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Técnicas de neuroimagen para la comprensión del autismo

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Imagen obtenida por MRS Foto:Stony Brook University

Hace unos días se publicaba un estudio sobre el ritmo de crecimiento del cerebro en niños con autismo en comparación con el de niños sin ningún trastorno. Este estudio revelaba que el cerebro de los niños con autismo crece a mayor velocidad durante los primeros años de vida. En concreto, a los dos años de vida el cerebro de un niño con autismo es un 10% mayor en comparación al de niños sin autismo. Cuando a los cuatro años de edad se repitieron los escaners por resonancia magnética, se descubrió que los niños con autismo presentaban un mayor tamaño de la corteza cerebral. Una de las causas posibles de esta superproducción de neuronas y en consecuencia un mayor plegamiento de la superficie del cerebro podría tener un origen genético. Sin embargo, hay que profundizar más en este campo, tanto desde el aspecto de la genética como desde el estudio del propio cerebro.

Las nuevas técnicas de neuroimágen están haciendo que los investigadores den pasos de gigante en la comprensión, no solo del autismo, sino de diversas afecciones relacionadas con el cerebro.

¿De qué manera estas técnicas nos ayudan a comprender mejor el autismo?

En la actualidad podemos encontrar diversos sistemas enfocados a la neuroimagen:

Imagen por Resonancia Magnética (IRM o MRI) e Imagen por Resonancia Magnética Funcional (IRMf o fMRI). La IRM nos proporciona una detallada información sobre la anatomía del cerebro, mientras que la IRMf nos descubre que partes del cerebro se activan en función de las acciones que realiza la persona. En los últimos años el uso de estos sistemas ha sido crucial para entender parte de los mecanismos de acción y reacción del cerebro. De igual forma, tal y como indicábamos en el estudio del inicio, se han usado estas técnicas para medir el tamaño, las diferencias estructurales, etc. Sin embargo la ciencia avanza imparable y hoy se empieza a usar una nueva técnica.



La Espectroscopia cerebral por Resonancia Magnética (E-RM o MRS). Este tipo de sistema es, como lo anteriores, un sistema no invasivo que permite determinar los protones que se encuentran en el cerebro en condiciones normales, obteniendo un espectro metabólico del mismo. Este sistema, nos permite definir metabolitos en el espectro cerebral normal de H1 y determinar de esta forma la relación con la creatina. Este sistema nos aporta una información complementaria a los sistemas antes mencionados, ya que se pueden analizar variaciones de estos metabolitos para buscar alteraciones patológicas. Es decir, podemos medir las sustancias químicas existentes en el interior de las propias neuronas.

La diferencia básica entre la IRM y la E-RM, es que la primera se basa en la señal del agua, mientras que la segunda se basa en la determinación del hidrógeno (H1).

¿Qué avances nos aporta la E-RM? Por ejemplo, podemos comparar distintas funciones metabólicas a través de marcadores del metabolismo energético (Creatina), replicación celular (Colina), metabolismo anaerobio (Lactato), neurotransmisores (Mioinositol, Glutamato y Glutamina); además de macromoléculas tales como lípidos. El Glutamato, la glutamina y el GABA se cree que pueden tener algún papel específico en el Autismo.

En el mes de marzo se publicó un estudio preliminar donde se dan las primera evidencias sobre la alteraciones en los neurotransmisores relacionados con las redes neuronales que afectan al control ejecutivo y atencional. Estas alteraciones se han relacionado en la patogénesis del autismo. Otro interesante estudio de revisión “Review of neuroimaging in Autism Spectrum Disorders: what have we learned and where we go from here” ha revisado de forma sistemática un gran cúmulo de información, y los resultados van exactamente en la misma línea que hemos venido hablando. Desde identificar el cerebro de la persona son autismo como un cerebro inusualmente conectado (que viene a avalar el estudio que encabeza este artículo, cuando hablábamos de la superproducción de neuronas). Y de cómo se están empezando a relacionar los resultados de la neuroimagen no solo con la conducta, sino con las expresiones genéticas que pueden estar relacionadas. Estas pistas, relacionadas con la neurobiología del autismo son claves para que podamos comprender mejor los Trastornos del Espectro del Autismo y su fisiopatología.

Estudios Citados en este artículo:

Early Brain Overgrowth in Autism Associated With an Increase in Cortical Surface Area Before Age 2 Years

In vivo 1H-magnetic resonance spectroscopy study of the attentional networks in autism

Review of neuroimaging in Autism Spectrum Disorders: what have we learned and where we go from here


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Sobre El Autor

Daniel Comín
Ex-Director de Autismo Diario

Ex-Editor de Autismo Diario y responsable de supervisión de artículos científicos. Especializado en sistemas de desarrollo y economía sostenible. Co-autor del proyecto de formación técnica y reinserción social de África Central para United Nations Development Programme (ONU). Coordinador del proyecto de salud pública para tribus nativas de Norteamérica. Ha impartido formación, conferencias y talleres sobre autismo de forma ininterrumpida en los últimos años en 6 países. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de los Andes (Colombia), ha dado programas formativos especializados en la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE (Ecuador) y profesor externo de la Facultad de Medicina San Carlos (Guatemala), entre otras múltiples actividades. Ex-supervisor de los programas de investigación de Autismo Diario. Padre de un adolescente con autismo. @danielcomin en Twitter

8 Respuestas

  1. Avatar
    Carlos Cifuentes

    Genial!! Explicado de forma comprensible. MUchas Gracias.

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