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Nueva experiencia en centros comerciales para niños con autismo.

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Los padres de niños con autismo quieren que sus hijos tengan las mismas experiencias, la mismas vivencias que cualquier otro niño, ningún privilegio, tan solo acercarse todo lo posible a una normalidad. Estas épocas navideñas pueden ser complicadas: las luces, la música alta, las aglomeraciones pueden hacer que lo que para un niño normotípico sea algo grato, se convierta en un tormento insoportable para un niño con autismo de la misma edad.

Leía un artículo en el cual se informaba de que en distintos centros comerciales, grandes almacenes y sitios así de Estados Unidos, un grupo de papanoeles “sensibles” estaban ofreciendo a los niños con trastornos generalizados del desarrollo, una nueva experiencia. Puede parecer mentira pero distintos testimonios coincidían en el enorme deseo de esos padres de tener lo que puede parecer un detalle menor, en poder tener algo que otra familia puede dar por sencillo: una foto de recuerdo de su hijo en las rodillas de un Santa Claus (en nuestro país sería de un rey mago o uno de sus pajes), guardar en la memoria ese momento especial que parece que simboliza la ilusión de la infancia.

La iniciativa surge en varias direcciones. En unos casos proviene de empresas, grandes cadenas de negocios que ofrecen un servicio especial, algo que combina sensibilidad, responsabilidad social corporativa, buena imagen y fidelización de un grupo de clientes. Ellos organizan sesiones con un grupo de Santas que ha recibido una formación específica. Ojalá alguien dé esta pista al Corte Inglés o similares. En otros casos son las asociaciones de padres las que reclutan a alguien, un familiar, un estudiante con interés por el autismo, y ofrecen ese servicio para sus familias.

Según comentaba una madre “Cada padre teme el ruido y el caos de la típica escena de un Santa Claus en el centro comercial pero en realidad ni nos asusta, porque es imposible para nosotros.” Muchos niños con autismo son especialmente sensibles a los ruidos fuertes, a la música sincopada, a las aglomeraciones y a las situaciones impredecibles. Por tanto, muchos padres comentaban que la idea de que su hijo pudiera aguantar una cola en ese ambiente les producía, en el mejor de los casos, risa.



Los padres de un niño llamado Ben intentaron durante años conseguir una foto mientras su hijo caminaba cerca de cualquier Santa Claus que encontraran pero eso no era lo que querían. Ahora tiene cada año, un encuentro con Papá Noel en una reunión especial en los locales de una asociación.
Este Santa Claus, que tiene un curioso parecido con el abuelo de Ben, sabe cómo combinar su atención a los niños con autismo con atender también a sus hermanos que no lo tienen y sabe cómo calmar las cosas si el niño se está viendo sobrepasado por la situación. El Santa saluda con un “Ho, ho, ho” y luego sonríe o hace un gesto para que los niños se acerquen si quieren. Muchos deciden no hacerlo pero lo observan, con curiosidad o con tensión, mientras que algunos no muestran interés. Él lo cuenta así “Les ves como te miran por el rabillo del ojo y poco a poco se van acercando, de repente se alejan como si no estuvieras allí y vuelven al poco. Realmente se trata solamente de dejarlos que ellos marquen la pauta y comunicarse en sus propios términos. “Algunos le dan la mano y los más valientes se sientan con él. Otros se sientan en una silla cerca de él, o le miran desde cierta distancia o quieren que su padre o su madre se acerque. El Santa se adapta y contaban también de un niño que no mostraba interés en aquel hombre de barba blanca y vestido rojo hasta que éste mostró que estaba dispuesto a empujarle en el columpio. También a veces un objeto simple permite establecer esa conexión que surge como una chispa. Parece que un Santa con un gran reloj dorado donde dentro se veía un trenecito moverse tenía un gran éxito. Los padres pudieron guardar ese momento en su álbum de fotos y sentir que éste dejaba de tener un hueco.

Una idea que están haciendo bastantes centros comerciales es reservar un tiempo para el encuentro de estos niños con Santa Claus. Lo hacen en esa hora cuando el centro comercial está cerrado y se dedican a las labores de mantenimiento, a menudo en la mañana del domingo o al final de la tarde en un día que no sea de mucho barullo. Los responsables del centro quitan la música, atenúan las luces, hacen que el personal de mantenimiento y otras personas que puedan distraer a los niños despejen esa zona y reservan un espacio donde los niños pueden estar tranquilos jugando o coloreando un cuaderno y son llamados de forma individual quitándoles el tema de las colas. Tan sencillo y tan bonito.

Los padres rellenan un sencillo cuestionario, donde se anotan algunas características del niño, lo que puede aumentar su interés y lo que está pidiendo ese año, para que Santa pueda captar su atención e indicarles que sus ayudantes en el Polo Norte están trabajando en esa dirección, en ese tipo de juguetes, desde hace mucho tiempo.

Muchas familias consideran que ese momento que han recogido en sus cámaras es un avance en la buena dirección, se sienten parte del ambiente general, de la tradición, del espíritu navideño y comparten un momento con su hijo que en otras circunstancias, las habituales, no habría sido posible. Y para todos los demás que participan es un sentimiento que alegra el corazón, de que están haciendo lo que hay que hacer y que esa mirada de inocencia de un niño es, siempre, el mejor regalo de Navidad.

¡Feliz Navidad a todos!

Para leer más:

Reitz, S. (2011) xfinity.comcast.net/articles/news-national/20111221/US.Sensitive.Santas/

Esta y otras más informaciones de gran interés podéis leerlas en mi blog personal UniDiversidad. Observaciones y pensamientos.


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Sobre El Autor

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Doctor por la Universidad de Salamanca. Catedrático de Biología Celular y Director del Laboratorio de Plasticidad neuronal y Neurorreparación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León. Ha sido investigador posdoctoral y profesor visitante en la Universidad de Frankfurt (Alemania), la Universidad de Kiel (Alemania), la Universidad de California-Davis (USA) y el Salk Institute for Biological Studies (San Diego, USA). Conferenciante invitado en universidades de España, Alemania, Suecia, Dinamarca, Colombia, Turquía y Estados Unidos. Director de de 15 Tesis Doctorales, 10 de ellas Premio Extraordinario de Doctorado. Ha publicado 9 libros, 28 capítulos de libro y 133 artículos científicos en las principales revistas internacionales de su especialidad. Escribe frecuentemente sobre divulgación científica y el mundo universitario en prensa española (El País, ABC, El Mundo, Expansión,…). http://jralonso.es/

21 Respuestas

  1. Avatar
    Nuria

    Tienes toda la razón y además lo expresas muy bien, Beatriz.

  2. Avatar
    Nuria

    He querido decir “con los que nos son compatibles” Los que son compatibles con nosotros. La falta de una letra cambia todo, como si fuera el adn, leñe.

  3. Avatar
    Nuria

    Beatriz, colega, qué difícil es tener un poco de lógica. Menos mal que con la edad nos vamos juntando con los que no son complatibles. Todos, neurotípicos, autistas, aspergers, registradores de la propiedad, amantes de los caniches, bolleras, odiadores de los pimientos asados…

    • Avatar
      Beatriz

      Y no vamos a centros comerciales a fotografiarnos con Papá Noel ;D
      He comentado esta noticia con amigos, muy neurotípicos ellos, y lo han visto desde la misma perspectiva que tú (y yo): es absolutamente ridículo y absurdo. Es más: no sirve para nada. No tiene nada de instructivo, ni enriquecedor, ni útil. La sola comparación de enseñar al niño/a a tolerar la ducha cuando el agua cae desde arriba para no gastar litros y litros de agua en una bañera con sacarse una foto con un señor disfrazado de San Nicolás en versión yankee me pone enferma. Como dices: NO TIENE HILACIÓN LÓGICA.

      Añado: ese señor vestido de rojo y blanco no es una tradición milenaria. Aunque lo fuese, la tradición de mutilar los genitales femeninos, vista como algo maravilloso por la familia de la mutilada, que pasa a ser “mujer” (no deja de ser un rito de paso), tampoco podrá justificarse en función de su arraigo cultural.. Vamos,digo yo… ¿O sí?

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        Melina

        Hola, Beatriz.
        Me parece q no he sido muy clara en mi explicación. Estoy totalmente de acuerdo contigo en q no es para nada prioritario sacarle una foto al niño con un señor disfrazado de Papa Noel, a mí personalmente me refanfinfla Papa Noel y muchas ñoñerías de este estilo. Me refería a q es una experiencia no sé si buena, mala o indiferente. Si mi hijo no quiere una cosa de entrada yo lo fuerzo (no a la fuerza brava), porque no sabe si le va a gustar, y porque se ha negado de entrada a tantas cosas, q creo q a día de hoy si no hubiese sido “empujado” a tantas cosas no habría vivido todo lo q ha vivido. Simplemente creo q debe tener experiencias y contacto con muchas cosas, q no sólo son las q le dan seguridad, porque de alguna manera ahora tiene menos miedos y es mucho más flexible. Yo no le hice foto con Papa Noel, soy un poquito más apasionada. Lo último q hice fue subirlo en atracciones, nadie de los valientes q conozco se atrevió, ahí voy yo con él, q me subo a una silla y siento vértigo, no quería subir, q no quería…, agarrándolo a la fuerza (aquí sí q a la brava), en fin, conseguimos abrocharnos, y mi hijo no sabía q le esperaba y empezamos a subir por aire y a bajar y a subir,,,casi me da un vahído, mi hijo pone una cara de pánico q se transforma en una sonrisa de placer inmenso, pero yo con una tensión q se me quedó días en el cuerpo. Cuando se acabó el viaje, no quería bajar, otra vez a tirar… Lo q quiero es q mi hijo tenga experiencias y q pierda muchos no sé si decir miedos, pero sí aquello q le hace decir de entrada q no a algo, en ese sentido no tengo muy en cuenta su autismo, y si se me ocurriera hacerle una foto con Santa bueno supongo q sería un poco friki o lo q quieras, pero no por ello sería mala. Yo veo q cuando supera situaciones se vuelve más tranquilo y más confiado. El q haya conseguido ducharse y tolerar el agua desde arriba es un logro, también de su inflexibilidad. Pero está claro q desde el punto de vista de utilidad no se podría comparar con una aislada foto con Papa Noel, ninguna experiencia puntual creo q sirva de algo.
        Un saludo.

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    david abano

    A lo que yo me refiero es a que NO ETIQUETEMOS, y que si tu etiquetas no te quejes de que los demas lo hagan. Yo no quiero que nadie diga de mi hijo no autista “mirale, pobrecito, es neurotípico”.
    Ademas que el término no es correcto, porque el cerebro de personas con autismo se desvia varias desviaciones típicas significativas estadísticamente en algunas funciones, no en otras, por lo tanto el término debería ser “algunasfuncionescerebralesdesviadasporencimadelamediadeunamanerasignificativatípico”
    y mi hijo se llama Abel.

    en cuanto lo que dices :”ahí sí que se cruza el feminismo con las reivindicaciones de los neurodiversidad: porque se está infradiagnosticando y dejando abandonadas a las niñas EA en función de unos test que contemplan criterios culturales relacionados con los roles de género)” esto me interesa, podrías ampliarmelo mas? y dejamos de un lado las etiquetas y la conversaciñon anterior que no nos lleva a nada. Pero me interesa de verdad, no lo habia visto nunca de esa manera.
    Gracias y un saludo

    • Avatar
      Beatriz

      Mira, es que tenemos que etiquetar para luego romper la identidad, porque es un movimiento político. No sólo debemos romper mitos como lo de los “angelitos”, lo de “muy cariñosos” (vamos, eso viola toda lógica) o la sola identificación del autismo con el Rett (¿?), sino que debemos manifestarnos los que estamos dentro del espectro, porque, hasta los años noventa, nadie nos ha dado voz y, aun hoy, nadie nos pregunta nada. No se trata de enorgullecerse de una diferencia (pero sí), sino de reclamar igualdad, de no permitir que, cuando entramos en la Universidad, llegue a tutelarnos un becario de colaboración que se cree que somos tontos (porque a nadie “listo” le dices algo así como “mira, una biblioteca” cuando hay un cartel de medio metro cuadrado que pone “Biblioteca”), que es un servicio promovido por asociaciones de padres que los Asperger y los AAF no necesitamos en absoluto. Se trata de poder negarnos a ser institucionalizados o vernos obligados a tomar medicación psicofarmacológica con más efectos adversos que beneficios (salvando los económicos, que recibirá la farmacéutica de turno) y contra nuestra voluntad. También se trata de evitar el feticidio de autistas por culpa de pruebas deterministas genéticas de diagnóstico prenatal que, encima, son peligrosas para la madre. No es ninguna locura ni exageración: ¿cuántas madres conoces que han abortado a su hijo porque las pruebas diagnósticas prenatales, con altísima carga de incertidumbre y para nada 100% fiables, del Síndrome de Down dieron un resultado indeseado?

      Respecto al tema del autismo y el género hay varios artículos, pero dejan mucho que desear. Se explica porque si a los autistas en general nadie les da voz ni a día de hoy, a las mujeres autistas mucho menos.

      Hay dos problemas centrales por los cuales los tests dejan mucho que desear en cuanto se aplican a niñas: la primera, es que las niñas, por cuestiones de estereotipos sexuales fuertemente arraigados en la sociedad en la que nacen, han de imitar conductas femeninas… y las imitamos bastante bien. Por eso, para empezar, ya muchas pasan desapercibidas

      Este artículo de Attwood habla del tema: autismodiario.org/2011/05/31/patrones-de-conducta-y-desarrollo-de-las-ninas-con-sindrome-de-asperger/comment-page-1/#comment-3029

      En segundo lugar, los test hacen incapié en cosas como leer mapas, desmontar máquinas para ver cómo funcionan y otras actuaciones típicamente constreñidas a los roles masculinos. El problema es que muchas niñas no han tenido una educación familiar libre de sexismo y, aunque les encantase desmontar motores, quizás ni lo sepan porque nadie les ha dado la oportunidad de hacer esas cosas, tan bien vistas en un varón. Es más, si lo han intentado, es posible que su familia las regañase. Por eso, cuando los “problemas” de la niña autista son evidentes (hablamos de alto funcionamiento) y acaban, de milagro, en la consulta del clínico, las puntuaciones en los test (sobre todo en el SQ) no reflejan la realidad de la capacidad de sistematización de una niña educada en un hogar veladamente machista.

      Además, teniendo en cuenta todo esto, los test tampoco tienen en cuenta que el pseudojuego de las niñas asperger con muñecas, que no es juego simbólico en absoluto (es teatralización, y muy compleja), es tan digno de ser tenido en cuenta en el SQ que desmontar un motor o dibujar mapas… cosas que, a mi, por cierto, me encantaban. Las tres: máquinas, mapas, teatrillo con muñecos (daba igual que fuera Barbie a que fuera Action-man)

      Para colmo llega Baron-Cohen y postula (porque ese hombre no “afirma”; él, directamente, “postula”) que las mujeres asperger y AAF tenemos un cerebro hiper-masculino y tendencias transexuales. ¡Y lo respalda! ¡Y, encima, se cree que soluciona el problema de género dando argumentos biologicistas victorianos! ¡¡¡Me alivia mucho saber que mis capacidades para el dibujo técnico se deben a mi problema de identidad de género presunto y nunca manifiesto!!!

      Esos roles sociales modelan nuestros intereses intensos que, a veces, se sale del otro estereotipo: el de los autistas. Muchas mujeres autistas se han decantado por la literatura, la biología y zoología o la lógica, frente a los varones autistas, que PARECEN más interesados en la informática o las variantes de ingeniería. Que no es común ver mujeres en la Facultad de Física, en Matemáticas o en Ingenierías es una verdad evidente; de no ser así, las Universidades no llevarían a cabo actividades para promover cierta paridad. Que en Física sólo haya un 10% de mujeres sólo refleja una tendencia social, no una incapacidad derivada del sexo biológico para entender la ecuación de onda…

      Así también explicamos las conductas disruptivas y violentas de un varón autista: llega a la Escuela y se encuentra con un grupo de iguales que, a partir de los roles masculinos tradicionales que les han inculcado en el hogar, resuelve sus “asuntos” mediante la demostración de la fuerza. Esa conducta disruptiva crece cuando los otros niños empiezan a acosar al chico; la agresividad llega a casa, con los padres.

      Saludos 🙂
      PD: Perdón por la tardanza… ¡He tenido una semanita agotadora y no tuve tiempo!

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    Melina

    Buenas.
    Desde mi punto de vista no creo q se trate de si está bien hacerle al niño una foto con Papa Noel o de discernir si es del agrado del niño. Si no es del agrado del niño, desde mi punto de vista de nuevo, se aguanta, también mi hija (normo no sé q) se aguanta muchas cosas, o q pasa? Q es la vida? con autismo o sin él. Pues con autismo es mucho más difícil de entender supongo, no la entiendo ni yo. No creo q sea algo tan terrible q los padres queramos hacer lo q hacen los demás, aunque también estoy de acuerdo q en muchas ocasiones me resulta absurdo hacer pasar a mi hijo por cosas q el no entiende y hasta le pueden molestar en cierta medida y sufro al ver q lo pasa mal con ello. Pero es q también sé q haciéndole pasar por cosas q podemos decir “normales” (a mí también me parece una chorrada Papa Noel, la dulce Navidad y detesto los centros comerciales y de pequeña le tenía pavor a Papa Noel) se va adaptando más a todo, mi hijo necesita pasar por experiencias incluso por las q no le agraden, no podemos apartar todo aquello q no le agrade porque tienen esa sensibilidad, tienen q acostumbrarse q lejos de hacerle daño (sí en el momento será molesto) le beneficiará. Además yo es q ya hago las cosas le gusten o no, a veces a lo bestia, no como debería de ser tratado por su autismo. Por ejemplo antes bañaba a mi hijo, bañera llena de agua o nada, no soportaba la ducha en la cabeza, se ponía histérico. Cuando empecé a ir a llevarlo a piscina (bendita sea), pues me cansé de lo tonta q estaba demostrando ser y además me cansaba tb físicamente de tanto rollo, lo llevaba a piscina, lo vestía y en casa otra vez a quitar ropa y preparar bañera… un lío, yo quería q mi hijo saliese ya listo como los demás. Pues nada, hubo un par de días en el vestuario de la piscina de gritos q parecían aullidos de lobo y ahora siempre lo ducho 🙂 Q mala he sido con mi hijo q ahora la ducha para él es algo NORMAL,(su monitor tb le obligaba a pasar por la ducha antes y después de la pisicina). Sé q no es lo mismo la foto con Papa Noel, pues es un día y es algo muy extraordinario pero es q en la vida hay muchas cosas q son así, no todo es rutina. Para mí es un gran satisfacción ver como supera pequeñas cosas q para él en un momento dado han sido un auténtico vía crucis. Y el q se enfrente a una situación novedosa aislada y a otra y a otra aunque cada una de ellas sea diferente, lo enriquecerá también
    Y el q se piense en los niños con autismo tanto para hacerse una foto con Papa Noel como para lo q sea me parece fantástico, creo q siempre vemos como los demás van a sitios y hacen cosas q nosotros no podemos, y no digo q las hagamos porque nos den la oportunidad, es cosa de cada cual, tampoco los padres de los niños “normonoséq” hacen todo las mismas chorradas, casi, pero no. Lo bonito es q podamos tener la oportunidad q tienen los demás de hacer las mismas cosas, a pesar de q no sean comprendidas por nuestros hijos, o al menos en un primer momento. Al menos podremos estar en más sitios, ojalá se contagie en todo (eso sí, no estoy muy de acuerdo en las horas en q sólo es para ellos, no veo bien q estén aparte de nadie, si no tienen preferencia en la cola, como hay en otros sitios, a esperar, dé la risa q dé, hay q enseñarles a estar en una cola también, q tengan autismo no quiere decir q vayan a vivir “asilvestrados” por siempre, lo más bonito de esa foto es q se pueda hacer, no el recuerdo de ella)

  6. Avatar
    Beatriz

    “si llamamo normotípicos a los normales estamos yendo en contra de su derecho a ser diferentes”
    El único que afirma que los neurotípicos son normales aquí eres tú 😉
    Ellos reivindican contínuamente su derecho a la diferencia: las asociaciones LGTB están llenas de neurotípicos pidiendo respeto por su diferencia (súper respetable, por supuesto), las asociaciones basadas en identidad racial o cultural hacen lo mismo, los fieles de determinadas religiones que en ciertos sistemas culturales son minoritarias también hacen lo mismo. Las clases altas lo hacen. Las clases bajas lo hacen. ¡Hasta los pelirrojos!
    Entonces, ¿cuál es exactamente el problema?. Yo exijo el respeto hacia mi diferencia, mi neurodivergencia, porque, por suerte, puedo. De paso exijo el respeto hacia los autistas que no pueden expresar sus reclamos porque me veo obligada y porque creo que la situación a la que se enfrentan ellos y sus familiares, desde el punto de vista político y económico, es tremendamente injusta (¿dónde está esa escuela inclusiva? ¿dónde?). Del mismo modo también me involucro en luchas políticas mano a mano con personas neurotípicas (o no necesariamente), porque también las considero mías. Y, además, como mujer, y como feminista, también reclamo mi igualdad en la diferencia (y ahí sí que se cruza el feminismo con las reivindicaciones de los neurodiversidad: porque se está infradiagnosticando y dejando abandonadas a las niñas EA en función de unos test que contemplan criterios culturales relacionados con los roles de género)

    “Por favor que alguien me mande un manual sobre cual es el comportamiento normal de un niño”
    Eso no existe; no hay comportamientos normales, pero sí típicos y más o menos comunes. Eso es lo que quiero/queremos decir.

    Espero que entiendas más o menos lo que te estoy contando… Te pido disculpas si te resulta brusco; no es mi intención tampoco.

  7. Avatar
    david abano

    Hola desde Badajoz. Tengo 2 hijos, uno de ellos con autismo. En cuanto al uso del término normotípico para hablar de los niños “normales”, me parece una etiqueta poco respetuosa con la diversidad, y que debería dejar de utilizarse. Si aceptamos que hay un comportamiento normal y típico, entonces el coportamiento de algunos de nuestros hijos es anormail y atípico. Si nos quejamos de la etiquetación de nuestros hijos, pues no hagamos lo mismo con los hijos de los demás.
    Gracias y un saludo.

    • Avatar
      Beatriz

      Bueno, y ¿qué pasa con mi derecho a la diferencia? ¿Acaso es “mala” esa diferencia [en consecuencia, no sólo debería intentar parecer “normal”, sino que debería “curarme” y ser “normal”] o acaso no existe? El concepto de neurodiversidad es un concepto hecho por autistas, con un importantísimo trasfondo (lo más importante: no somos “enfermos”) y cierto paralelismo con el concepto de biodiversidad. No creo que nos auto-discriminemos: estamos reclamando respeto, nada más. Para nosotros y para tu hijo. No te entiendo
      es.wikipedia.org/wiki/Neurodiversidad

      • Avatar
        david abano

        Pero al llamar normotípicos a los demás, estamos asumiendo que los no normotípicos son anormales, o anormotípicos!!! Y si llamamo normotípicos a los normales estamos yendo en contra de su derecho a ser diferentes.
        Por favor que alguien me mande un manual sobre cual es el comportamiento normal de un niño.
        Un saludo

      • Avatar
        Beatriz

        No; el problema es que partes de una hipótesis errónea. La palabra es “neurotípico” (neurótico típico) y es “típico” y no “neuronormal” ni “normotípico”, porque “típico” es un concepto más bien matemático y funcional que se refiere a lo más común, a lo que se da en una mayoría de los casos. Nadie dice que los neurotípicos tengan un comportamiento “normal”, porque eso, en biología, no existe: será un tipo puro de sujeto ideal inexistente y con base en suspuestos metafísicos. Los neurotípicos son, simple y llanamente, mayoría. Eso no quiere decir que sean “mejores”. Las personas autistas, desde el BAF hasta el Kanner, no somos mayoría, somos neurodivergentes, y la afirmación de nuestra neurodiversidad es una forma de reclamar igualdad en la diferencia, respeto a nuestra diferencia. El respeto no es “tolerarnos”, ni llamarnos “angelitos”, ni tener que escuchar “pobrecita, es autista.. con lo inteligentes que son, ¡cuánto debe sufrir!”. Es respetarnos como personas diferentes, pero no inferiores, y valorar nuestras aportaciones a la sociedad y a la Academia, y entender, de paso, que tampoco sufrimos tanto… Yo he nacido así: para mi, todo esto, mis patrones de pensamiento, son muy “normales”. A nadie parece molestarle ya la diversidad sexual, ¿Verdad?. Entonces, ¿Qué pasa? ¿Por qué mi neurodiversidad molesta? ¿Por qué tengo que estar yo “fuera de la fila”? Pues no tendría que ser así. Y para que no sea así lo que hay que hacer es reconocer como postiva la diferencia, no intentar borrarla, como cuando los niños pequeños se tapan los ojos pensando que, si no ven algo que no les gusta, va a desaparecer (actitud muy de político, por cierto)

        Resumiendo: normotípico es un término erróneo. No se usa. En uso, por los activistas pro-neurodiversidad más o menos silenciosos, está el concepto “neurotípico”, que no implica “normalidad”, sino “frecuencia”

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    Nuria

    Tu respuesta no tiene hilación lógica con lo que he dicho.
    No tengo porqué respetar tradición alguna. Los actos deben respetarse en función de su adecuación a la realidad, su utilidad, los beneficios que se obtengan de los tales actos, o por el razonamiento lógico que los justifique. Lo único que demuestra el acto de llevar a un niño a pasar un mal rato intencionadamente por un deseo egoísta es que esos padres no están capacitados para educar en el respeto, puesto que no lo sienten por su propio hijo. No se trata de llevar al niño al médico o a que aprenda algo: se trata de obligarle a sufrir en nombre de una mentira injustificable, llevándole a un lugar extremadamnete desagradable para cualquier persona con más de dos neuronas conectadas.
    Ni el número ni la repetición de un acto odioso lo justifican. Y no tiene ninguna relación con la ayuda que a veces puedan llegar a necesitar los invidentes, los cojos, los saltimbanquis o los pilotos de fórmula uno.

  9. Avatar
    maria

    Nuria primero deberias de respetar las tradiciones que millones de familia año tras año esperan con mucha ilusión y de lo que se trata es que los niños con autismo y sus familias estas como muchas otras cosas se lo pongan más fácil y puedan tener las mismas oportunidades. Piensa que tu ahora misma te quedas invidente y para poder tener un poco de dependencia e ir a muchos sitios necesitas que te ayuden.. pues esto es igual..

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    Nuria

    Por más vueltas que le doy, no consigo imaginarme a santo de qué querría nadie forzar a un niño a hacer algo tan estúpido como fotografiarse con ese espanto, mucho menos me explico que se le ocurra a personas que en teoría deberían estar cuidándole.

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