Anuncios

Consideraciones al DSM-5: ¿Un avance o un paso atrás?

Print Friendly, PDF & Email

Aunque el DSM se supone que es el manual de la Academia Norteamericana de Psiquiatría, y por tanto a quienes no viven en los EE.UU. debería darles exactamente igual su contenido, la trascendencia que este manual tiene allende fronteras es demasiado importante como para ignorarla. Se está convirtiendo en una especie de Coca-Cola diagnóstica, que sirve en China, en Islandia o Nueva York. Y al igual que la bebida, parece tender hacia ciertos intereses particulares y no generales.

Creo que cualquier persona que lea el citado manual, o la versión que está en proceso de convertirse en la ultima versión, se verá identificado, detectará que padece un sinnúmero de trastornos psiquiátricos y sentirá una necesidad irrefrenable de aderezar su vida con píldoras destinadas a “sanar” sus presuntos trastornos. A priori, estas afirmaciones pueden causarnos cierta hilaridad, sonar a divertidas, incluso usarlo a modo de juego para ver cuantos trastornos tenemos; pero si profundizamos en el tema la cosa pierde toda su gracia y adquiere tintes preocupantes.

Doctor Allen J. Frances

La revista Psychiatric Times publica un artículo del Doctor Allen J. Frances, donde se trae a colación el peligroso derrotero que el DSM en su 5ª edición está adquiriendo en lo referente a la infancia, así como los posibles peligros a los que nos enfrentamos con la aparición de determinadas modas diagnósticas. Muchas de ellas asociadas a fármacos que en definitiva no van a “curar” absolutamente nada, aunque si pueden provocar problemas que antes no existían y que haya que tratarlos con otros fármacos. Muchas de las propuestas del DSM-5 no tienen una justificación razonada o apoyo científico profundo, pudiendo generar un sobre-diagnóstico y un uso excesivo de medicamentos.

Aunque el artículo es en su totalidad muy interesante, destacaría en particular uno de los párrafos: “La primera acción del grupo de revisión científica fue emitir un cheque en blanco que permita a la psiquiatría infantil iniciar otra moda diagnóstica. La psiquiatría infantil ha estado en una borrachera imprudente de sobre-diagnóstico con no menos de tres falsas “epidemias” en su haber: El trastorno bipolar infantil, el déficit de atención y el autismo. Increíblemente ahora aparece el DMDD como un diagnóstico nuevo y no probado por completo y, sorprendentemente, el grupo de revisión científico lo ha aceptado sin rechistar”.

El nuevo trastorno denominado “Disruptive Mood Dysregulation Disorder” (DMDD, también conocido como “Temper Dysregulation”) permite un diagnóstico nuevo ante conductas que, en muchos casos no tienen nada de trastorno y mucho de humanas y deja clara la postura del DSM-5, donde muchos de los trastornos ni siquiera tienen el aval de una evidencia científica que apoye o refrende la inclusión de este nuevo tipo de trastornos de la infancia. Posteriormente, este tipo de trastornos de la infancia son “tratados” con fármacos antipsicóticos, que no olvidemos, solo en los EE.UU., se han convertido en un jugoso negocio de 15 mil millones de dólares anuales.

En Autismo Diario hemos dedicado mucho espacio a hablar sobre las ventajas/desventajas del uso de fármacos antipsicóticos en niños, así como de la excesiva facilidad de algunos profesionales de la medicina a la hora de recetar este tipo de fármacos. Incluso partiendo de la absoluta buena fe del médico, la influencia que este recibe sobre la “importancia y beneficios” del uso de fármacos en niños es muy fuerte mientas las desventajas apenas adquieren relevancia.

Aunque cada día más voces se alzan desde la propia profesión médica, advirtiendo que, por norma general, las desventajas superan a las ventajas, seguimos ante una postura de “hipermedicalización”. Donde niños de muy corta edad reciben recetas de medicamentos para tratar “casi todo”. El problema es que en este “casi todo” solo observamos conductas consideradas impropias, desde una actividad importante (en muchos casos no existe la hiperactividad pero se medica igualmente), falta de atención (ser despistado ahora es un trastorno), presentar determinadas conductas desafiantes (rápidamente somos bipolares), o cualquier otro tipo de conducta que se salga de la línea del niño bueno.

En el caso de los Trastornos del Espectro del Autismo, este tipo de conductas pueden ser incluso catalogadas de “normales”, ya que son propias del trastorno es sí. Pero para eliminarlas sencillamente medicamos al niño, aunque tenga 3 años. El uso de este tipo de medicamentos que afectan directamente al funcionamiento del cerebro debería de ser considerado muy seriamente, ya que este tipo de medicamentos no curan absolutamente nada y en muchos casos presentan una interminable lista de peligrosos efectos adversos y muy pocas ventajas. Y no hablo solamente de consideraciones éticas en el uso de antipsicóticos en niños, sino de efectos directos y visibles en su salud. A día de hoy no sabemos con exactitud que efecto produce el uso prolongado de este tipo de medicamentos en niños, por tanto los experimentos que los hagan con gaseosa y no con nuestro hijos.

Otro de los factores preocupantes está relacionado con la mezcla de sustancias. Si tenemos un niño que esta tomando medicación contra la epilepsia, ¿sabemos con exactitud que efectos va a tener mezclar estos fármacos? La verdad es que a día de hoy no se sabe con exactitud. En Bioquímica existe una máxima: 0 + 0 = 7. Y es que una sustancia, a priori inerte, combinada con otra sustancia igual de inerte, pueden provocar un efecto no previsto y totalmente diferente al esperado. El uso de medicamentos psiquiátricos en niños debe tomarse muy en serio, no es lo mismo el uso de antiepilépticos que antipsicóticos. Los primeros tratan la epilepsia, que en sí misma produce muchos problemas a los niños (Tengan TGD o no), los segundos tan solo se usan como inhibidores de determinadas conductas, aunque en realidad no siempre funcionan. El uso de antipsicóticos debe abordarse solo como un coadyuvante -de uso temporal- a las terapias y no como una “solución” a largo plazo y siempre bajo un estricto y riguroso control médico.

Otra de las parcelas del DSM que están creando de forma insistente una gran confusión son los Trastornos Generalizados del Desarrollo (en inglés Pervasive Developmental Disorder o PDD), que se han convertido en el saco de la confusión, incluyendo los datos sobre prevalencia. Este baile de cifras, siglas y otras lindezas han conseguido que nadie sepa exactamente que es cada cosa.

En la versión actual del DSM (IV) los Trastornos Generalizados del Desarrollo incluyen: Autismo, Síndrome de Rett, Trastorno desintegrativo de la infancia, Síndrome de Asperger y Trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Pero en la nueva versión pretende “simplificar” esta clasificación actual creando si cabe más confusión aun. A veces generalizar puede ser muy útil, pero en este caso generalizar y meter a todo el mundo en el mismo saco no parece ser una buena idea.

En la nueva versión se pretende englobar todo en los Trastornos del Espectro del Autismo. En una especie de etiqueta única. Personalmente creo que es un error, una persona con Autismo severo no tienen absolutamente nada que ver con una persona con Asperger. A su vez un TGD no especificado no tiene nada que ver con los dos anteriores. Con lo cual meter a todo el mundo bajo la misma definición crea una serie de problemas. Por ejemplo, una persona que durante muchos años ha vagado entre diferentes gabinetes buscando el nombre a su problema, un día recibe un diagnóstico de síndrome de Asperger, esto puede dar cierto respiro a esta persona, y le va a ayudar incluso a comprenderse a sí mismo, o a entender que sus conductas tienen un por qué. En el caso del autismo, puro y duro, debemos entender que es como una larga escalera, donde cada peldaño puede representar un distinto nivel de afectación, que no de severidad. Podemos encontrar a personas que presentan un carencia absoluta de lenguaje, y una serie de conductas severas, pero luego disponer de una gran capacidad intelectual. También nos encontraremos con personas que han evolucionado muchísimo, pero siguen presentando ciertos patrones propios del autismo. Y luego encontraremos a niños que en su niñez puntúan para ser incluidos dentro del TGD y en muchos casos dentro del autismo, pero que a partir de una determinada edad (generalmente entre los 5 y los 8 años) estos “síntomas” desaparecen o se diluyen de forma importante, desapareciendo por tanto el diagnóstico previo.

Todo este baile de siglas, diagnósticos y definiciones que en esta nueva versión pretende englobarse todo dentro de los Trastornos del Espectro del Autismo es en mi opinión un error. ¿Qué tiene que ver una persona con Síndrome de Asperger con otra con Autismo? ¿O una persona con TGD ne y otra con Trastorno desintegrativo de la infancia? Pues en muchos casos casi nada. Los únicos puntos donde el Asperger puede caminar muy parejo al Autismo es en los casos de Autismo de Alto Funcionamiento, que a partir de la adolescencia pueden mostrar muchas semejanzas. Pero aun y así estamos ante dos cosas diferentes.

Y aquí entramos también en dos nuevos aspectos, el del sobre-diagnóstico o error diagnostico por una parte y por otra las etiquetas. En los EE.UU. aproximadamente el 25 % de los niños que recibe un diagnóstico de TGD lo pierde entre los 5 y los 8 años de edad. Ya sea porque ha tenido una puntuación inicial que hacía sospechar de un posible trastorno y que posteriormente ha evolucionado adecuadamente o por un fallo en el diagnostico. Este sencillo dato nos hace cambiar los datos de prevalencia. Donde además no debeos confundir la prevalencia del autismo con la prevalencia del TGD, ya que este error se comete con demasiada frecuencia. La prevalencia del TGD se estima que en los EE.UU. es de 1/150 a nivel nacional, las cifras bailan considerablemente entre unas zonas y otras. Sin embargo hablamos de la prevalencia a nivel de infancia, estos datos van descendiendo a medida que avanzamos cronológicamente. Los diagnósticos se afianzan y los métodos de cribado mejoran, y por tanto la prevalencia desciende.

Pero en cualquier caso, tanto los padres en el caso de niños pequeños, como los propios afectados, necesitan saber qué pasa, el por qué de esas conductas diferentes, necesitamos que tengan un nombre y unos apellidos, aunque a nivel de intervención temprana el trabajo sea casi el mismo. Pero todos no podemos llamarnos Pérez. Aunque haya muchos Pérez, aglutinar diversos trastornos que poco o nada tienen que ver entre ellos, ya era excesivamente arriesgado en el caso del TDG, pero eliminar las sub-clasificaciones para unificarlas considero mucho más arriesgado aún. En cualquier caso, este es un tema muy complejo, y que quizás genere tantas opiniones como personas opinen.

Anuncios

Sobre El Autor

Daniel Comín
Director de la Fundación Autismo Diario

Ex-Director y Ex-Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos. Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica. Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Ex-supervisor de los programas de investigación de la Fundación Autismo Diario. Director Ejecutivo del Centro Iberoamericano de Referencia para la Atención de Desórdenes del Neurodesarrollo (CIRADEN) Miembro de AETAPI - Asociación Española de Profesionales del Autismo. Padre de un adolescente con autismo. @danielcomin en Twitter

17 Respuestas

  1. Avatar
    Isabel

    Excelente artículo y excelentes reflexiones. La verdad es que la llegada del DSM-V está siendo tan temida como ansiada. La nueva clasificación ( o desclasificación, mejor dicho) va a afectar a los diagnósticos europeos, y servirá a muchos como pretexto, como bien dices, para medicar a los menores por absolutamente cualquier conducta propia de su edad. Hay ocasiones en las que la medicación es inevitable: mi peque de 7 años ha sobrevivido sólo con terapia hasta hace un año. Yo no era partidaria de que iniciase el tratamiento farmacológico pero, lejos de hacerle un bien, le perjudicaba sin saberlo porque su sufrimiento era mayúsculo: auto lesiones, crisis, intolerancia absoluta a cualquier ruido, rechazo a cualquier color, textura, olor o sabor desconocido. Con la medicación ha mejorado, pero en absoluto ha sido la panacea. La lucha sigue cada día, como en los hogares de muchos de vosotros.
    Hay un apartado que me ha llamado especialmente la atención: ¿un TGD ne es aquel que conforme pasan los años mejora y se atenúan los síntomas? Gracias por vuestra labor.

    • Avatar
      Beatriz

      No necesariamente se atenúan 🙂 A veces, si; a veces, no. Depende de muchos factores. En mi opinión, depende más del refuerzo familiar, el entorno sociocultural y la capacidad de mímesis (porque de ahí viene la atenuación, que es más aparente que real) que del cuerpo (utilizo a propósito este término) del niño o la niña. Si nos centramos en este aspecto corporal y afirmamos que hay un patrón de desarrollo atípico en la persona nos referiríamos, únicamente, a aspectos relacionados con estructuras cerebrales, neurológicas… Dejaríamos de lado el aspecto psicosocial y sería una explicación muy incompleta,ya que este aspecto cobra una importancia mayúscula, especialmente, cuando hablamos del EA (Espectro Autista). No cabría hablar de cambios en el desarrollo atípico y daríamos a entender (esto pasa) que el desarrollo ha sido ralentizado en todos los aspectos (cuando no necesariamente el desarrollo cognitivo resulta afectado, por ejemplo)

  2. Avatar
    Beatriz

    Sí que hay modas: son dos tendencias que se cruzan. Por un lado, criminalizamos al “enfermo mental” (sigo buscando un órgano que se llame “mente” y que sea susceptible de enfermar y, por ende, de curar.. pero no lo encuentro, así que debo estar buscando en libros equivocados… ejm). Fíjate en el caso de Kim Dotcom (el de Megaupload), en como corrieron los periodistas a “diagnosticar” al un presunto delincuente como Asperger (o José Bretón; en vez de decir que es una malísima persona decimos que es bipolar: él estará encantado porque –>). Por otro lado, hay quien quiere considerarse a sí mismo como enfermo mental, porque así, medicación mediante, ya no se le puede (no sé por qué) exigir responsabilidad moral en sus acciones y conductas. El caso es encontrar una explicación que escape a la responsabilidad del sujeto, de naturaleza biológica, para salir indemne de sus barbaridades.

    Entonces, se generan modas. Hace unos años estaba de moda el trastorno bipolar. Luego fue el boom de la Personalidad Límite y, ahora, del TDAH

    Si bien es MUY CIERTO que muchos niños tienen verdaderas dificultades para mantener la atención durante periodos de tiempo medianamente largos y que esa dificultad puede tener su origen en el propio cuerpo y, entonces, hasta cierto punto, escapa a su control, también hay que reconocer que, ante un niño vago, tendemos a exculparle y buscar la explicación en un trastorno. Por ejemplo, Francisco acaba de decir que igual es una niña de altas capacidades que se aburre. ¿?. Es verdad que los niños y niñas superdotados/as tienden a aburrirse (a->b), pero no podemos darle la vuelta al condicional (b->a)y decir que todos los niños que se aburren son superdotados, porque es una falacia formal muy vieja y que nos la conocemos muy bien todos.

    Por cierto, medicar alegremente a niños menores de 14 años debería vigilarse estrechamente, porque ni pueden predecir satisfactoriamente las consecuencias, ni el paciente puede valorar adecuadamente si los efectos secundarios pesan más que el propio “trastorno”, ni puede dar su consentimiento crítico e informado. Lo último no sería un problema de no ser por las dos otras “pegas” a la medicalización de la infancia, dado que muchos adultos tampoco están dicha disposición (esta situación no es culpa del sistema educativo, sino del marketing farmacéutico)

    Sobre tu hijo… Es francamente difícil un diagnóstico definitivo antes de los 10-11 años; como yo había empezado a hablar y leer muy pronto, estaba atenta (a los ojos no miraba) primero me colgaron el cartel de “altas capacidades” y asociaban mis problemas a eso (hacer eso a una niña de 5 años es una auténtica barbaridad, amén de un sinsentido, independientemente de la veracidad que pueda cobrar después, porque no es verificable en modo alguno en niños tan pequeños). El Asperger se conocía de antes y se hablaba en los círculos de expertos, pero no fue hasta 1996 cuando aparece como categoría diagnóstica y, otra vez, me endosaron un cartelito 🙂 (al menos, esclarecedor, pero también fatalista, dramático)
    Lo que quiero decir, también, es que la relación del paciente (Tu hijo) con el clínico es bidireccional y que los criterios diagnósticos no son más que un conjunto de síntomas cerrado que admite poco o nada la observación diaria de madres, padres y profesionales.Sólo espero que los profesionales no caigan en la pseudociencia y se dediquen a hacer predicciones imposibles y cávalas con tu hijo.

    “A mí me preocupa porque yo me he cruzado con supuestos buenos psicólogos q hasta me dijeron q mi hijo lo q tenía era como un retroceso, o una regresión, como si volviese hacia atrás con el motivo del nacimiento de mi hija y eso q ya tenía un diagnóstico de Autismo por otro lado y se lo había mostrado”
    A mi esto me suena a psicoanalista… ¿me equivoco?

    Sólo te puedo asegurar una cosa, contra prejuicios muy arraigados: si tu hijo es autista…

    a) no necesariamente va a tener deficiencias cognitivas, porque la proporción en la población neurodivergente es igual a la proporción en la población neurotípica en cuanto a altas, medias y bajas capacidades intelectuales. Por otro lado, date cuenta de que la “inteligencia” es un concepto muy impregnado de ideología y se refiere, ni más ni menos, a “lo que miden los test de inteligencia”. Muchos border-line (IQ alrededor de 70) desarrollan estrategias compensatorias que les permite llevar una vida autónoma y satisfactoria; el mundo está llenó de borderline’ s muy válidos
    b) no es culpa tuya. NO es que seas mala madre. Esas teorías, desacreditadas absolutamente a día de hoy, que cargan la responsabilidad sobre la figura femenina de la familia – argumentando que no ha sido cálida, empática, dulce y abnegada (o sea, que no hay cumplido sus roles sexuales) – responden a una imagen estereotipada de la mujer, de gran arraigo cultural y rancio abolengo, pero machista, al fin y al cabo. Ni caso…

    “Gracias por tu recomendación me intersaré por Laing. Es un honor para mí q me contestes, no sé si con esto seré algo discriminatoria, pero es q nunca antes lo había hecho alguien con Síndrome de Asperger, ya sé q hay muchos, pero no he tenido la suerte, para mi curiosa fascinación, es algo muy especial, así q no puedo fingir q me siento como si hablase con cualquiera.”

    No me siento discriminada, pero sí me resulta curioso; al fin y al cabo, yo soy una “cualquiera” 🙂 Por el momento soy una simple estudiante y comentarista de blogs, jeje

    Saludos, Melina 🙂

  3. Avatar
    Melina

    El otro día una amiga mía me llamó muy preocupada diciéndome q estaba llevando a la niña (q cumple mañana cinco años) al psicólogo pq cree q tiene Hiperactividad y Déficit de Atención, la profesora le dió quejas de que es una niña “muy activa” q no para, q no atiende…y mi amiga leyó cosas sobre el tema y cree q su hija lo tiene, y el psicólogo indeciso, no le dice q no, le dice q aun es un poco pronto.., me pidió mi opinión aunque yo no spy quien… pero antes de q le cuelguen un san benito injusto a la criatura, un no rotundo, su madre le habla y ella no le contesta o le dice algo y luego la niña no se acuerda o se crea su película (según la madre), lo único q yo he visto es una niña con mucha imaginación, q no le interesan las cosas q le están diciendo para ver si luego se acuerda, sí es inquieta, pero porque le gusta jugar, eso es malo?, puede estar tiempo sentada tranquilamente y duerme muy bien de noche sin “ayuda”, pero quizá sea una niña q puede molestar, y ahora todo lo q se salga de lo políticamente correcto ya es un trastorno y como los padres y los profesores y demás de la sociedad se agobian a la mínima pues ala un trastorno y así ya le damos una píldorita y así de paso se creeran para quitar su culpabilidad q la ncesita en lugar de educar, y ahí tendremos a las criaturas drogadas creciendo así. Con esto no estoy diciendo q no existan casos en los q no haya q medicar, pero con mucho cuidado y control, pero se está sobremedicando mucho, se está sobrediagnósticando mucho y la gente tiene mucho miedo a q sus hijos tengan algo y quieren q sean todos los niños iguales dentro de unos patrones

    • Avatar
      Beatriz

      El “enfermo mental”, el “loco” o, ahora, el “trastornado”, siempre ha sido el etiquetado como perturbador desde la sociedad y la clase dominante; te recomendo leer a Laing al respecto. Él explica como fue la clase aristocrática la primera que institucionalizó en Manicomios a sus miembros molestos

      Pero respecto a la etiqueta, diagnostiquen o no a la niña de tu amiga… NO te preocupes tanto, de verdad. Si la madre es sensata y la Orientadora/Psicóloga tiene dos dedos de frente no habría de suponerle un problema de por vida tan grande como te lo puedas figurar. No soy la única Asperger – y mi caso nunca ha sido un caso “leve” dentro del SA – diagnosticada que ha finalizado estudios superiores y tiene un pronóstico laboral normal (o sea, malo; como todos los jóvenes licenciados o doctores en tiempos de crisis), ni faltan en las Universidades alumnos TDAH. Está lleno (y de trabajadores de bancos, y de barrenderos, y de todo lo que te imagines)

      • Avatar
        Melina

        Buenas, Beatriz.
        Gracias por tu recomendación me intersaré por Laing. Es un honor para mí q me contestes, no sé si con esto seré algo discriminatoria, pero es q nunca antes lo había hecho alguien con Síndrome de Asperger, ya sé q hay muchos, pero no he tenido la suerte, para mi curiosa fascinación, es algo muy especial, así q no puedo fingir q me siento como si hablase con cualquiera.
        A mí me preocupa porque yo me he cruzado con supuestos buenos psicólogos q hasta me dijeron q mi hijo lo q tenía era como un retroceso, o una regresión, como si volviese hacia atrás con el motivo del nacimiento de mi hija y eso q ya tenía un diagnóstico de Autismo por otro lado y se lo había mostrado “no q va, tu hijo mira a la cara, está atento… no puede ser Autismo blabla..”, con logopedas q me decían lo mismo o incluso q me decían q no lo habíamos estimulado lo suficiente.
        Con la Hiperactividad me parece de risa lo q está pasando, en seguida decimos q un niño es hiperactivo, y si no lo es pues q suerte, pero y si no lo es y lo hacen? Ya sé q parece surrealista. Pero es q si a una madre le dicen en el cole q su hijo tiene papeletas de ser tal cosa, es muy probable q hasta se lo crea y hasta q dé con un psiquiatra q le recete unas pastillitas, como yo de pequeña q tomé mucho antibiótico si necesidad porque de aquella se estilaba mucho darnos antibiótico a la mínima, todo lo contrario q ahora. Pero jugar con trastornos de este tipo y con fármacos no es ninguna broma. Además es insoportable ver como cuando un niño es inquieto y revoltoso asaltan las dudas, cuando lo preocupante es ver como papan tele y comen bollycaos y porquerías de bolsa empotronados. Hasta mi madre!! el otro día me dijo “es q yo soy hiperactiva” ayyy porque es mi madre… pero le expliqué q no, q sólo era una agonías y q nos ponía a todos de los nervios, y q de Hiperactividad no tiene nada, aunque eso sí, me he fijado q muchas veces no me escucha y ella mira q habla…, como tanta gente. Y así hay mucha gente q confunde un trastorno con un carácter, y ahora está tan de moda la Hiperactividad y no sé si atreverme a decir q hasta el Autismo, por desgracia.
        Saludos.

    • Avatar
      Francisco

      Y ¿aprende rápido? ¿tiene buen rendimiento académico? ¿qué tal si es una niña con altas capacidades y simplemente se aburre porque aprende más rápido que el promedio y pierde el interes por las actividades repetitivas?

      • Avatar
        Beatriz

        NO, si es que….. diagnosticamos con una alegría….
        ¿Y qué tal si no lo es?¿Y si tiene, verdaderamente, déficit de atención? ¿Y si es, sencillamente, vaga y perezosa?

        ¿Y si lo es? ¿Su elevada capacidad intelectual justifica su aburrimiento
        ? ¿Hace que no sea necesario el repaso?
        ¿Habrá que ponerle videoclips a la niña superdotada de turno para que no se aburra en clase o habrá que forzarla un poquito a integrarse en una vida de trabajo duro y arduo, que no siempre es divertido, para que el día de mañana todos y cada uno de nosotros – la primera, ella – podamos beneficiarnos de su alta capacidad intelectual y su talento, desaprovechado demasiado a menudo por mitos de pedagogos como este?
        Falacia formal de afirmación del consecuente:
        Si es superdotada, entonces se aburrirá en clase
        De ahí sacas:
        Si se aburre en clase, entonces es superdotada.

        ¡AY!

        Saludos

  4. Avatar
    Javier

    Hola

    Estoy de acuerdo con lo que dices sobre la medicación.

    Pero no van a meter a todos (Asperger, Autistas y TGD-ne) exactamente en un mismo saco, meterán a todos en la clasificaciónde “TEA” pero a cada ellos, según el borrador, se le asignará un diferente “nivel” dentro del espectro, y ese nivel determina su funcionalidad.

    Las características primarias de los TEAs son las mismas, solo varían en severidad según que tipo de TEA sea (Asperger, autismo o TGD-ne), y estas diferencias marcadas por la severidad serán indicadas por los diferentes niveles de TEA, esto según el borrador que he leído.

    Otra cosa positiva es que no se clasificará lo “profundo” del autismo según el CI, hay autistas, como los de un video que vi en otro artículo sobre Autismo e inteligencia, que a pesar de estar muy afectados, no tienen retraso mental, y esto se tendrá en cuenta en el nuevo manual.
    El retraso mental se tomará como algo que afecta a la vida de un Autista, pero no algo causado ni con comorbilidad con el autismo

    O al menos, esto fue lo que entendí al leer el borrador

    Saludos

  5. Avatar
    kayra

    excelente artículo me gustarían leer mas sobre este tema. Muchas gracias!

  6. Avatar
    Angela Corredor

    Creo que globalizar la etiqueta hace más fácil medicar automáticamente (para infortunio de nuestros hijos). El niño llega al consultorio con algunos rasgos de autismo pero como encaja dentro del bloque Trastorno Autista entonces fácil: Risperdal. Conozco dos casos cercanos donde la medicación casi les cuesta la vida a un par de chicos. Es que ni siquiera evalúan el estado fisiológico, hígado, riñones, corazón, para proceder a la medicación. En verdad que el DSMV no ayuda mucho a nuestros hijos y si respalda a los psiquiatras y el mal hábito de medicar indiscriminadamente.

  7. Avatar
    Cristian

    La muchas veces injustificable sobremedicación pareciera ser una respuesta a lo que esta “mas a mano” para agilizar procesos. Error.

    El sobrediagnóstico y el “etiquetaje”, una parte de la veces, creo , se da para “una orientación rápida” de como desarrollar un abordaje en el caso de algún paciente del cual no se tenga un diagnóstico claro.
    Error.

  8. Avatar
    Jesús

    Personalmente, nunca me ha gustado ni me gustará el DSM… soy estudiante de 5º de L. psicología y sinceramente creo que ese libro es más peligroso que beneficioso. No debemos aplicar la lógica matemática a las personas de 1+1 = 2 con las personas no funciona y esa es la gracia de la psicología, que hay algo más!!. Y da miedo como la gente coge el manual y ale…. cumples a), b) y c) pues tienes un trastorno bipolar con 6 añitos….
    Yo creo que todo esto es un retroceso, un 5º paso atrás que son las versiones que lleva este manual.
    Pienso que hay demasiados intereses, aunque concretamente y sin dar muchas vueltas, esta claro que detrás de todo esto están las grandes farmacéuticas, las mismas que crean primero el problema para luego vendernos la cura. Demasiado poder hemos dejado que cojan… demasiado.
    Esta es solo mi opinión.

    • Avatar
      Beatriz

      Ojalá aplicasen la lógica matemática; de hacerlo, todo sería mucho más sensato
      A estos los pondría yo a leer a Szazs

    • Avatar
      Paco padre niña TEA

      Jesús, ¿eres el de Nazaret….? Totalmente de acuerdo. Hasta las narices de que se aplique la empírica a la psicología. Es fácil y cómodo cuantificar en una escala predefinida del uno al diez. Los verdaderos profesionales que no se dejan embaucar con estadísticas miran a la persona y la VALORAN INDIVIDUAL Y PERDONALMENTE. Necesitamos a psicólogos como tú, no a matematicos aplicados a la psicología.

A %d blogueros les gusta esto: