigadores de la University of Alabama at Birmingham puso en marcha un proyecto tremendamente interesante y con resultados tremendamente esperanzadores. Seleccionaron a 13 niños con Autismo de Alto Funcionamiento con una edad promedio de 10,9 años, y durante 10 semanas participaron de un programa de lectura intensiva, y tras ese periodo se mejoró su conectividad cerebral.

“Este estudio es el primero en usar la lectura como intervención en niños con trastornos del espectro del autismo (TEA) y utilizando técnicas de imagen cerebral, y los resultados reflejan la plasticidad del cerebro”, afirmó Rajesh Kana, autor principal del estudio y profesor asociado de psicología en el UAB College of Arts and Sciences, así mismo afirmó “Algunos padres piensan que si su hijo es diagnosticado a los 8 o 10 años de edad, perdieron el juego. Pero yo subrayo de forma continuada la importancia de la intervención y la magia de la misma, en el cerebro en general y en la conectividad cerebral en particular”.

Las familias que participan en el estudio recibieron intervención intensiva -que era de cuatro horas al día, cinco días a la semana, para un total de 200 horas de instrucción uno a uno- de forma gratuita.

Es bien sabido que los niños con TEA tienen menor conectividad entre ciertas áreas de la red de lectura del cerebro, en comparación con niños de desarrollo típico. Los niños con TEA que recibieron la intervención de lectura durante las 10 semanas del estudio mejoraron su comprensión lectora mediante la modulación de la función cerebral. Ellos mostraron una mayor activación de las regiones del cerebro implicadas en el lenguaje y el procesamiento visio-espacial en el hemisferio izquierdo del cerebro -donde residen las habilidades del lenguaje- y una compensación de algunas regiones en el hemisferio derecho y en las regiones del cerebro por debajo de la corteza exterior.

Por otra parte, la cantidad de aumento de la activación cerebral y la conectividad funcional de dos áreas lingüísticas básicas, la circunvolución temporal media izquierda y la circunvolución frontal inferior izquierda (que incluye el área de Broca que permite a una persona hablar), se correlaciona con la cantidad de mejora en la comprensión lectora en el grupo de niños del estudio.

“El procesamiento cerebral en el TEA después de la intervención parece más rico, con la codificación visual, semántica y motórica que se refleja en una actividad visual más activa y la participación de las áreas motoras”, dijo Kana.

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Cambio en la conectividad funcional para el grupo experimental de participantes con trastorno del espectro del autismo como resultado de la intervención de lectura. La conectividad funcional del área de Broca con el resto del cerebro y el cambio en la conectividad antes y después de la intervención durante estado de reposo mostró cambios estadísticamente significativos en la conectividad en el hemisferio izquierdo. Foto: University of Alabama at Birmingham

En conjunto, estos resultados apoyan el uso de la intervención especializada para niños con TEA para potenciar sus habilidades de aprendizaje de orden superior, y se suman a la creciente evidencia de la plasticidad de los jóvenes cerebros de los niños con TEA. La neuroimagen traslacional en este estudio aumenta la comprensión de las redes neuronales establecidas en los niños con TEA, y este conocimiento ayudará a desarrollar en el futuro intervenciones conductuales.

Los niños del grupo de control, niños con desarrollo típico y niños con TEA -ambos de los cuales no reciben intervención de lectura durante el período de estudio- no mostraron cambios significativos en la conectividad en el cerebro o en la comprensión de lectura a las 10 semanas.

El programa de lectura Lindamood-Bell, utilizado en el estudio, enseña a los niños a formar imágenes del concepto cuando leen y escuchan el lenguaje. Dicha información sensorial no verbal puede ayudar a desarrollar la conexión imaginen-lenguaje en el cerebro, y mejora la comprensión oral y lectora, establece vocabulario, y desarrolla habilidades de pensamiento de orden superior. La intervención -llamada Visualizing and Verbalizing for Language Comprehension and Thinking– se administró en uno de los 61 Centros de Aprendizaje Lindamood-Bell más cercano a las familias de los niños con TEA. Durante la intervención de 10 semanas, los niños con TEA reciben instrucción de uno a uno en un ambiente libre de distracciones, cuatro horas al día, cinco días a la semana.

“Las personas con autismo son relativamente mejores en el procesamiento visio-espacial”, dijo Kana. “La intervención facilita el uso de estas fortalezas para mejorar en última instancia, la comprensión del lenguaje.”

La herramienta de recolección de datos de la conectividad cerebral es la resonancia magnética funcional (fMRI). El sistema de fMRI detecta áreas del cerebro donde el flujo sanguíneo se intensifica mientras el niño realiza la tarea de comprensión lectora, contestando si una frase es verdadera o falsa.

La ciencia del cerebro reconoce que distintas áreas del cerebro tienen funciones diferentes, especializadas, en términos informáticos el cerebro funciona a través de procesamiento distribuido. Dos de las más famosas de estas áreas distintas son el área de Broca, en el lóbulo frontal izquierdo, y el área de Wernicke, que se encuentra en el lóbulo temporal izquierdo del cerebro conectando los lóbulos parietal y occipital. Las personas con un derrame cerebral en el área de Broca pueden entender las palabras, pero no pueden hablar; personas con un derrame cerebral en el área de Wernicke pueden formar palabras, pero no pueden entender el lenguaje.

Además de la resonancia magnética funcional basada en tareas, los investigadores de la UAB utilizaron un enfoque diferente en los mismos grupos de niños, realizando fMRI en estado de reposo. Este procedimiento ve en áreas específicas del cerebro para ver si esas áreas muestran actividad durante segmentos de tiempo cortos mientras el niño simplemente descansa dentro de la máquina de fMRI. Esa correlación en el tiempo es una medida de la conectividad. Los 13 niños con TEA que recibieron la intervención de lectura de 10 semanas y completaron el estudio fMRI en estado de reposo tenían mayor conectividad funcional de Broca y de Wernicke áreas, en comparación con el cerebro antes de la intervención. También tenían una mayor conectividad entre cualquiera de las áreas de Broca o área de Wernicke hacia las otras partes del cerebro que son requeridas para compensar la baja conectividad. Además, la fuerza de esas conexiones correlacionada con la cantidad de la lectura mejora la comprensión en los niños que recibieron intervención de lectura.

“Al examinar la red de lectura ya sea en reposo o durante una tarea activa, tenemos la oportunidad de examinar la misma red bajo diferentes niveles de demanda cognitivo/lingüística”, dijo Kana. “Esto proporciona no sólo las fluctuaciones espontáneas básicas de la red de la lectura, sino también cómo la red se comporta bajo demanda en una tarea.”

Los niños del estudio tenían autismo de alto funcionamiento, todos podían leer bien en voz alta, pero tenían mala comprensión lectora. Todos los participantes pasaron pruebas al inicio y a la finalización del estudio.

Bibliografía:

  1. Donna L. Murdaugh, Hrishikesh D. Deshpande, Rajesh K. Kana. The Impact of Reading Intervention on Brain Responses Underlying Language in Children With Autism. Autism Research, 2015; DOI: 10.1002/aur.1503
  2. Donna L. Murdaugh, Jose O. Maximo, Rajesh K. Kana. Changes in intrinsic connectivity of the brain’s reading network following intervention in children with autism. Human Brain Mapping, 2015; DOI: 10.1002/hbm.22821

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