Un mal modelo de integración escolar es perjudicial para el niño con Autismo

Una de las mayores reclamaciones de las familias de niños con Autismo es la integración escolar. De hecho, es habitual que la legislación de muchos países contemple la integración escolar como un derecho. El problema es que cumplir con este este derecho o es imposible o acaba siendo contraproducente para la evolución adecuada del niño.

¿Por qué el actual modelo de “integración” es malo?

Existen diversos factores que hacen que la “integración” escolar sea en muchos casos o inviable o una muy mala solución para el niño.

En primer lugar nos encontraremos con centros que sencillamente no están preparados. Al niño con Autismo se le escolariza en un aula ordinaria, en la cual, los apoyos son o escasos o no existen. ¿Y qué sucede? Pues que el maestro o maestra se encuentra con un aula con 20 y tantos niños (o más) y uno de ellos con autismo. El personal docente no está cualificado para atender a un niño o niña con este trastorno, y además, lo habitual es que el niño cree continuos problemas en el aula. Con lo cual, las familias de los otros niños, y por supuesto el personal del centro van a llevar a cabo todo tipo de acciones para que el niño sencillamente se vaya del centro.

En segundo lugar, sencillamente no va a ser integrado, se le derivará a un centro de educación especial y punto.

Existe una tercera opción, que son los centros ordinarios donde existen aulas de integración. Donde dos a tres profesores de educación especial atenderá a unos 6 a 8 niños (esto en el mejor de los casos) de diversos perfiles.

Hay una cuarta opción, pero esa es la buena, y las posibilidades de que un niño acceda a esas plazas son tan escasas que lo voy a obviar, ya que es la opción deseable. Una inclusión escolar real y de calidad.

Y ahora analicemos desde el punto de vista de las necesidades del niño. Nos centraremos en lo que el niño necesita en diferentes etapas y luego veremos de esas necesidades cuales cubre el modelo actual.

Cuando un niño es diagnosticado con Autismo, nos vamos a centrar en niños de 2 a 4 años, con ausencia de comunicación, estereotipias, berrinches, etc,… (Un cuadro típico de autismo), lo normal es que el niño reciba una educación porque es un derecho universal. Pero, en el caso que nos ocupa aquí todo es diferente.

La primera intervención que el niño debe recibir está orientada en dos aspectos iniciales:

  • Comunicación
  • Autonomía personal

Necesitamos que el niño tenga herramientas de comunicación válidas. Sean estas verbales o no. A su vez, necesitamos que el niño pueda ir solo al lavabo, vestirse y desvestirse solo y comer solo.

Una vez que el niño tiene comunicación, lo primero que conseguimos es reducir de forma notable sus frustraciones, berrinches, etc,… Con lo cual el manejo emocional va a ser mucho más fácil. Y al existir la comunicación podremos educar. Sin comunicación la educación es casi inviable.

Para llevar a cabo esta primera fase necesitaremos un ratio 1/1 y entre 4 y 5 horas diarias de trabajo de calidad. Como es lógico, se diseñará un modelo de intervención a la medida del niño. Debemos por tanto dar al niño una intervención intensiva y centrada en las necesidades del niño. El objetivo es desarrollar el 100% del potencial, el cual como es lógico variará en función del niño. Durante este periodo inicial, deberemos de realizar una labor paralela, la de educar al resto de niños del centro en la diversidad.

¿Nos ofrece el modelo público de integración esta opción?

En centros ordinarios, que nosotros sepamos NO.

Una vez el niño adquiere habilidades suficientes iniciaremos el proceso de integración global, el cual, también debe de realizarse durante los recreos, el comedor, etc,… Y a partir del momento en que el niño ya dispone de suficientes habilidades ya no requerirá de un ratio 1/1 de forma permanente. Pero, cuando vaya a su clase de referencia, deberá de estar acompañado por un educador o educadora con la formación adecuada. De manera que el niño tenga una correcta inclusión en el aula ordinaria. Y esto implica también formar a los compañeros, este aspecto es fundamental. Será de gran importancia el desarrollo de talleres de juegos y habilidades sociales, en los cuales, todos los niños van a beneficiarse. Y el niño con autismo será mejor integrado a todos los niveles. El modelo de co-responsabilidad educativa se impone. Todos se implican, todos se benefician.

En esta nueva fase, es muy importante el afianzamiento de las habilidades adquiridas y el desarrollo de las nuevas. Es muy posible que el niño empiece a tener mayor comunicación verbal, quizá no sea la mejor, pero esta va a ir en aumento. También es importante verificar que no existen desordenes sensoriales que alteren de forma sustancial la percepción global del niño. Es importante hacer un programa de integración sensorial en caso de que el niño lo requiera, así como trabajar psicomotricidad. Estamos también preparando al niño para la lectoescritura, y para ello es importante que tenga suficientes recursos. Va ha haber un antes y un después, a medida que las capacidades lectoras del niño aumenten, también lo harán sus capacidades de comprensión oral. Aunque no debemos olvidar que los apoyos visuales van a seguir siendo muy importantes.

Usar los tiempos de recreos para trabajar la sociabilidad es fundamental. Los monitores de patio deberán de asistir al niño con autismo para mejorar la integración en el grupo, para ayudar en la comprensión del juego, para hacer partícipes al resto de niños de la integración correcta del niño con autismo.

A su vez, el niño recibirá un apoyo continuado, ya sea en su aula de integración en su aula de referencia con el resto de sus compañeros. De esta forma, conseguiremos que el niño avance en sus estudios y que poco a poco, la adaptación curricular vaya disminuyendo.

¿Nos ofrece el modelo público de integración esta opción?

En centros ordinarios, que nosotros sepamos NO.

Y aquí paramos, no es necesario seguir. ¿Cual son las consecuencias de un mal modelo de integración? Pues que el niño para avanzar debe recibir la intervención fuera de las horas de clase, pero el niño está cansado y por tanto su evolución no va a ser la esperada, y como es lógico, no podemos darle 5 horas de terapia tras estar todo el día en el colegio.

Como el niño no avanza de la forma esperada su futuro es poco esperanzador, ya que en el momento que llegue el paso a secundaria será enviado directamente a una centro de educación especial. Con lo cual, hemos estado perdiendo el tiempo durante todo el proceso de primaria ¡Para ese viaje no hacen falta alforjas!

Un sistema mal diseñado le ha robado al niño sus oportunidades, y cuando el niño tiene ya 9 o 10 años, francamente, salvo que tengamos una máquina del tiempo, aquí no hay marcha atrás. Y muchas familias se plantean si no habría sido mejor haber empezado en educación especial. Claro que en ese momento ya es tarde. Y todo este drama lo ha generado un modelo que todo el mundo sabe que no funciona. Y si no funciona, ¿Por qué lo usan?

He revisado diversos textos sobre modelos de integración e inclusión escolar para niños con Autismo, y los hay muy buenos, pero ¿dónde los aplican? Ese es el problema. Tenemos por un lado a familias que luchan denodadamente para que sus hijos acudan a centros ordinarios. Al final lo consiguen, pero luego el niño no recibe la atención adecuada y las consecuencias  ya las sabemos. Entonces ¿Para qué diantres estamos luchando por integrar a los niños? ¿Qué falla en todo esto?

Quizá debamos de replantear todo el modelo desde cero. Sabemos que el modelo de  inclusión es el correcto, pero este modelo debe disponer de los medios adecuados, ya que si no existen medios no es integración, es otra cosa. Y además perjudica al niño.

¿Es un problema de coste económico? Eso dicen, pero yo creo que esa afirmación se basa en la ignorancia. Un centro de educación especial es un centro muy costoso. Si dedicamos recursos al principio, entre los 2 y los 6 años de edad, el niño con autismo, en casi todos los casos va a presentar una evolución magnífica, por tanto, a medida que el niño crece y avanza, el costo disminuye. Es decir, lo que invertimos hoy lo ahorramos mañana. Si no hacemos las cosas bien, el costo va a ser elevado de por vida. ¡Tan difícil es entender esto!


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24 Respuestas

  1. mercadeo en linea

    Resumen Tras tres años de trabajo con niños con autismo en un centro educativo terapéutico, nos surgieron algunas dudas con respecto a los beneficios de la Integración en las clases de educación física de los niños que asisten al centro y a la vez están integrados en colegios normales. En el imaginario social, se considera a la integración, como el fin a alcanzar, es decir, lo ideal es que los niños con capacidades diferentes estén integrados en la educación inicial o primaria “común”, pero ¿Es esto así para todas las patologías? Y de ser así, ¿es la clase de educación física el ámbito propicio para generar procesos de socialización de niños con autismo? En este trabajo expondremos datos, caracterizaciones, e información sobre la patología que abordaremos, los beneficios y desventajas de la integración escolar y como se adapta esta integración, de personas que sufren el “síndrome de la invariabilidad del entorno” a las clases más revoltosas de todo el ámbito escolar, las clases de educación física. Tal vez para quienes lean esta investigación, no les resulte fácil comprender de que estamos hablando si los conceptos de autismo, discapacidad e integración no los tienen claro, por eso a continuación intentaremos acercarnos teóricamente a estos conceptos con el fin de esclarecer algunas dudas e incertidumbres que existen en el saber común. Vale aclarar que las definiciones de estos conceptos serán enmarcados en la problemática que planteamos: niños con autismo, entre cuatro y doce años, integrados en colegios convencionales. Palabras clave: Autismo. Educación Física. Integración.

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  2. Lizbhet Ramírez

    Hola amigo Daniel:Todo lo que has expuesto es absolutamente cierto pues lo he vivido con mi hijito cuando dejó su escuela Especial,después de tres años,para integrarse a una escuela Ordinaria o Regular como decimos acá.El ya tenía las habilidades básicas que mencionaste como:ir al baño solo,hablar con claridad,comer solo así como vestirse y desvestirse.La profesora de Primer Grado lo acogió con cariño,entusiasmo y cierta dedicación,pero mi niño con sus episodios de crisis ansiosas acabó con su paciencia….el reto le quedó muy alto a la docente,pues no estaba calificada como bien dices.Los compañeritos lo aceptaron con cariño y hasta hoy,que acaba de pasar a Quinto grado,son sus ángelitos de l a Guarda.Han aprendido a calmarlo cuando está estresado y guían a los demás maestros a sobrellevarlo.Ellos le pidieron a su tutora que yo les explique qué es lo que tiene Rennatto y así tuve la gran oportunidad de explicarles de forma didáctica(porque soy maestra) qué es el Autismo,sus características y cómo deben relacionarse con su amiguito,así como también,buscar ayuda cuando vean que las crisis de ansiedad de mi hijo,exceda sus posibilidades para calmarlo.También comentaste algo que tambi´ñen es muy cierto.La educación Especial es muy costosa pero necesaria.Mi hijo recibió terapias desde los 4 años y colegio especial hasta los casi 7 años y recién decidí integrarlo.Tuve muchos temores por su seguridad,pero gracias a Dios,está en buenas manos pues su escuelita es muy buena.Te felicito por tu artículo…estuvo magnífico,como siempre.

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  3. ana

    Escribo esto porque no puedo estar más en desacuerdo con el artículo que has escrito. Entiendo que detrás de tus palabras hay buenas intenciones y un gran conocimiento y profundo del tratamiento de niños con autismo, pero no comparto tus conclusiones. En primer lugar, me gustaría saber en qué datos te basas para decir que no hay ningún centro ordinario público que pueda dar respuesta a los niños y niñas con TEA. Una afirmación tan rotunda y de tanto calado debe ir apoyada en datos, en investigación, y no en la experiencia de algunos (a la que no quito ningún valor, son casos y detrás de ellos hay personas que han sufrido con ese fracaso). Pero muchas familias pueden tomar decisiones basadas en la experiencia de otras familias o de otros casos, y también sabemos que cada niño es un mundo y que lo que es bueno para uno puede no serlo para otro.
    En segundo lugar, hablas de un “cuadro típico de autismo” y me parece, de nuevo, poco riguroso y que puede llevar a confusión. Como bien sabrás, los trastornos del espectro autista (TEA) ocupan un rango muy amplio con distintos niveles de funcionamiento. No niego que en algunos casos de autismo con un nivel cognitivo muy bajo, sin comunicación, etc., obtengan una respuesta más ajustada en centros de educación especial (como así está ocurriendo), pero tu artículo, que puede ser leído por familias con niños con autismo de otros niveles de funcionamiento y a pesar de que tú mismo hablas de estos niños sin lenguaje y con alteraciones del comportamiento, puede conducir a error de nuevo y a emitir un juicio que en absoluto va a ayudar a muchas familias.
    Por supuesto que los centros de educación especial hacen un trabajo íncreíble con muchos niños y niñas con TEA, pero no siempre y no en todos los casos es la mejor opción. Un flaco favor haces a las familias y los profesionales de los centros públicos ordinarios que sí están dando una respuesta adecuada a estos niños y niñas, ya sea en centros de integración preferente con aulas específicas para estos alumnos (donde no pasan todo el tiempo, por lo que otra parte de su tiempo están en un aula ordinaria) o incluso en centros ordinarios que no tienen aulas pero sí profesionales comprometidos. Y, por supuesto, poco ayuda tu artículo a todos los niños y niñas con autismo que tienen derecho a que sigamos peleando por una escuela inclusiva que dé respuesta a sus necesidades desde un entorno más normalizado y menos segregador. Está claro que hay casos en los que se ve cómo fracasa un centro ordinario en la educación de estos alumnos, y entiendo que es de estos de los que hablas en tu artículo. Por supuesto, entiendo también que esos niños no merecen que “ensayemos” modelos sin saber si funciona o no. Pero no por ello debemos pensar que la única solución es directamente la educación especial. Y por supuesto, cualquier afirmación en una revista como esta debería ir sustentada en datos científicos, porque también encontramos diariamente casos donde se ha dado realmente una buena respuesta educativa a alumnos con este trastorno.

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    • Daniel Comin

      Estimada Ana,
      Yo me considero responsable de lo que yo escribo, no de lo que los demás entiendan. Por eso hago todo lo posible para ser lo más claro posible. Es evidente que en este caso no es así. Por tanto ampliaré la explicación.
      En primer lugar no hablo de niños con TEA (En España se denomina oficialmente TGD a efectos educativos), sino de niños con Autismo. E incluso está en negrita. La diferencia es grande. En ninguna parte del artículo se habla de espectro, o TEA o TGD. Siempre se habla de Autismo. Esta diferencia es muy importante. Además para acotar el rango de edades lo especifico “nos vamos a centrar en niños de 2 a 4 años”. La educación es a partir de los 3, pero un niño puede cumplir los 3 en Diciembre y asistir al colegio en Septiembre teniendo todavía 2.

      En segundo lugar, la mayor evidencia es la legislación que regula las aulas de integración en centros públicos, tengan éstas el nombre que tengan, ya que cambian por cada comunidad autónoma. En esa legislación aparecen descritas perfectamente, no hace falta un estudio científico para saberlo.

      Cuando hablo de un cuadro típico de autismo me refiero exactamente a eso a un cuadro típico de autismo en niños de 2 a 4 años y no de TGD. Conocer la diferencia es algo importante. Sobre todo por que no es lo mismo. En los Trastornos del Espectro del Autismo tendrás a un niño con Síndrome de Asperger y a otro con Autismo, ambos serán extremadamente diferentes, por eso hablo de un cuadro típico de autismo y no de un caso genérico de un Trastorno del Espectro del Autismo.

      Hay centros de Educación Especial que sí saben de autismo en la fase infantil, que es precisamente a la que me refiero, de hecho hablo de niños de 2 a 4 años. En esos centros harán bien su trabajo. Lo malo es que hay menos de lo que nos pensamos. No todos los Centro de Educación Especial tienen personal formado para tratar casos de niños con autismo en la etapa infantil desde una perspectiva moderna de la intervención. Como tampoco podemos decir que todas las aulas de integración sean buenas. Habrá de todo como en botica.

      NINGUNA aula de integración en España que esté ubicada en un centro público tiene el ratio 1/1 con atención multidisciplinar que pueda dar la respuesta necesaria a un niño de hasta 4 años (por lo menos) con Autismo. Y repito NINGUNA. Por si no ha quedado claro lo repito de nuevo NINGUNA.

      ¿Y por qué?
      Porque la legislación española para niños con NEE es la que hay y dota de los medios que dota y punto. No necesito hacer un estudio científico para leer las 17 regulaciones y marcos legales existentes en la actualidad.

      En casos donde existan situaciones más leves, o niños que estén dentro de un diagnóstico de TGD general, o niños que sencillamente presenten problemas de lenguaje, ese tipo de aulas serán válidas. Siempre y cuando el nivel de los niños sea homogéneo. Y en esos casos se podrá tener una buena respuesta, pero como no estoy hablando de eso en el artículo, pues no hablo de eso.

      ¿Qué sucede si en un aula tienes 6 niños (que es el ratio legal más bajo) con una PT, una Educadora y una Logopeda (Que es el equipo que aunque con nombres diferentes es lo que marca la legislación)?
      Pues que como pongas a 2 niños con Autismo y uno de ellos además tenga TDAH como comorbilidad, requerirás del esfuerzo continuado de dos de los docentes del aula para atender a esos niños, que te aseguro dan mucho trabajo, mucho. Y te queda el tercero para atender a los otros 4.
      El resultado es sencillo, un montón de problemas para todos. Un niño con Autismo requiere cierto entorno para iniciar su fase de educación, y de esto hay mucha experiencia, es más, solo se lo tienes que preguntar a cualquier buen profesional que trabaja en una de estas citadas aulas.

      Y esta es la realidad, nos guste o no. Y ese es el problema, que el marco legal es malo, que los medios son pocos. Y la selección de alumnos se basa en criterios subjetivos de la inspección escolar. Y digo subjetivos porque cuando lees el “manual” de protocolo alucinas. Y si a eso le sumas que no todos los inspectores de educación tienen un máster en intervención en Autismo (Que no TEA), la selección de los niños es mala. Y luego si tienes suerte, estos inspectores harán más o menos caso a los profesionales del aula de integración, y si estos le dicen que uno de los niños del aula no tiene el perfil adecuado ¿qué hacemos? ¿lo sacamos y lo mandamos a otro sitio?

      Este es el problema Ana, y SÍ, un mal modelo de integración es malo para el niño con Autismo. Y llevo mucho tiempo viéndolo, es más, es malo para él y es malo para sus compañeros. Y la Educación Especial no siempre es la respuesta, ya que no todos los C. de EE. saben de Autismo.

      Te diré que en todas las aulas CyL (Comunicación y Lenguaje) de la Comunidad Valenciana, en los últimos 4 años, en casos de niños con autismo (No TEA o TGD o TEL o lo que quieras) los niños que han conseguido pasar al modelo de inclusión educativa los cuentas con los dedos de una mano, y te sobra un dedo. De los cuales 2 venían de Educación Especial, otro tenía unos padres del ramo y el último unos padres que han trabajado duro, muy duro para cubrir las carencias. Ninguno de los 4 tenía otras comorbilidades, ni TDAH ni epilepsia (que son las más comunes) No tengo el dato definitivo (Educación es muy puñetera para dar datos) pero muchos han acabado finalmente en Educación Especial. Y de el resto de niños con Autismo, veremos que pasa cuando lleguen a secundaria, ya que aulas de integración en Secundaria son muy escasas.

      Esta es la realidad, si luego la queremos edulcorar con argumentos inocuos, bueno, pero la realidad seguirá estando ahí. Y yo no creo que la Educación Especial sea la respuesta. La respuesta es una educación adecuada. España tiene un nivel muy malo en calidad educativa a nivel general, el informe PISA nos deja por lo suelos. Y si en Educación Ordinaria vamos mal en NEE estamos en la pelea.
      Creo que debemos de luchar por un modelo adecuado de integración e inclusión. Donde el modelo educativo se adapte al niño y no al revés. Donde se recupere el principio holístico de la enseñanza, donde nuestros chicos aprendan a pensar y no a memorizar. Todo se andará.
      Y ojo, si con los niños con autismo la cosa es difícil los niños con TDAH no lo tienen mucho mejor. No hemos sabido adecuar eficazmente el modelo educativo a los niños con TDAH. Y en el caso del Asperger o Autismo de Alto Funcionamiento el problema del acoso escolar es un problema muy grave. Que poco a poco va mejorando, pero aun nos falta mucho trabajo.
      En fin Ana, espero haber aclarado tu duda conceptual y de definición ya que es básica para entender el propio artículo. Si necesitas alguna aclaración más estoy a tu disposición.

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  4. Marcela Bermudez

    Bueno, menudo repaso!
    Afortunadamente estoy de acuerdo con todo lo que el artículo expone. Es claro, concreto y muy al grano.
    Yo doy fé de lo que se dice, es más, he pasado por ese problema. Hoy mi hijo va a un centro de educación especial. Tiene 9 años, va para 10. Desde que entro en el nuevo colegio ha avanzado una barbaridad, y sí, tengo el inmenso sentimiento de culpa de haber hecho perder a mi hijo muchos años de avances por mi cabezonería. Antepuse la lucha por los derechos a las necesidades reales de mi hijo.
    Y no se cuanto tardare en reponerme de esa sensación. El problema, el que ninguna madre quiere reconocer es que somos las primeras que practicamos la segregación. Yo no quería que mi hijo fuese a educación especial porque ahi solo van los que están muy mal, y esos que le van a aportar a mi hijo me preguntaba yo.
    Pues al menos ahora mi hijo no da vueltas solo en un patio, que es lo que hacia antes, ahora mi hijo no es tildado de loco por sus compañeros. Ahora mi hijo es feliz, y todas las mañánas se levanta encantado para ir al colegio, antes llevarlo era un drama diario.
    Sr Comin, gracias por llamar a las cosas por su nombre, por tener el valor (mi esposo dice que eso no es valor, que es tenerlos bien grandes) de llamar a las cosas por su nombre. Y de ponerse en la picota para que lo crucifiquen, aunque vista su respuesta tan directa y clara, dudo que nadie pueda ni siquiera arañarlo.
    Por cierto, mis felicitaciones por esta web, que por alguna razón extraña no conocía y ahora me tiene obsesionada.

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  5. Carlos SB

    Desgraciadamente estoy sufriendo en mis carnes la escolarización de mi hijo. Te das cuenta que detrás de las bonitas palabras hay una falta de interés por estos casos. En el informe del spe (a mi juicio bastante arbitrario) te dice de las necesidades especiales que tiene el niño y la recomendación de escolarización es en aula cyl, pero claro, como no hay plazas……………
    Hablas con los profesionales que atienden a tu hijo y bueno si, hay que pelearlo, no te conformes ta, ta, ta y nada. Ahora me voy enterando que realmente el destino (escolar) de mi hijo depende de un semidios llamado inspector, que según lo pesado que te pongas o la gracia que le hagas decide en consecuencia (espero equivocarme y todas estas sensaciones sean consecuencia de mi cabreo actual).
    La idea de educación especial convinada con ordinaria no me parece mal ( a mi mujer si, problema añadido), pero tengo miedo a que el niño se maree en exceso y los problemas logísticos que son inherentes a tener que ir en media hora a dos colegios distintos (hemano mayor, que está en concertado y en estos coles no se puede rascar nada ) con la coincidencia que a la misma hora sus papis trabajan y a ver como se hace, en fin, seguro que os suena.

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  6. Noa

    He leído un par de veces este artículo y todavía no me creo que después de tanto investigar no haya encontrado ningún modelo de integración válido. Pues bién, trabajo en un aula preferente a alumnos con TGD en un colegio público de la Comunidad de Madrid y no estoy de acuerdo con todo lo que se da por hecho en este artículo. Trabajo 7 horas y media al día con chicos con TGD y se aplica exactamente lo que parece ser “lo ideal” con resultados muy favorables. Estoy de acuerdo en que todo se puede mejorar pero se trabaja exactamente cada punto desarrollado en este artículo. Por mi experiencia sé, que los mejores resultados se obtienen de un modo de trabajo como el que llevamos y la cooperación de los padres. Y me opongo a la afirmación de que si el niño hubiera asistido antes a un colegio especial sus capacidades hubieran sido mayores, puesto que en estos casos suelen ser más cuadriculados de lo que ya de por sí les hace ser su transtorno. Y se han visto mayores resultados cuando son apoyados y trabajados por profesionales cualificados en colegios con aulas de integración.
    Dicho esto, espero que en este tipo de artículos no se generalice de la forma en que se hace, ya que a profesionales como yo, que trabajamos con ellos todos los días y nos desvivimos por ellos, nos parece insultante.

    Responder
  7. Amparo

    Noa yo soy madre y mi hijo iba a una de estas aulas que para otros padres y profesionales les parece que funciona bien ( que no lo dudo) no es lo mejor para todos los niños. Estoy de acuerdo que en muchos casos es mejor comenzar en un cole especifico donde los preparan mas a fondo con los espacios y profesionales adecuados y con menor ratio, y no por ello estan cuadriculados( que forma tan despectiva usas ) pero conozco niños como mi hijo que estas aulas no dejan de ser aulas especificas dentro de un centro ordinario y que el dia que las quiten pocos niños se podrian quedar en esos colegios porque al no tener el respaldo de estas aulas son considerados un problema.. Mi hijo jamas aprendió a leer y a escribir bien, su lenguaje es muy limitado por mucho que se esforzara alli no pintaba nada, la verdad no se que hacen algunos niños con TEA en estas aulas si llevan todas las asignaturas adaptadas y donde de verdad se ve la integración es fuera del colegio y patio.. donde si no es forzandolos ni se acercan a mi hijo.
    En fin quiero decir que estas aulas están muy bien como aula de salto para niños que pueden estudiar con pocos apoyos e ir integrándose poco apoco hasta que van a secundaria solos e integrados, pero aquellos niños que pasan todo el tiempo hay y fuera y patios del cole no existen la verdad es que duele mucho.
    POr tanto no hay modelos de integración validos para todos. Y ESO ES UNA REALIDAD.

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  8. Fernando

    Entiendo que como artículo de opinión que es merece la consideración que merece. Una aportación seria que parte de la experiencia vivida por quien lo escribe (lo cual no es nada desdeñable, desde luego) y que termina en conclusiones que merecen, insisto, la consideración que merecen, ni más ni menos.

    Creo que es importante que hagamos conclusiones basadas en la experiencia, las buenas prácticas basadas en la propia experiencia nos ayudan a avanzar, pero sin duda ninguna, cuando se hacen análisis de realidades globales merece la pena apoyar nuestras opiniones en datos objetivos.

    Echo de menos una medición del fracaso del modelo en términos de alguna variable bien cuantificada y objetivada. Satisfacción percibida por las familias puede ser una, impacto en la calidad de vida de los niños puede ser otra…

    En fin, opniones tenemos todos. Gracias por la tuya.

    Saludos.
    no sólo que nos basemos en datos rigurosos

    Responder
    • Daniel Comin

      Estimado Fernando,
      los datos objetivos a los que aludes si existen no he sido capaz de obtenerlos de fuentes oficiales. En cualquier caso, la información recopilada ha sido basada en el modelo uno a uno, una petición individual a padres y profesores. Como es lógico a nivel estadístico no tiene validez, se basa en un procedimiento más basado en la observación y la encuesta personal.
      Otra cosa es considerar si el dato objetivo es el que nos da la administración o el que recabamos “a mano”. A fecha de hoy la objetividad suele estar asociada al dato “oficial”.
      Otro de los aspectos relativos a la experiencia, bien podría decirse que yo en esto llevo poco, solo 7 años dándome a diario trompazos contra la tozuda realidad. Mis conclusiones están basadas en mi experiencia personal y en la experiencia de las muchas familias que han tenido a bien compartir las suyas.
      Sobre el modelo de satisfacción familiar, creo que no es un sistema fiable de medición en este sector, los resultados serán excesivamente dispares y solo acordes a realidades personales afectas por una gran cantidad de factores emocionales.
      En cuanto a datos objetivos sobre el resultado del modelo actual yo lo poco que he conseguido de las administraciones no es muy válido para casi nada. Además, según mi conocimiento, no existe un protocolo definido para medir el “éxito” de este tipo de aulas.
      No olvidemos que estas aulas no son más que una forma de callar bocas en mi opinión, me explico. Si las familias no quieren ir al centro de educación especial y piden inclusión, pues lo que hacen es llevar el centro de educación especial al centro ordinario y listos. Salvo algún aspecto no hay ninguna diferencia con lo que había hasta la fecha, pero la familia se queda contenta ya que su hijo va a un centro ordinario que es lo que quería. En realidad según la opinión de los múltiples profesionales con los que he hablado no hay demasiada diferencia, incluso hay aulas de este tipo que según estos profesionales ofrecen un rendimiento más bajo que algunos centros específicos.
      Pero de una cosa estoy seguro y absolutamente convencido, las opiniones, y sobre todo las más críticas, son las que nos ayudan a mejorar los planteamientos, las que nos ayudan a tener una posición crítica relativa a todos los aspectos de la vida.Quizá sea un concepto muy cercano a la filosofía, pero sin el debate no hay adelanto. Por eso, las opiniones de los demás para mí son muy importantes, en muchos casos más que los datos “Objetivos”.
      Escuchar a la gente te hace ver la objetividad o subjetividad de los datos que habías dado por buenos.
      Te mando un abrazo y gracias por compartir y participar

      Responder
  9. Angela Corredor

    “Un sistema mal diseñado le ha robado al niño sus oportunidades, y cuando el niño tiene ya 9 o 10 años, francamente, salvo que tengamos una máquina del tiempo, aquí no hay marcha atrás. Y muchas familias se plantean si no habría sido mejor haber empezado en educación especial. Claro que en ese momento ya es tarde. Y todo este drama lo ha generado un modelo que todo el mundo sabe que no funciona. Y si no funciona, ¿Por qué lo usan?”
    Este párrafo es preciso y muy honesto, porque es mi caso. Por eso lo cito. A la pregunta ¿Por qué lo usan? respondo desde las condiciones de mi país, Colombia. Una institución de Educación especial en su momento, hablo de 4-5 años de mi hijo, resultaba ser deprimente y nula en conocimientos sobre autismo, allí se recibían toooodas las discapacidades y a tooodas se le daba igual tratamiento. Bajo la premisa de los psicólogos del momento que nos aseguraban que el niño autista aprendía por imitación, exponiéndolo a experiencias con “normales” algo así como por ósmosis, decidí integrarlo en la educación regular con muy pocos resultados y el consecuente incremento de conductas inapropiadas generadas por el estrés de un aula sin estructura, sin herramientas. Cumplidos los 10 años se termina su escolarización. Con una cantidad de problemas y falencias empiezo, sin perder la fe en la integración, la búsqueda de algo mejor. Colegios sin formación en TEA ofrecían aulas especializadas sin tenerlas o solo integraban Asperger de altísimo funcionamiento. El estado le dejó todo el trabajo al mediocre sistema de salud y hoy en día en Colombia, más exactamente en Bogotá, solo existe UN colegio con herramientas y algunos profesionales en TEA. Hasta hace más o menos cuatro años se ha empezado a conocer realmente el autismo gracias a sitios en especial de España que le han dado más difusión y humanización al tema. Mi hijo asiste hoy en día a educación especial pues la opción de integración está sujeta a gobernantes de turno que hacen de esta una utopía bien lejana. Mientras, muchos padres seguirán integrando a la fuerza a sus hijos quizá por validar un derecho o simplemente por ese deseo de acercar a la normalidad a sus pequeños.

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  10. hace falta un cambio

    Estimado Daniel, he leído tu artículo y siento decir que no puedo estar más de acuerdo contigo.
    Hablas de varios tipos de centros con los que nos podemos encontrar, ojalá esto fuese así, porque al menos una cosa u otra se trabajaría bien.

    Los centros que existen hoy en día abarcan solo un modelo educativo pero que engloba los diferentes malos modelos de los que hablas. Los centros pueden estar o no preparados, evidentemente quienes no están preparados son los profesionales que trabajan en ellos. Hablas de 2 o 3 profesionales de educación especial… ¿Cómo puede haber tan solo un “profesional” de educación especial, en algunos casos, en un aula específica y que además no estudió en su día nada sobre TEA? y no solo eso ¿Cómo puede no haberse formado posteriormente en este ámbito? ¿Cómo no se exigen profesionales formados al respecto para trabajar con niños con TEA? ¿Cómo puede no haber ninguna otra figura profesional en el aula para dar apoyo a estos niños? ¿Cómo puede no trabajarse nada, absolutamente nada, sobre comunicación o lenguaje con ellos en el aula de apoyo? Por supuesto que las habilidades curriculares deben primar en un centro educativo pero tan importantes son éstas como las habilidades de comunicación y lenguaje en niños con TEA, en lo que te doy totalmente la razón, sin comunicación, la educación es inviable.

    Y por supuesto ni hablar de que haya un profesional formado por cada niño en su aula de referencia, y menos aún de formar al resto de niños del aula, “0” en el modelo de co-responsabilidad educativa, esto se afirma cuando ves que se dirigen a los alumnos con TEA como los “enfermitos o los tontitos”.

    ¿Cómo en vez de derivar a niños/as a colegios especiales, en casos muy necesarios, se les recluta dentro del aula específica? dónde lejos de la inclusión lo que se lleva a cabo es la más absoluta EXCLUSIÓN, porque no pasan ni una sola hora al día en su aula ordinaria con el resto de chicos del cole, ¿Cómo en esta realidad nos permitimos el lujo de hablar de aulas de integración?

    Queda muy bonito hablar de centros inclusivos y de aulas específicas, es muy grato para los centros educativos recibir subvenciones económicas por ser un centro de integración preferente (dinero que en muchas ocasiones se destina a otros menesteres porque las aulas específicas presentan muchas carencias), y es muy cómodo llamarse profesor/a de educación especial y cobrar un sueldo todos los meses mientras pasas el tiempo cómodamente sin que nadie cuestione ni mire tu trabajo porque el resto de profesionales tienen aún menos experiencia y formación que la llamada “profe de educación especial”.
    ¿Saben realmente los padres el trabajo que se lleva a cabo con sus hijos en los centros escolares? Quizá sea este el motivo por el que muchos se empeñen en querer una educación inclusiva para ellos.

    Estoy absoluta y totalmente de acuerdo en que el sistema está mal diseñado y el modelo actual no funciona, pero es que bajo mi punto de vista, hemos empezado la casa por el tejado, queremos integrar y formar a estos chicos sin haber formado antes a profesionales y sin tener realmente conciencia social de la inclusión, el respeto y la igualdad. Faltan profesionales formados y falta conciencia social.

    Dudo que en este ambiente se den respuestas adecuadas a ningún niño/a, otra cosa son los casos en los que los chicos tienen un mejor diagnóstico y entonces el niño/a se adapta mejor al centro, pero desde luego, no se están cubriendo, ni por asomo, las necesidades de la mayoría.

    Mi experiencia en un aula específica de un centro de integración preferente, con niños con TEA es de indignación y si me apuras hasta de denuncia.

    Ya es hora de que nos planteemos esta situación y cuestionemos el modelo educativo llevado a cabo, porque solo así comenzaremos el camino hacia un cambio tan necesario.

    Y no, yo no hablo de educación en niños de 2 a 4 años, hablo de primaria.

    Y querida ANA es cierto que “la experiencia no es ciencia” pero si un claro (y penoso) ejemplo de la realidad.

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  11. hace falta un cambio

    Estimado Daniel, he leído tu artículo y siento decir que no puedo estar más de acuerdo contigo.

    Hablas de varios tipos de centros con los que nos podemos encontrar, ojalá esto fuese así, porque al menos una cosa u otra se trabajaría bien.

    Los centros que existen hoy en día abarcan solo un modelo educativo pero que engloba los diferentes “malos modelos” de los que hablas. Los centros pueden estar o no preparados, evidentemente quienes no están preparados son los profesionales que trabajan en ellos. Hablas de 2 o 3 profesionales de educación especial… ¿Cómo puede haber tan solo un “profesional” de educación especial, en algunos casos, en un aula específica y que además no estudió en su día nada sobre TEA? y no solo eso ¿Cómo puede no haberse formado posteriormente en este ámbito? ¿Cómo no se exigen profesionales formados al respecto para trabajar con niños con TEA? ¿Cómo puede no haber ninguna otra figura profesional en el aula para dar apoyo a estos niños? ¿Cómo no hay un/a profesional formado/a en la materia para educar, integrar y trabajar con estos niños? ¿Cómo pueden no trabajar nada, absolutamente nada sobre comunicación o lenguaje con ellos en el aula específica? Por supuesto que las habilidades curriculares deben primar en un centro educativo pero tan importantes son éstas como las habilidades de comunicación y lenguaje en niños con TEA, en lo que te doy totalmente la razón, sin comunicación, la educación es inviable.

    Y por supuesto ni hablar de un educador/a por cada niño en su aula de referencia, y menos aún de formar al resto de niños del aula, “0” en el modelo de co-responsabilidad educativa, esto se afirma cuando ves que se dirigen a los alumnos con TEA como los “enfermitos o los tontitos”.

    ¿Cómo en vez de derivar a niños/as a colegios especiales, en casos muy necesarios, se les recluta dentro del aula específica? dónde lejos de la inclusión lo que se lleva a cabo es la más absoluta EXCLUSIÓN, porque no pasan ni una sola hora al día en su aula ordinaria con el resto de chicos del cole, ¿Cómo en esta realidad nos permitimos el lujo de hablar de aulas de integración?

    Queda muy bonito hablar de centros inclusivos y de aulas específicas, es muy grato para los centros educativos recibir subvenciones económicas por ser un centro de integración preferente (dinero que en muchas ocasiones se destina a otros menesteres porque las aulas específicas presentan muchas carencias), y es muy cómodo llamarse profesor/a de educación especial y cobrar un sueldo todos los meses mientras pasas el tiempo cómodamente sin que nadie cuestione ni mire tu trabajo porque el resto de profesionales tienen aún menos experiencia y formación que la llamada “profe de educación especial”.

    ¿Saben realmente los padres, el trabajo que se lleva a cabo con sus hijos en los centros escolares? Quizá sea este el motivo por el que muchos se empeñen en querer una educación inclusiva para ellos.

    Estoy absoluta y totalmente de acuerdo en que el sistema está mal diseñado y el modelo actual no funciona, pero es que bajo mi punto de vista, hemos empezado la casa por el tejado, queremos integrar y formar a estos chicos sin haber formado antes a profesionales y sin tener realmente conciencia social de la inclusión, el respeto y la igualdad. Faltan profesionales formados y falta conciencia social.

    Dudo que en este ambiente se den respuestas adecuadas a ningún niño/a, otra cosa son los casos en los que el diagnóstico es más leve y entonces el niño/a se adapta mejor al centro, pero desde luego, no se están cubriendo, ni por asomo, las necesidades de la mayoría.

    Mi experiencia en un aula específica de un centro de integración preferente, con niños con TEA es de indignación y si me apuras hasta de denuncia.

    Ya era hora que planteemos esta situación y cuestionemos el modelo educativo que estamos llevando a cabo, porque solo así comenzaremos el camino hacia un cambio tan necesario.

    Y no, yo no hablo de educación en niños de 2 a 4 años, hablo de primaria.

    Y querida ANA es cierto que “la experiencia no es ciencia” pero si un claro (y penoso) ejemplo de la realidad.

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    • Pepa

      He leído este mensaje y aunque es antiguo he sentido la irrefrenable necesidad de contestar, porque me parece un tanto ofensivo. Entiendo que las familias que tienen en su vida a una persona con autismo tienen un duro y largo camino que recorrer y que las cosas no son nada fáciles, que el camino está lleno de baches y sobretodo de incertidumbre, pero no creo que por ello se deba generalizar ni faltar al respeto a los profesionales.
      Soy maestra de educación especial, tutora de un aula específica preferente para alumnado con autismo y no me veo para nada reflejada en el perfil que ha descrito, ni yo, ni muchos de los compañeros con los que comparto formación. Para trabajar en estas aulas, al menos en Andalucía, nos designan por currículum, es decir, me exigen una formación previa y una experiencia en el campo de la atención del alumnado con autismo. No sólo eso, en el caso de los centros ordinarios, todos los años somos evaluados por la dirección del centro y por la inspección, donde se nos piden todos los documentos, se nos evalúa en clase y se contempla si seguimos formándonos.
      En mi caso y sé que en el de otros muchos profesionales, dedicamos nuestro tiempo libre y nuestro recortado dinero (ya que no nos pagan ni un curso de actualización y no son precisamente baratos, ya que muchas de las asociaciones “especializadas” se aprovechan) a formarnos todo lo que podemos para poder hacer nuestro trabajo lo mejor posible. Evidentemente no todos los profesionales lo harán, siempre hay garbanzos negros en todos los campos.
      En parte, en algunas de las cosas estoy de acuerdo con mensajes anteriores. La inclusión a día de hoy es una ilusión. Hay que cambiar las perspectivas de compañeros, seguir trabajando con el resto de niños, hacer que la administración se comprometa más,pero también hacer que los familiares confíen más en el trabajo que hacemos, que tengo que decir que en muchos casos nos usan como guardería, porque lo que ellos consideran realmente importante es la atención que reciben por las tardes en los gabinetes, lo cual tengo que decir que es muy frustrante y desmotivador(imagino que en parte se tienen que justificar que en un sitio en el que pagan les tienen que enseñar algo más). En otros casos hay padres que lo único que quieren es que estén con otros niños, aún explicándoles que necesitan tiempos para trabajar individual y que estar con los niños por estar no va a mejorar nada (en estos casos hasta te amenazan con denunciar si no se integran más, independientemente de las necesidades del niño/a). Por otro lado, también sería muy de comentar los diagnósticos de los niños por parte de los psiquiatras de salud mental. Cierta tendencia al intrusismo y a decirles a los padres que metan a sus niños en aula específica o en aula ordinaria en función de la media hora que ven a los niños, con diagnósticos en niños de dos años, en los que a mi parecer no creo que tengan edad para un diagnóstico concluyente.

      En resumen y pidiendo disculpas por el largo mensaje, cada niño es un mundo, tenga autismo o no. Ni podemos generalizar con los niños, ni con las medidas que se van a tomar porque no a todos les vienen bien las mismas, ni con los profesionales, ni con las familias. Yo creo que si la solución para que todo fuese perfecto fuese tan fácil ya se habría llevado a cabo, pero ni para las familias es fácil, pero para los profesionales que creemos en lo que hacemos tampoco.

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  12. padre de alejandro

    hola soy el padre de alejandro tiene tres años y fue diagnosticado de autismo con dos años y cuatro meses por la insistencia de sus padres,desde los tres meses mi mujer sabia que habia lago que funcionaba mal…hasta que conseguimos que nos hicieran caso. Matriculamos al niño en el mismo colegio que su hermana mayor y les informamos de lo que pasaba ,prometieron ayudarnos…todo fue bien hasta el que empezo el colegio, a los quince dias nos invitaron a marcharnos…el aula era de 18 niños con maestra y auxiliar…y no tenian experiencia ,de rebote matriculamos a alejandro en una escuela infantil de un centro especifico donde despues de mucho papeleo recibe clases de logopedia,atencion temprana,estimulacion sensorial,deglucion atipica,control de esfinteres,psicomotricidad,terapia ocupacional e hidroterapia…Esta en una clase con nueve niños que no coinciden juntos nunca pues las terapias son individuales y el año que viene la ratio disminuye a cinco niños. ahora hay profesora de educacion especial y dos auxiliares ,el año que viene al ser menos desaparece una auxiliar.Lo que pretendo decir que estos recursos los tienen los centros especificos cuya finalidad es conseguir la mayor autonomia posible y la salida a centros ordinarios. En canarias las aulas en centros ordinarios se llaman aulas en clave y no funcionan,fuimos a ver la que le corresponderia a mi hijo y nos negamos, como padre estaria encantado que mi hijo fuera a un centro ordinario pero no estan preparados y no hay personal cualificado.

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  13. silvia

    Yo como mama de un nino con autismo les puedo solo decir que la integracion es importante les ayuda mucho a mejorar todas sus habilidades fisicas e psicologicas cierto tienes que estarle siempre atras para estimularlo nosotros estamos en Europa pero vamos emos ido al ecuador hemos visto que falta mas colaboracion para la integracion solo es question de iniziar despues es mas facil todo porque poco a poco lo conoces al nino e inizias a comprenderlo tambien sus companeros lo entienden y lo aiutan a segir en sus actividades diarias como un nino normal espero che pronto mejore esta integracion ya che la vida en tada sud america es mas alegre y tranquila esto es una gran venteaja para todos los ninos con o sin problemas especialmente para un autistico .

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  14. Beatriz

    Dos años pasaron de este artículo y no solo ha quedado patente el fracaso en la integración escolar en los niños con diagnostico de autismo, no TGD, sino que además con los recortes ha empeorado si cabe.
    Y no solo los padres son totalmente conscientes, también los equipos de orientación, que nada pueden hacer, y al padre que no acepta una escolarización que perjudique a su hijo es demandado por abandono, increíble

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  15. @AZQMX

    La verdad esa que en todos lados se cuecen las habas! Aqui en USA no existe la sanidad publica y para colmo no hay seguro medico privado que cubra las terapias del autismo, ni nada relacionado con las mismas; ergo los padres que no tienen el dinero suficiente de poder pagar $120 usd la hora por una terapia de lenguaje ven como sus hijos se pierden en las garras del autismo. Las escuelas aqui tambien en su calidad dependen del area donde vivas pues mientras mas afluente sea el area donde se viva mejor sera la educacion dada al infante. Esto se debe aque las escuelas se costean en base a los impuestos a la propiedad, por lo tanto si vives en una area pobre las escuelas seran malas, y las privadas empiezan en los 18 mil usd al anio. Es terrible la situacion con lo cual nos obliga a los padres a estar siempre en la carrera de las ratas viendo como producir mas dinero para poder proporcionarle a nuestros hijos lo qeu necesitan y que no se pierdan en el autismo. La verdad la situacion es triste pues no todos tenemos la posibilidad de generar los recursos necesarios para pagar las terapias para nuestros hijos. Estas son las fallas que exiten en el sistema capitalista de USA. Saludos a todos y todas. Atte. yo Abraham Zavala – abrahamzavala@gmail.com @AZQMX

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  16. moon

    Daniel de acuerdo contigo soy México y aquí tampoco hay no dudo q exista la escuela. De 9 niños en todo el país y haya alguien como ana que te discutió
    Mientras tanto seguimos en la lucha con nuestros hijos
    Saludos

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