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Algunos problemas de conducta en el autismo pueden provenir de una mala salud
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El artículo original en inglés está disponible Aquí

Muchos niños con autismo tienen problemas gastrointestinales, convulsiones y trastornos del sueño. Un nuevo estudio, publicado el 24 de mayo en Autism Research, sugiere que estas condiciones, aparentemente dispares, están interconectadas y pueden dar lugar a problemas de comportamiento en los niños(1).

Los resultados ponen de relieve las consecuencias de las condiciones médicas que acompañan el autismo. Estas condiciones a menudo no reciben tratamiento, ya que los médicos se ocuparan de temas psiquiátricos en niños con autismo y tienen un tiempo limitado para poder investigar más.

“Todo el mundo se está centrando en los síntomas de autismo”, dice el investigador principal, Pat Levitt, presidente del Developmental Neurogenetics at the Children’s Hospital Los Angeles. “Hacer frente a los síntomas médicos en los niños con autismo pueden generar un punto de inflexión en otras partes de su vida en términos de la efectividad de los tratamientos.”

La mayoría de estudios previos se centraban en las condiciones médicas individuales, en lugar de los posibles vínculos entre las mismas. Conocer este tipo de conexiones podría ayudar a los médicos a identificar los problemas de salud del niño.

“Hemos sido capaces de ver si una condición predijo otra, y es la primera vez que se ha documentado”, dice Levitt.

Levitt y sus colegas analizaron información de salud de más de 3.300 niños. La información proviene de dos grandes conjuntos de datos: la Autism Genetic Resource Exchange (AGRE), que incluye a las familias ‘multiplex‘, en el que dos o más niños tienen autismo, y la Simons Simplex Collection (SSC), en el que las familias tienen un solo niño con autismo. (El SSC es financiado por la Fundación Simons, organización matriz de SFARI.org.)

Ambos conjuntos de datos detallan los síntomas del autismo de los niños y tiene en cuenta cualquier otro problema médico que puedan tener. El SSC, por ejemplo, contiene información sobre alergias, problemas gastrointestinales, convulsiones y trastornos del sueño. El AGRE cubre estas condiciones y otras 10, desde asma a los problemas dentales. También incluye datos médicos de los padres y hermanos.

Múltiples enfermedades:

Un análisis estadístico de datos del grupo de AGRE en su conjunto dio a conocer que no hay conexiones obvias entre las condiciones. Pero mirando los datos por separado, la forma de interconexión entre las otras 14 condiciones resultó más revelador.

Los investigadores descubrieron que, en varios casos, tener una condición médica aumenta las probabilidades de que también se produzca una o dos más. Encontraron que los niños con afecciones gastrointestinales son más propensos a tener trastornos del sueño o convulsiones que los que no tienen problemas intestinales. Por el contrario, tener un trastorno del sueño también aumenta las posibilidades de tener problemas gastrointestinales.

Los tres problemas de salud son más frecuentes en los niños con autismo de lo que son en sus familiares sin autismo, lo que sugiere los problemas están relacionados con el autismo. Por contra, las alergias y asma, son igualmente comunes en sus hermanos sin autismo, indicando que no hay conexión entre estas condiciones y el autismo.



Los resultados destacan la necesidad de un enfoque interdisciplinario para abordar los complejos problemas de salud de las personas con autismo, dice Margaret Bauman, profesora asociado de investigación de la anatomía y neurobiología de la Universidad de Boston, que no participó en el estudio. “Las personas con autismo necesitan y merecen este tipo de atención de alta calidad.”.

Levitt y sus colegas encontraron patrones similares en los datos del SSC. Mediante la comparación de familias multiplex – en la que los factores de riesgo genéticos son fuertes – con familias simplex, los investigadores pudieron determinar si los problemas de salud se relacionan con el trastorno, independientemente de su causa raíz.

Debido a que los hallazgos se mantuvieron en ambas bases de datos, Levitt dice: “Puede haber algunos puntos en común en por qué algunas condiciones se producen con independencia de riesgo genético.” .

Levitt y sus colegas no investigaron los mecanismos biológicos que vinculan una condición con otra. Sin embargo, no hay evidencia de un cuadro persistente de causalidad: un dolor de estómago que evita a un niño conciliar el sueño, por ejemplo, o una convulsión que despierta al niño. “Los problemas de sueño en niños con autismo puede ser crónica y no mediada por las fluctuaciones de los síntomas médicos”, dice.

En un estudio publicado el año pasado en la revista Pediatrics, los investigadores trataron de identificar los vínculos entre las condiciones médicas que acompañan el autismo mediante el examen de registros médicos(2). Ese estudio reveló que el 42% de los niños con problemas médicos tales como: problemas gastrointestinales, infecciones del oído y asma también tienen convulsiones. Pero los investigadores no tenían las historias familiares de los niños, ni tampoco investigaron las posibles relaciones entre las diversas condiciones individuales.

El nuevo estudio también examinó la relación entre los problemas de salud y comportamiento. Los investigadores encontraron que los niños con más de una condición concurrente tenderán a ser menos activos socialmente, tienen más problemas de comportamiento y más dificultades con el desarrollo de habilidades para la vida diaria que aquellos que tienen autismo sin ninguna o una condición de concurrente.

Los investigadores sugieren que algunos de los problemas sociales y de comportamiento en los niños con autismo se deben a problemas de salud dolorosas que pasan desapercibidos y sin tratamiento. “Un niño de desarrollo típico que tiene una condición médica es probable que sea menos funcional, y la vida le será más difícil”, dice Levitt. “Es lo mismo para un niño con autismo”.

En un estudio de seguimiento, Levitt y sus colegas están tratando a los niños con autismo con problemas gastrointestinales y la evaluando los efectos del tratamiento de los síntomas del autismo y problemas de comportamiento. Si aliviar los problemas intestinales conduce a un mejor comportamiento, los niños podrían no necesitar medicamentos de destinados al control del comportamiento, como la risperidona para la agresión, que puede tener efectos secundarios graves.

El trabajo continuo en esta área es probable que aporte otros beneficios, dice Beth Ann Malow, profesora de neurología y pediatría en la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee, que no participó en el estudio. “Futuros estudios que examinan el papel de condiciones médicas concurrentes en las que afectan a la salud, el comportamiento durante el día y el funcionamiento familiar en el trastorno del espectro autista son muy necesarios”.

Bibliografía:

1. Aldinger K.A. et al. Autism Res. Epub ahead of print (2015) PubMed

2. Doshi-Velez F. et al. Pediatrics 133, e54-63 (2014) PubMed


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©Fundación Simons y autores, todos los derechos reservados.
©Traducción Autismo Diario
Este artículo no puede ser reproducido ni copiado sin autorización expresa.


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10 Respuestas

  1. ingrid

    Hola buenos días que me sugieren mi hija tie e autismo desde los dos años tiene cyadros de diarreas no le para ya tiene seis años ya le han hechos estudios me dijieron que la rispeldal es una de las causantes de diarrea que puedo hacer mi hija no consume lactosa ni derivados

  2. Monica Cuenca

    Hola Jonathan,
    Es un test genético que lo hace genomics genétics a través del Doctor Jose Ignacio Lao
    Mira ruta metabólica (metilación), ruta enzimática (digestión), neuroplasticidad, farmacopea
    Pasa consulta en Barcelona y en Madrid ( solo una vez al mes) te dejo el teléfono de contacto 932530282. Va bastante mas allá que el protocolo Yasko.

  3. mari paz

    Mi hija tiene11 años y sufre algo así como neuralgia del trigémino. No tiene diagnostico claro, pero la estamos tratando con un antiinflamatorio INDOMETAZINA y GABAPENTINA. No sabemos si son convulsiones. Es como si le dieran descargas eléctricas que la vuelven loca, incluso se golpea la cabeza con las paredes y nos agrede. Todo lo que he encontrado en los médicos es una derivación al siquiatra para que le traten el autismo, por cierto con medicamento que la empeoran en sus crisis. Gracias a mi intuición y mi tozudez no toma ningún medicamento de este tipo. Es muy duro que no vean más allá del TEA. Yo les decía “Como es posible que mi hija mejore su conducta con NOLOTIL?”

    • Monica Cuenca

      Hola Mari Paz.
      Ponte en contacto con los doctores Mazzuka si estás en España; seguro que ellos sabrán como ayudaros.
      Espero de todo corazón, que ru pequeña mejore.

      • Jonathan

        Hola Monica como se llama la prueba genetica que estas haciendo para afinar tratamiento bioautismo

      • Mónica Cuena

        Tiene razón Santos. Nosotros estamos trabando con ambos. Estamos a la espera de los resultados de la prueba genética para afinar el tratamiento biomedico

  4. Monica Cuenca

    Bueno, al fin estudios con muestras significativas que demuestran la correlación enfermedad física – sintomatología autística.
    Ya solo falta que empiecen a escuchar y analizar los estudios del doctor Lao y se empiecen a incluir para recién nacidos los cribados genéticos para analizar las posibles 5 rutas afectadas.
    Es menos invasivo que la prueba del talón y la información que nos ofrece para prevenir esta enfermedad es fundamental.
    Imagináos que al mes y medio de vida nos pueden decir si nuestros hijos tienen una disfunción enzimática que le impide procesar alimentos o una problema de metilación que le impide eliminar tóxicos…. Medicamente se empezaría a trabajar con ellos y estoy convencida que en el 95% de los casos la sintomatología autística no aparecería

    • Santos Álvarez

      Toda la razón Mónica Cuenca. Por fin se están tomando en serio esta problemática. Mi hijo con autismo sufre problemas gastrointestinales y tratándolo su comportamiento ha mejorado enormemente. Me da mucho dolor pensar en el sufrimiento de muchos niños que al no poder comunicarse sufren en silencio.

      • Mónica Cuenca

        Mi hijo tiene 3 años y en 2 meses de tratamiento biomédico ya ha arrancado lenguaje, ha empezado a controlar esfínteres, se desviste solito y empieza a imitar al resto de niños en la piscina, intentando jugar a hacer lo que hacen ellos.
        Pero hay quien sigue insistiendo en la demencia de los padres

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