Documental “María y Yo”

Descubrí el documental “María y yo”, dirigido por Félix Fernández de Castro y producido por Bausan films, unos meses más tarde de su estreno, en julio del año 2010. No lo vi por casualidad, sino por sugerencias varias, la cuales agradezco enormemente. Durante los 80 minutos que dura esta increíble sucesión de imágenes, no tuve oportunidad ni siquiera de cerrar los ojos por un instante. Mi atención era constante sobre cada uno de los diferentes escenarios que iban apareciendo y aunque lloré en algunas ocasiones, no eran lágrimas de tristeza, sino de diversión. Así mismo, reí en muchas otras escenas como consecuencia del tono cómico, y nunca melancólico, que se introduce en cada ámbito mostrado.

Unos días más tarde descubrí que no solamente existe dicho documental, recientemente nominado en los Premios Goya 2011 como mejor película documental, sino que también hay un libro en su 5ª edición ya, de la editorial Astiberri, del que precisamente procede la película, y que fue galardonado con el Premio Nacional del Cómic en 2008, aunque salió a la venta en noviembre de 2007 por primera vez.

El libro y el documental, por estar éste último basado en el primero, comparten unas ciertas características, mientras que difieren en otras tantas. En ambos se cuenta la historia del viaje que realizan María y Miguel Gallardo, padre de María, sus principales protagonistas, durante las vacaciones de verano en un “resort” en las Islas Canarias, en uno de esos hoteles en los que se nos pone una pulsera que nos permite mostrar que lo tenemos todo incluido, por lo que no hay que pagar nada, ni comida, ni bebida, etc.

María es una adolescente de 12 años de edad que tiene autismo, pero eso no es un impedimento para sus padres a la hora de realizar casi cualquier cosa. Miguel y May, madre de María, se divorciaron algunos años atrás y, como consecuencia, cada uno vive en una parte de España: May en las Islas Canarias, donde reside con su hija María, mientras que Miguel lo hace en Barcelona.

Miguel Gallardo es un famoso dibujante e ilustrador, simpático y amable, que parece haber aceptado bastante bien la situación en la que se encuentra María, aunque le cuesta estar viviendo tan lejos de ella durante períodos largos de tiempo. Al ser un reconocido dibujante de cómics, parece que su faceta le ha ayudado a configurar la forma que tiene de entender el autismo de su hija. May es quien comparte el día a día con María, y aunque la cuida junto con el abuelo y ayuda profesional de una asistenta, demuestra amor y ternura por ella a todas horas. Por muy cansada que esté, siempre deja ese sentimiento para otro momento, siendo paciente y cariñosa con María en cualquier instante del día, queriendo aprovechar un aprendizaje tras otro, sin perder de vista los avances que va logrando.

Aunque el libro es algo más extenso dado que se cuentan en él otras facetas de la vida de María, además del viaje de verano, obviamente la película es mucho más explícita y, dentro de lo que cabe, comprensible porque está inserta en un contexto específico. Así mismo, el hecho de que esté más acotada en un ambiente determinado, nos permite entender mejor ciertas situaciones o acontecimientos. Con ello me refiero a que al no ser un documental realizado exclusivamente para padres o profesionales que tienen conocimiento del autismo, como algo cotidiano, es mucho más complicado para personas que no formen parte del colectivo anterior entender por qué ocurren algunas de las conductas de María, ya que no tienen la base de conocimiento necesario. Mientras que en el libro podemos encontrar una sucesión de dibujos, con un sentido y conexión más borrosos, en la película son los propios padres los que nos explican cada una de las ocasiones en las que, por ejemplo, María se enfada.

Uno de los casos más simpáticos que aparece muy bien plasmado en la gran pantalla es el hecho de que las personas con autismo son personas que requieren de una rutina muy rígida, ya que al no tener capacidad de anticipar, no pueden entender los cambios que se producen en su alrededor. Eso les produce un gran enfado y resistencia. Por ello, cuando María y su padre van de paseo, siempre tienen que seguir una misma ruta. Es cierto que, quizá, en el libro se detienen a explicar, en vez de contárnoslo en primera persona, muchas de las imágenes que aparecen en él, porque se vuelve complicado entenderlo, como hemos dicho anteriormente, sin un contexto detallado y concreto. Es bonito ver, aunque al final de la película aparece durante unos minutos, los pictogramas1 que se usan con María en su casa, la forma de utilizarlos y el orden que se consigue el entorno familiar. Así como una forma de expresión especial que permite a las personas con autismo establecer en su mente una secuencia de acciones ordenada, que les permite anticipar lo que viene antes y después de otras cosas. Se extiende, de forma necesaria, ya que todo está interconectado en estas vidas, a cómo es su colegio, sus compañeros y sus actividades en él.

Precisamente por ser el tema del documental una situación poco común, las vacaciones de verano, en la que prácticamente no existen las rutinas, es dónde más se pueden observar las dificultades que presenta María, al padecer un TEA. Aún así, la esencia del documental y lo que captura al espectador, sobre todo aquellos conocedores de este mundo, es la fuerza, coraje y alegría que Miguel lleva siempre consigo.

Miguel Gallardo, con sus cómics, ayuda a María en su difícil trayectoria de comunicación con el mundo y las personas que la rodean, mediante sus sencillos, pero naturales, diseños plasmados en un cuaderno que llevan encima constantemente. No hay un solo cuaderno, sino muchos, en los que Miguel ha ido narrando las historias de María desde su nacimiento y que conserva como algo especial para él y su hija, un lazo de unión en su relación. En estas vacaciones llevan uno en blanco en el que van dibujando aquello que se le hace necesario saber a María de una forma más visual y simple, que pueda indagar durante varios minutos sin que se esfume la información de su mente.

Ciertamente, como muchas veces hemos podido escuchar, en ciertas ocasiones, los niños con autismo poseen “habilidades extraordinarias”, y en este caso, María Gallardo nos sorprende con su deslumbrante memoria para las caras y nombres de las personas que conoce, aunque sea solo durante unas horas o instantes. Aunque también tenemos el extremo contrario, y es un perfecto ejemplo para las estereotipias y repeticiones. En su caso, María está fascinada por la arena de la playa y le encanta cogerla y hacerla volar al viento, de forma lenta y granito a granito, muy cerca de su cara. Parece como si observara cada uno de esos puntos detenidamente, como si en ellos hubiera una vida entera inserta. A su padre le encanta pasar esas horas leyendo a la sombra, cerca de ella, y observándola como si fuera un tesoro.

Es bonito poder comprobar de esa forma lo que muchas veces haríamos y daríamos por aquellas personas por las que sentimos un admiración insuperable. Podemos añadir también el hecho de que María cuando siente aversión por algún estímulo, grita. Lo que me parece increíble es poder ver y comprender la capacidad de no sentir vergüenza alguna por esa persona por la que sientes amor, cuando inevitablemente su forma de comportase no es la más correcta en ciertas situaciones sociales, y el continuo esfuerzo que hay que hacer para tratarla como adulta, y no como niña aún. Las personas con trastorno del espectro autista (TEA), como bien se explica tanto en la película como en el libro, son personas que tienen ciertas limitaciones y carencias, por lo que de nada sirve regañarlas o presionarlas en determinados marcos de actuación.

Personalmente me ha encantado el documental, aunque también el libro es sensacional, y no solo por su realismo, sino porque es una preciosa película que transmite fielmente la ternura y el amor de unos padres por una hija, sin etiquetas. Además de mostrarse una especial similitud entre personas con y sin autismo, únicamente se explica que en éste último caso ellos lo expresan de una forma diferente a los primeros. Me parece una forma estupenda y necesaria de dar a conocer verdaderamente cómo es un caso, aunque concreto ya que no hay ninguno igual, de autismo. Pero hay que saber, ante todo, que con una gran dedicación se puede llegar muy lejos, sin tener que renunciar a la felicidad.

1 Los pictogramas son los dibujos de acciones, lugares, personas, objetos, etc. que se usan constantemente con los niños que padecen autismo, para proporcionarles mayor y continua información. Con ello se ayuda a una mejor comprensión.


María y Yo – La Película

Silvia I. Quirós Alvear


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